El Gobierno llegó a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por u$s50.000 millones a desembolsar en tres años, a cambio de un mega ajuste fiscal que recaerá en la obra pública y las transferencias a las provincias y modificaciones en la política monetaria que incluyen nuevas metas de inflación, la reducción del stock de Lebac y el fin del financiamiento del Banco Central al Tesoro. Así lo anunciaron ayer en conferencia de prensa el minstro de Hacienda, Nicolás Dujovne y el titular del BCRA, Federico Sturzenegger.
Se trata de un préstamo “stand by” que entrega el organismo multilateral por una suma que se convierte en la mayor que haya dado el FMI en los últimos años para este tipo de líneas, superando los u$s39.000 millones de Grecia del 2010.
A este crédito se le sumarán otros u$s5.650 millones, provenientes del Banco Mundial (u$s1.750 millones), u$s2.500 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y u$s1.400 millones del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).
De esta manera, el Gobierno consiguió un total de u$s55.650 millones sin tener que emitir deuda en el mercado internacional y así poder hacer frente a eventuales corridas cambiarias como la que atravesó en abril y mayo, que le costaron cerca de u$s10.000 millones a las arcas del Central.
Como se esperaba, el entendimiento con el FMI implica un condicionamiento a casi la totalidad de la política económica: el organismo impuso modificaciones en materia fiscal y monetaria, aunque se incluyeron “cláusulas de salvaguardia social inéditas” que permitirán ampliar el gasto social en caso de ser necesario.
En términos de déficit, se mantiene la meta del 2,7% del producto para el 2018 -ya recortada previamente por el Gobierno desde el 3,2% cuando se desató la “turbulencia”- en tanto la de 2019 se reduce del 2,2% previsto anteriormente al 1,3%, lo que implicará un recorte adicional de casi un punto más sobre el PBI. Dujovne destacó que esto reducirá las necesidades de financiamiento en u$s20.000 millones hasta el 2021.
De acuerdo a las planillas difundidas ayer por Hacienda, el ajuste se sentirá principalmente sobre la obra pública y las transferencias corrientes a las provincias, que para 2020 se habrán reducido 81% y 74% respectivamente en relación a 2017. Las otras partidas que sufrirán serán los subsidios en energía y transporte (-48% en tres años), y en menor medida salarios (-13%). Por su parte, las jubilaciones tendrían un incremento del 7%.
El nuevo objetivo es llegar al equilibrio fiscal en 2020 y a un superávit primario de 0,5% del PBI en 2021.
El resto del anuncio se basó en las modificaciones en la política monetaria, que incluirá una reforma de la Carta Orgánica del BCRA para darle más “autonomía” y prohibir que siga financiando al Tesoro con emisión, mientras se intentará reducir el stock de Lebac con el pago anticipado de las Letras intransferibles que aún están en manos del Central.
Esto se verá acompañado de una nueva meta de inflación del 17% para 2019, 13% para 2020 y 9% para 2021: los objetivos puestos en la famosa conferencia del 28 de diciembre pasado volaron por el aire y, de hecho, los funcionarios reconocieron que la de este año ya no rige: “no tenemos ninguna para el 2018, por los desvíos, ya consumimos la mitad del 15%”.
“Quizás los tiempos que nos pusimos fueron muy exigentes y además tuvimos eventos inesperados como la suba del petróleo”, admitió Sturzenegger, que festejó que “se apagó la maquinita”.
En una semana de idas y venidas entre los ténicos del Fondo Monetario y los del gobierno argentino, finalmente se confirmó el deseado acuerdo de la Casa Rosada. La gran diferencia respecto de lo anunciado en un primer momento es el monto total: finalmente serán 50 mil millones de dólares., muy lejanos de los 30 mil de los que se habló cuando el equipo económico anunció semanas atrás el regreso del país al FMI.
Las claves del acuerdo que vuelve a endeudar a la Argentina como en los momentos más críticos de su historia económica.
* El programa acordado es de tipo stand-by, con una duración de 36 meses, lo que implica el último año de Macri en el gobierno y nada menos que los dos primeros de quien lo suceda.
* El Gobierno insiste en afirmar que el plan fue diseñado en Argentina, aunque el solo detalle de que el país termina endeudado por casi el doble de lo que tenía pensado no parece el mejor de los programas para el futuro mediato.
* A mayor monto mayores compromisos y exigencias de parte de quien presta. El ajuste fiscal que llevará a cabo el gobierno de aquí en adelante será mucho más duro de lo que se dejó correr en los medios oficialistas.
* Una de las metas impuestas por el Fondo Monetario al Estado nacional es que en el período 2018-2021 la reducción del déficit sea del 3,1 por ciento del PBI, lo que suponen 19.300 millones de dólares.
* Puntualmente, la Casa Rosada busca, según sus propias palabras “asegurar una más rápida convergencia al equilibrio fiscal”, por lo que “las nuevas metas de resultado fiscal primario son: -2,7% del PBI en 2018 (vs. -3,2% con las metas previas), -1,3% en 2019 (vs. -2,2% antes), equilibrio primario en 2020 (vs. -1,2% antes) y superávit de 0,5% en 2021 (vs. 0% antes)”.
* Los aumentos en transporte y servicios serán más fuertes de lo que se vino prometiendo. La frase “el ajuste más doloroso ya pasó” queda en el olvido.
* Otra de las metas a cumplir se incluye una drástica baja de la inflación. La posibilidad de una nueva y un tanto más generosa paritaria antes de fin de año parece fantasía.
* Una de las herramientas que se pondrán en práctica es el tipo de cambio flotante, lo que redundaría en una menor o nula intervención del Banco Central para frenar las disparadas.
* Las metas de inflación son 17% para 2019, 13% para 2020 y 9% para 2021. Siempre partiendo de la base de que la meta real de 2018 es no menos del 25 por ciento, lo que es el doble de lo que habían anunciado a principios de año.
* El FMI exigió también que se baje a cero el financiamiento monetario del Banco Central al Tesoro. Además, se enviará al Congreso un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA reforzando su autonomía.
* El Tesoro en este marco “se compromete” a un programa de cancelación anticipada de Letras Intransferibles para que el Banco Central pueda, con esos recursos, reducir el stock de LEBAC.
* Según anunció el Poder Ejecutivo, el Fondo permitió que se pueda llegar a incrementar “el gasto social si el gobierno argentino lo considera necesario” con miras al seguro refuerzo que hará falta en asignaciones familiares que ya hoy resultan escasas.
* Según se anunció, la tasa de interés del préstamo del FMI será variable. Según las estimaciones oficiales, el costo del préstamo será del 1,96 por ciento aunque podría llegar al 4,96%, siempre dependiendo del tipo de pago que haga el país en cada turno de cancelación de deuda.
