(NOTI-RIO) La historia de Río Colorado está inevitablemente ligada a la producción. Ganadería, fruta, horticultura y también vinos forman parte de la larga lista de las cosas que este pueblo es capaz de elaborar.
Claro que no a todas las actividades les fue bien. A la vitivinicultura la superó las crisis, a punto tal que desapareció.
El establecimiento El Viñedo hunde sus raíces a principios de siglo pasado. Se transformó en el principal sitio del emprendimiento productivo que encaminó en sus inicios a Río Colorado y de donde salieron decenas de agricultores que forjaron el nacimiento de las colonias agro productivas de esta localidad.
Todo se desarrolló a 20 kilómetros al oeste de Río Colorado, donde se encuentra la propiedad de la Cía. Inmobiliaria Candelaria Fouillerac de Duhau quien compró a Bordelois el 31 de mayo de 1909, unas 6.669 hectáreas sobre la margen derecha de río.
Poseedores de 80.000 hectáreas en el interior del departamento, su mayor proyecto consistía en la adquisición de tierras linderas al río. Casi en forma inmediata contrataron los servicios del agrimensor enólogo Mario Salles que fue el administrador del lugar por más de 20 años.
En 1911 comienzan a hacer los desmontes y a plantar viñas de cepas francesas tipo pinot y cabernet, moscatel rosado, semillón (Sauternes) con postes de quebracho dando origen al establecimiento Bodega y Viñedos Lutecia, famosos en la zona por su calidad.
Alrededor de 1920 se construye el casco del chalet con todo lujo y confort de la época, y la bodega con capacidad para 11.000 litros en cascos de roble. Primero hicieron una bodega bajo tierra para la frescura del vino, donde se almacenaban de 8 a 10.000 litros.
El establecimiento fruti-vitivinícola-agrícola-ganadero contaba con 280 hectáreas de viña, 60 de frutales y 200 de alfalfa de secano.
El riego se realizaba por medio de un motor a nafta con una bomba. Contaban además con arado de mancera, de disco tirado por caballos y trilladora para la alfalfa.
La alfalfa la utilizaban para el consumo interno de los animales y el último corte para semilla. Por lo general realizaban dos cortes al año. En 1930 cosecharon 800 toneladas de uva. También tuvieron colmenas y tambo.
El establecimiento nucleó a un grupo de familias a quienes les entregaban una casa, y hombres solteros, que trabajaban la tierra como peones y percibían $100 por hectárea y 7% de la cosecha. Les pagaban con vales que cambiaban por mercadería en La Casa Aznárez.
Para facilitar la comercialización, la familia Duhau gestionó la construcción de una estación para cargas y descargas.
La producción, frutas y bordalesas de vino eran llevados a la estación por carros de 4 ruedas.
En 1941 el viñedo lo compró Nazar Anchorena.
A mediados de la década del 70 las bodegas dejaron de funcionar. En septiembre de 2003 se remataron las tierras del viñedo, que fueron adquiridas por empresarios privados.
Premiados en el exterior
La fama de los vinos Lutecia no sólo logró el reconocimiento de los consumidores locales, sino que mereció premios en el exterior, como el Gran Diploma de Honor obtenido en la exposición de Brasil, en la década del ’20.
El frondoso parque del establecimiento fue el escenario donde se celebraban reuniones que congregaban autoridades, propietarios, turistas, y vecinos de Río Colorado.
Con el fallecimiento de Urbano Duhau y su madre Doña Candelaria decayó el interés y preocupación de sus sucesores en dicha explotación y así en 1935 se dio en arriendo por 5 años el establecimiento a Mario Salles, quien a tal efecto constituyó una sociedad que integró con dos comerciantes de apellido Cappelut y Chillón (este último de Río Colorado), quienes siguieron con su actividad. Al vencimiento del contrato los sucesores enajenaron el establecimiento a Nazar Anchorena.
En cuanto al riego en este establecimiento, el agua del río elevada por una bomba colocada sobre una toma construida en las barrancas del Río Colorado, se descargaba sobre un canal principal, que la conducía a un pequeño lago artificial para que el agua depositara parte de sus impurezas, sobre todo arenas.
El canal matriz o principal que la llevaba en toda la extensión del viñedo tenía 2.100 metros de longitud.
De este canal se derivaban las hijuelas con una extensión total de 9.000 m.
Para el viñedo se eligió un terreno regular dividido en cuarteles de 10 hectáreas.
En 1923 tenía implantadas las variedades Malbec: 60 hectáreas; Cabernet: 20; Semillón: 11; Sauvignon: 2,5; Moscatel: 5; el resto con Merlot y Pinot.
Los cuarteles estaban defendidos por trincheras de álamos, por los vientos fuertes que reinan en la región.
La bodega fue construida con todos los adelantos modernos de la época.
