(NOTI-RIO) Durante los meses de abril y mayo, la formación del Tren Argentino 1, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, visitó a varias localidades de Río Negro y Neuquén. Más de 6.000 pacientes recibieron atención médica gratuita en sus vagones consultorios y unas 15.000 algún tipo de prestación en el área social, cultural o de organismos como el Anses o el Renaper.
La llegada del tren a cada localidad facilitó a los vecinos un variedad de estudios médicos y trámites que habitualmente se llegan a tornar imposibles para la población humilde, tanto por su valor económico o por la lejanía de las grandes ciudades.
La imagen de gente apiñada en los andenes, ansiosa por conseguir un turno, fue una postal que se repitió en cada estación en las que recaló.
Decenas de profesionales viajan en la formación durante varios meses. Llevan la ayuda en salud o educación sanitaria. Pasan por lugares casi olvidados, que en muchos casos sorprenden por su dura realidad social.
Durante el recorrido, los profesionales observan cómo se exponen las desigualdades entre los pobladores del extenso territorio nacional.
“Río Negro” se subió al tren en Río Colorado y recorrió los 12 vagones para dialogar con algunos de los 50 profesionales que vienen en viaje.
Cada día dentro del tren se escriben historias nuevas, diferentes, al igual que en el andén, donde cientos de familias enteras esperan ser llamadas para su atención, respetando los turnos.
En Río Colorado, miles de personas adultas, jóvenes, adolescentes y niños acudieron a la a la formación para recibir atención médica especializada en medicina general, odontología, obstetricia, ginecología, laboratorio y análisis clínicos, farmacia, radiología, mamografía y vacunación, entre otras. (Ver aparte)
También se concretaron tramites con partidas de nacimiento, el nuevo DNI, ANSES.
Muchos vecinos pudieron participar de talleres sobre violencia de género, salud sexual y reproductiva y derechos del niño.
Los profesionales no dejan de asombrarse de la variedad de situaciones que se viven en los vagones. Coinciden que en el poco tiempo que están en cada ciudad o paraje logran tener satisfacciones por la solución de problemas. Pero también existen casos que les dejan un sabor amargo, cuando la situación de un paciente no logra ser resuelta.
“Las personas llegan con algún problema de salud y la intervención de los médicos del tren permite que los ayudemos a cambiar su calidad de vida”, señaló Nora Pereyra, coordinadora general.
Este diario pudo recopilar algunas de las tantas situaciones a resolver dentro de la formación.
En Río Negro se detectaron dos casos llamativos de polimastías. Se trata de mujeres que presentaron más de dos mamas y a las que se le iniciaron tratamientos para resolverles la complicada situación.
En el Valle Medio se presentaron casos de chagas, una enfermedad originaria de zonas donde hay vinchucas, pero que aquí suelen presentarse en los trabajadores golondrinas que llegan en verano para levantar la cosecha.
Fuera del ámbito de salud hubo reiterados casos donde la gente se presentaba en busca de herramientas, equipos o ayuda económicas para desarrollar sus actividades.
Llamativa fue la situación de una persona que se acercó en busca de un ventiluz para un baño.
En algunos parajes, grupos familiares fueron a gestionar un par de chapas y cuando las asistentes sociales fueron hasta los domicilios para hacer el relevamiento, detectaron que las chapas no eran para colocarlas en el techo, sino para convertirlas en canaleta y poder así juntar el agua de lluvia para el consumo de la familia.
En Río Colorado, una joven de nombre Yamila movilizó a las distintas aéreas cuando fue pedir una bicicleta para poder realizar su rehabilitación. En un trabajo en conjunto con el secretaría de Cultura y Deportes de la comuna, lograron resolver la situación en pocas horas.
En otros casos, fue la curiosidad la que acercó a chicos y jóvenes al tren. Pidieron permiso para subir a conocerlo porque nunca pudieron hacer un viaje.
Muchas personas, en forma de agradecimiento por la atención recibida, volvieron a la formación con tortas, dulces o algunos chacinados para compartirlos con el personal.
“Esto es como la casa de Gran Hermano, donde pasa de todo, como en cualquier parte” , expresó el cocinero del tren. “Acá se formaron parejas, que llegaron hasta el casamiento, con nacimientos incluidos, cerró con sonrisa pícara uno de los técnicos.
“Es doloroso comprobar cómo se vive en algunos lugares”
Laura Polo es trabajadora social y realiza el relevamiento de las familias que se acercan a buscar soluciones para intentar paliar precaria situación.
En diálogo con “Río Negro” dijo que “es muy doloroso comprobar cómo se vive en algunos lugares. Cuando vamos a las casas a realizar los relevamientos, nos encontramos con la calidez de la gente. Pese a que las alacenas o heladeras se ven vacías, buscan todas las alternativas para intentar colaborar con la visita.”
“En ocasiones las necesidades de las personas son tantas que nos superan sus demandas, y llegamos a perder la capacidad de escucharlas. El paso del tren despierta las necedades que tiene esa persona, que tiene una familia detrás.”
“En Río Colorado recorrimos los barrios reuniendo datos de las necesidades, donde nos entrevistamos con casi 200 familias, con gran variedad de carencias.”
Lucas, médico: “Las carencias más duras las vi en la Línea Sur”
Lucas Rubiolo, médico generalista, cordobés, de 35 años, trabaja en El Chaltén, Santa Cruz y desde el 2009 se sube al tren voluntariamente para recorrer provincias, sea en el norte o en el sur del país. Es el camino que eligió para llevar su conocimiento y práctica en medicina a la gente que lo necesite.
“Conozco muchos lugares, parajes que están en los sitios menos pensados y que jamás hubiera pensado conocer, que te demuestran que el interior del país tiene grandes necesidades en la salud o lo social que no logran ser satisfechas. Con problemáticas de salud muy variada, que en algunos de los casos solo te lo muestra un libro.”
“Las historias de vidas más crudas, con carencias que llegan a la marginación, las vi en el norte y en la Línea Sur de la estepa Patagónica. Las situaciones son muy complejas y nos sensibilizan a todos, porque ves con la precariedad en la que viven las familias. Que en algunos caso nos termina frustrando al comprender que no vamos a poder resolverles su problema”.
“Existen parajes que están totalmente olvidados, donde no logramos que se incorpore el habito diario de realizar acciones que sirvan para prevenir patologías simples como una diarrea, porque se necesita el huso del agua potable para el lavado de manos o las verduras. Si en esos lugares ni siquiera tienen agua potable.”