
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el principal organismo técnico del sector agropecuario en Argentina, ha generado controversia al prohibir el uso de términos como “agroecología”, “cambio climático”, “género”, “biodiversidad”, “sustentabilidad”, “huella de carbono” y “prohuerta” en sus comunicaciones internas y publicaciones digitales. Esta medida ha sido implementada bajo la administración del presidente Juan Cruz Molina Hafford, un reconocido defensor del agronegocio.
La prohibición ha suscitado fuertes críticas desde diversos sectores. La Asociación del Personal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Apinta) denunció la situación en un comunicado emitido el 11 de junio, alertando que esta censura impacta negativamente en el desarrollo del Plan Estratégico Institucional 2015-2030, cuyo objetivo es impulsar la innovación y el desarrollo sostenible del sistema agropecuario argentino.
Contexto y repercusiones
El contexto de esta prohibición se enmarca en una serie de políticas que han debilitado los programas destinados a la agricultura familiar, campesina e indígena, así como la promoción de la agroecología. Por ejemplo, el programa ProHuerta, que ha sido fundamental en la promoción de huertas comunitarias y familiares, también ha enfrentado recortes significativos.
Apinta ha señalado que esta directiva es coherente con el discurso negacionista del cambio climático promovido por el presidente Javier Milei, quien ha sido acusado de emplear bots y trolls para descalificar a las instituciones científicas y difundir propaganda política desde la Subsecretaría de Vocería y Comunicación.
Historial de censura en el INTA
Esta no es la primera vez que el INTA enfrenta acusaciones de censura. En 2023, se ordenó a la investigadora Virginia Aparicio suspender la divulgación de los resultados del proyecto internacional Sprint, que evaluaba la presencia de plaguicidas en Europa y Argentina. A finales de 2022, el INTA Córdoba, bajo la dirección de Molina Hafford, inició un sumario contra el ingeniero agrónomo César Gramaglia por promover técnicas agroecológicas para el control de plagas, en contraposición al uso de agrotóxicos.
En 2017, se prohibió a los trabajadores del INTA Buenos Aires Norte utilizar la palabra “agrotóxico” en sus comunicaciones, argumentando que implicaba una valoración negativa del uso de productos fitosanitarios.
Consecuencias y desafíos futuros
La censura impuesta por el INTA representa un retroceso significativo en la promoción de prácticas sostenibles y la investigación científica en Argentina. Esta situación ha generado una creciente preocupación entre los trabajadores del instituto y el público en general, quienes temen que se estén comprometiendo los objetivos de sostenibilidad y equidad delineados en el Plan Estratégico Institucional 2015-2030.
La comunidad científica y los trabajadores del INTA continúan exigiendo explicaciones y respuestas claras del Consejo Directivo, que hasta ahora ha guardado silencio sobre estas controversiales decisiones.