Un trabajo desde cero
La señora C. F. de Duhau e hijos formalizaron su proyecto y encomendaron al Sr. Mario Salles su ejecución, quien se instaló en el predio (al principio en carpa), dirigió y supervisó el desmonte y nivelación del terreno, delimitó los cuadros de producción y especies, señaló el lugar adecuado para instalar una bomba de agua, programó los canales matrices y secundarios, almácigos y viveros para proveer a la forestación adecuada: pinos, acacias, eucaliptos, etc.
Los álamos, preferentemente en las márgenes de canales como cortinas protectoras de viñas, frutales, etc., de las inclemencias del tiempo. En la forestación tuvo en cuenta las especies destinadas a moderar el clima y la ornamentación.
La magnitud y jerarquía de la obra emprendida se encuentra reflejada en forma gráfica en la autorizada publicación rectora de esa época de la industria del vino: Sociedad Victoria Protectora del Vino que, en su edición del 1° de enero de 1924 y bajo el título de “Una visita al viñedo Lutecia” efectuó un relevamiento total de sus dimensiones, cuadros de producción y especies, sistema de riego, bodega, destilería y sus complementos de gabinete de química, etcétera, por lo que se infiere el lugar preponderante que ocupaba en la industria vitivinícola-frutícola del país.
La incorporación del viñedo Lutecia trajo beneficios al pueblo de Río Colorado y su zona:
• La incorporación de nuevos habitantes trabajadores con sus familias.
• Mayor movimiento en los negocios, productos o servicios.
• Mayor actividad ferroviaria, ya sea por pasajeros o productos.
• Ilustró a vecinos y viandantes de las posibilidades que brindaba la explotación iniciada con éxito en el viñedo.
Fue indudablemente una escuela para muchos

Feodor Pristupa Colonia Juliá (1968)
De nacionalidad polaca, llegó a la Argentina en 1.924 y al viñedo en 1.931, cuyo dueño era Duhau. Había 200 has de viña y 60 has de frutales. Antes de comprar el viñedo tuvieron una concesión para colonizar de 80.000 has en “El Caldén” donde criaban ovejas (Miguel Arretiegui estuvo en El Caldén se empezó a vender en el ´30 más o menos. “Tenía una maquina fija de 20 manijas para esquilar a 2.200 animales por día. Llegaron a tener más de 80.000 ovejas”) cuando compran estas 6.000 has a orillas del Rio Colorado trajeron de administrador y enólogo a Mario Salles.
Vino en 1.911 de Argerich a hacer el desmonte en el viñedo de Candelaria F. de Duhau. Primero plantaron viñas (Urbano Duhau y Enrique solían venir) primero hicieron una bodega bajo tierra para frescura del vino, donde almacenaban de 8 a 10.00 litros de vino.
Cerca de 1.920 se hizo el chalet y la bodega. Trabajan 10 a 12 peones con capataz (Miguel Casas, primer capataz).
El riego se realizaba con un motor a nafta y una bomba de 8 a 10 pulgadas que extraía el agua del río, luego de 16 pulgadas. Tuvo de 70 a 100 has de viña, en 19 cuadros de 5 has cada uno. Para la viña se usaron postes de quebracho.
Cuando él llegó abría de 8 a 10 familias más o menos y peones solos, que llegarían a 90 personas.
Duhau gestionó la construcción de la Estación Eugenio del Busto para cargas y descargas.
La “Compañía Inmobiliaria Candelaria F. Duhau”, construyó casas de material para el personal.
Le pagaban con vales que cambiaban en la Casa Aznárez.
Tenía poco frutales y 200 has de alfalfa de secano (en los bajo venía bien).
La tierra se araba con arado de mancera tirado por caballos y luego con arado de disco tirado por caballos.
Tenía trilladora para trillar la alfalfa que se utilizaba para alimento de los animales. Se hacían parvas y el último corte para semilla. Por lo general se hacían dos cortes. Utilización para el consumo interno, tenían también colmenas.
Los vinos Sauternes Blanco muy lindo y vino tinto eran llevados en carros de cuatro ruedas en bordalesas a la estación.Todo el transporte se hacía por ferrocarril.
Al establecimiento bautizado “Bodegas y Viñedos Lutecia” venía a misionar el padre Borelli que andaba en sulky.
La capilla del establecimiento la hicieron los Nazar Anchorena hace quince años más o menos, quien compró el establecimiento en 1.941.
En el viñedo estuvieron Boico, Hartel, Álvarez, Cosinar.
Pristupa estuvo 12 años en el viñedo y le pagaban 100 pesos por ha y 7 % por la cosecha.
En 1.943 compró la chacra que tiene actualmente en la colonia.
Primero no había compradores para la fruta. Curaban la manzana con bordalesa y bomba. En 1.945 compraba la fruta Martínez, ahora la venden directamente a Bahía Blanca.
En 1.950 compraron para la chacra el tractor y construyeron la casa por medio del crédito de un banco.
Gracias por los aportes de (Alicia Pulita y René Mario Salles

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