(NOTI-RIO) El cerramiento de la barrera sanitaria al sur del rio colorado permitió un rápido crecimiento del stock ganadero en la provincia de Río Negro que actualmente asciende a poco más a las 750.000 cabezas (1,5% del total del país), aunque con los esfuerzos de los productores y el acompañamiento del gobierno provincial, no hubiera sido posible sin la participación de las cabañas radicadas en la zona, quienes contribuyen reproductores que van evolucionando en su genética.
Los últimos tres años, los establecimientos que se dedican a la “construcción” de los animales fueron constituyéndose en los pilares básicos de la producción animal actual, con alto mérito genético que son usados como padres para las siguientes generaciones, tanto en machos como en hembras.
Además de formar especialmente de animales acordes aptos para los suelos duros y el medio ambiente Patagónico, con campos donde no tiene volúmenes de pastizales en espacios reducidos para la correcta nutrición y alimentación de los animales, incluso con los sufrimientos por la falta de lluvias en épocas ideales.
Luego de mucho trabajo de concientización el último tiempo fue cambiando la cabeza y el trabajo del ganadero, que hoy en toda la provincia asciende a los 2.200 productores en toda la provincia que se dedican a la actividad.
“El crecimiento de los corrales de encierres para la terminación de los animales antes de enviarlos a la faena, fueron quienes vieron la calidad de los animales que tenían buena genética y los que provenían de un rodeo ordinario. Los terneros que llegaban con genética llegaban al kilaje ideal más rápido, lo que le permitía ahorrar cantidad de alimento y sumado al tiempo eso se transforma en dinero.” Comentó Mauricio Pulita, propietario de Cabaña “Don Pedro” con varios logros importantes obtenidos en 9 años presentándose en las exposiciones rurales por la calidad de sus animales.
Entre sus ejemplos acompañados de documentación comprueba la eficiencia de conversión de un animal de calidad criado en el mismo establecimiento, con otro bovino de padres sin genética, llegan a la venta con una diferencia entre 40 a 60 kilos de diferencia, transformándose en carne en menos tiempo.
Un ternero sin condición demanda unos 120 a 140 días en engordar, contrariamente un mismo animal con calidad demandará 60 a 70 días para lograr el peso justo que está demandando el mercado.
Para detectar a los animales genéticamente superiores, se evalúan una serie de elementos e información productiva durante los primeros tres años donde se ve la diferencia entre el promedio de producción de la progenie en relación al promedio poblacional lo que finalmente se traducirá en mayores retornos económicos para el sistema productivo.
Como dato extra, expone que al “fallar” con la compra de un reproductor con buena calidad genética, una vez que es incorporado al rodeo, le demandará 10 años, al productor eliminar toda la descendencia de esa pobre calidad de la tropa, lo que generará un dolor de cabeza y dinero que puede llegar a costarle la existencia al ganadero.
“Estos campos no cuentan con una oferta forrajera para soportar animales de gran tamaño, por eso la estrategia es formar animales especialmente preparados y adaptados, con líneas de sangres diferentes, especial para nuestro medio ambiente. El cierre de la barrera sanitaria permitió el desarrollo de nuestros propios reproductores, porque antes entraban inmensos animales que estaban criados en otro ambiente totalmente distintos al nuestro y muchas veces le terminaba costando caro a nuestro productor. Pregonamos constantemente que el animal sea de la zona, lo que garantiza efectividad y recién estos últimos años se comenzó a entender de qué hablamos cuando decíamos buena genética propia.” Señaló Pulita.
DATOS OFICIALES
El 80% de la actividad ganadera de la provincia de Río Negro sé desarrolla en los departamentos de Pichi Mahuida, General Conesa, Avellaneda y Adolfo Alsina.
Previo al cierre de la barrera sanitaria en el Colorado la producción de terneros, se vendían al norte y luego se compraba a la región Pampeana los animales terminados para faenar.
Los registros señalan que en un año salieron de la zona al norte del río Colorado unas 250.000 cabezas.
Con el cese de la vacunación, con el consecuente cierre de ingreso de animales a faena, se incentivó la terminación de los terneros en la zona, principalmente con el desarrollo de engordes a corral.
Hoy funcionan unos 200 establecimientos de engorde desimanados dentro de la provincia.
Actualmente el problema coyuntural del momento son los altos costos que tiene el precio del maíz (principal insumo de la alimentación a corral) que se compra en las provincias del norte.