Salinidad genera serios problemas a Salto Andersen

El último proceso de rehabilitación de Salto Andersen tuvo su situación compleja debido a la salinidad que generó la necesidad de impulsar modificaciones en la sala de máquinas para que vuelva a operar. Por ahora, los dividendos que arroja están acotados y además no hay suficiente caudal para que funcione a pleno, según los cálculos del Departamento Provincial de Aguas (DPA).

El primer balance formulado por el organismo hidráulico revela que entre enero y diciembre de 2014, el complejo generó 14 millones de pesos por regalías hidroeléctricas, pero que a su vez, ese año la devolución del crédito de Nación Fiduciaria tomado por la Provincia –y descontado de la Coparticipación Federal de Impuestos– representó 12 millones de pesos. En lo que va de 2015 –apenas enero y febrero dado que las máquinas fueron paralizadas a mediados del segundo mes del año– se obtuvieron por la misma vía 4,5 millones, en tanto que el costo del préstamo sigue abonándose y descontándose de la Coparticipación a razón de un millón mensual. El esquema original era venta de energía a 103 dólares el megabyte por 10 años.

Aún así, y a criterio de las actuales autoridades, en 350 días de uso del emprendimiento hidroeléctrico del río Colorado ya hay desgaste, reconoció a “Río Negro” la superintendenta general del organismo, Raquel Morales.

La funcionaria dio un detalle acabado de los trabajos a los que fue sometido el complejo que funciona a medias dado que el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) otorgó la erogación de 50 metros cúbicos por segundo que permite una velocidad para el funcionamiento de una de los dos turbinas instaladas allí.

Cuando desarmaron una de las máquinas, los técnicos encontraron que un eje se encontraba comido por la sal. Morales observó que “cuando uno proyecta y hace especificaciones técnicas, se tiene que poner la calidad del agua” a la vez que comparó que la viejas máquinas de (la liquidada) Agua y Energía “eran inalterables” al lado de éstas que tienen 350 días de funcionamiento.

Indicó que la primera solución que se dio a “bajo costo” para la Provincia fue contratar a una empresa Codecin SA que suele hacer reparaciones en caños petroleros, y que por sugerencia del área de mecánica de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) se encontró una masilla especial con la cual se protegió el eje de unos de los dos rotores que pueden emplearse hasta que el Coirco permita erogar unos 120 metros cúbicos y pueda imprimir velocidad para la segunda turbina. Morales reveló que también “hay un problema de vibraciones”. Por ese motivo, estudian con los expertos de la UNCo si se puede llegar a colocar una protección para evitarlas y calibrar el eje.

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