En Río Negro está dañado el objetivo reformista y su pretendida continuidad

Weretilneck no pudo con la nacionalización. Fue el impacto directo, pero no el único. Quedarse en esa razón, sólo licuaría otras culpas reales.

También, existió un error en la estrategia del oficialismo y, seguramente, gravitó un lógico desgaste de sus cinco años de gestión.

Queda octubre, pero está dañado su objetivo reformista y con él su pretendida continuidad. No quiso alianza, pues requería una victoria exclusiva que lo proyectara en el liderazgo de Juntos, cuyo debut de ayer es para olvidar. Así, corrió cualquier alianza con el radicalismo, desoyó ideas del gobierno nacional y, también, de Magdalena Odarda.

El cerramiento se profundizó con el abandono del vice Pedro Pesatti y del jefe del bloque, Alejandro Palmieri de sus potenciales postulaciones. Ellos tuvieron razón cuando ponderaron los riesgos. Pero hoy la erosión llega a todos. Al final, Weretilneck recurrió a Fabián Gatti. Candidato, imagen y esfuerzo puso el gobernador para consolidar su dominio electoral. No fue.

La marcha a octubre está en “crisis” y toda la táctica volverá a discutirse, aflorando cargos internos.

Una prioridad recaerá en la administración. En enero, Pesatti advertía que en la elección estaba en “juego la gobernabilidad y el proyecto”. Ayer, Weretilneck entendió que su administración no se plebiscitó y prefirió explicar el traspié en la “nacionalización”.

Se exculpa y relativiza la marcha de Martín Soria. Pero el roquense ganó, más allá del ingrediente nacional. Allí, el intendente adoptó una buena estrategia. Se calló y no tuvo casi participación. Se bajó y el oficialismo no lo encontró para provincializar la campaña. Y le fue bien, aunque insistió en su peligroso aislamiento y prescindencia de sus intendentes.

Cambiemos se favoreció por la pugna nacional y ubicó en el segundo lugar, desplazando al tercer lugar a Juntos. Esa alianza Pro-UCR aspiraba al 15% y rondan el 20%. Objetivo más que cumplido.

El ARI –con Magdalena Odarda– mantuvo su núcleo duro, un poco más del 13%. Pero, la resistencia a la planta nuclear hizo pensar en un crecimiento que no llegó. Ahora, su desafío para octubre será evitar un desgranamiento frente a los polos, ayer expuestos.

Las listas de izquierdas –todas lograron el mínimo para participar en las generales– tendrán iguales retos.

Además, en Río Negro otra polarización asomará en octubre y serán los planes en favor y en contra de las proyecciones de Soria.

Todos reinventarán expectativas. La política siempre confía en que existe una segunda oportunidad.

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