Los 8 beatos argentinos que pueden llegar a ser santos

Luego de la canonización del Cura Brochero, la Argentina cuenta con dos santos nacidos en su sueño. El primero fue Héctor Valdivielso Sáez, un joven religioso que nació en el pais pero vivió aquí únicamente cuatro años. Fue asesinado en España con otros compañeros de congregación en 1934 y se lo conmemora el 9 de octubre.

Además de los dos santos, hay 8 argentinos beatos, que podrían convertirse santos. Ellos son:

Beata Laura Vicuña: laica de Viedma, beatificada en Roma por el Papa Juan Pablo II el 3 de septiembre de 1988. Se celebra el 22 de enero.

Beata Nazaria Ignacia March Mesa: religiosa, de Buenos Aires, beatificada en Roma el 27 de septiembre de 1992 por Juan Pablo II. Su memoria litúrgica es el 6 de julio.

Beato Artémides Zatti: coadjutor salesiano, de Viedma, beatificado el 14 de abril de 2002 en Roma, por Juan Pablo II. Se conmemora el 13 de noviembre.

Beata María del Tránsito de Jesús Sacramentado (Madre Cabanillas): religiosa, de Córdoba, beatificada en Roma el 14 de abril de 2002 por Juan Pablo II. Se conmemora el 25 de agosto.

Beata María Ludovica De Angelis: religiosa, de La Plata, beatificada en Roma el 3 de octubre de 2004. Su fiesta el 25 de febrero.

Beato Ceferino Namuncurá: laico, de Viedma, beatificado en Chimpay (Río Negro) lugar de su nacimiento, el 11 de noviembre de 2007 por el delegado de Benedicto XVI, cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano. Su fiesta el 26 de agosto.

Beata María Crescencia Pérez: fue beatificada el 17 de noviembre de 2012 en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires por el prefecto de la Congregación vaticano para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Amato. Su memoria es el 20 de mayo.

Beata María Antonia de San José: laica consagrada de Santiago del Estero. Beatificada el 27 de agosto de 2016 en la capital santiagueña por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Ángelo Amato. Su memoria litúrgica es el 7 de marzo.

¿Quién fue el Cura Brochero, el primer santo argentino?

El papa Francisco canonizó al religioso argentino José Gabriel Brochero, más conocido como Cura Brochero, durante una ceremonia en el Vaticano, que se convirtió en el primer santo argentino.

“El Cura Gaucho”, como se conoce a Brochero, declarado beato en septiembre del 2013, se convertirá en el primer santo nacido y fallecido en Argentina, “ciento por ciento argentino”, recordó el embajador en la Santa Sede, Rogelio Pfirter.

José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Santa Rosa de Río Primero, en la provincia de Córdoba.

En 1856 Brochero ingresó al Seminario Mayor de Córdoba “Nuestra Señora de Loreto”, con 16 años, y en noviembre de 1866 fue ordenado presbítero.

A partir de ese momento el sacerdote comenzó con su camino evangelizador, ya que Brochero percibía el triste compromiso de los feligreses con la palabra de Dios y el estado moral y la indigencia material de la gente hicieron que el “Cura Gaucho” apueste a la tarea de acercar a su gente al camino de la fe.

A partir de ese instante, ya no era una cuestión de misa y llevar el Evangelio para el sacerdote, sino a educar y promocionar la “Palabra” a sus habitantes.

El sacerdote comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer Ejercicios Espirituales y recorría 200 kilómetros, aproximadamente, cruzaba las sierras en una travesía que le llevaba tres días a lomo de mula y, a veces, con casi quinientas personas en sus recorridas.

Quienes en ese entonces transitaron el camino de la evangelización y la fe, reconocieron que en muchas ocasiones que fueron sorprendidos por fuertes tormentas de nieve y Brochero nunca sucumbió ante esas adversidades.

Con sus feligreses, Brochero construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos.

Solicitó ante autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza, “abandonados de todos pero no por Dios”, como solía repetir.

Su amor por el prójimo le hicieron valedero el reconocimiento de hombres y mujeres ya que para Brochero no todo era evangelizar, sino por su intermedio brindar condiciones de vida digna.

Debido a su enfermedad, el sacerdote renunció al Curato, vivió unos años con sus hermanas en su pueblo natal. Pero ante el incansable pedido de sus fieles regresó a su casa de Villa del Transito, donde murió leproso y ciego el 26 de enero de 1914.

Sus milagros

Tras su muerte, Brochero cumplió con tres estados previos a lo que se considera espíritu de santidad: fue siervo de Dios, venerable y desde el 14 de septiembre de 2013 es beato.

Además, al Cura Gaucho se le atribuyen dos milagros referentes a sanaciones, por lo que cumplió así el requerimiento para haberse convertido en santo.

Sobre el milagro, se trata de una menor sanjuanina que estuvo al borde de la muerte y en coma durante mucho tiempo, se recuperó y ahora lleva una vida normal. La sanación fue atribuida al Cura Brochero.

El religioso cordobés ya había sido considerado responsable de la curación de Nicolás, el niño de que con 11 meses regresaba con sus padres de la capital cordobesa hacia Mina Clavero, cuando un auto que venía de frente lo dejó sin signos vitales y estuvo al borde de la muerte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *