La Sala de faena municipal de Río Colorado funcionando a pleno

(NOTI-RIO) Tras años de esfuerzo, millonarias inversiones y varias inauguraciones, la sala de faena municipal en la Colonia Juliá y Echarren finalmente está operando a plena capacidad. La actual administración de Río Colorado, tras realizar tareas de mantenimiento y gestiones administrativas, ha logrado poner en marcha la sala de faena móvil ubicada en el predio del CET 24, la escuela técnica de la colonia. Con esta acción, se asegura la inocuidad en las prácticas de faena de ganado menor, específicamente de especies porcinas y ovinas.

La revitalización de esta sala permitirá a los productores de Río Colorado y La Adela reducir costos de transporte y logística, cerrando la cadena de producción y valor con recursos locales. Además, se integrará al comercio local mediante un sistema de venta directa, lo que resultará en precios más competitivos para los consumidores y beneficios para los productores, quienes anteriormente debían trasladar sus animales a otras localidades, incurriendo en gastos adicionales. La sala, estratégicamente ubicada en el corazón de la colonia, cuenta con dos empleados especializados y con habilitación provincial, comercializando su producción con sello propio y los análisis correspondientes.

Un Proyecto con Historia

Desde su llegada en la gestión de Carlos Pilotti (FpV), la sala de faena móvil, concebida como una solución innovadora para los pequeños y medianos productores de la región, enfrentó numerosos desafíos. Aunque fue inaugurada en un par de ocaciones, nunca se puso en marcha y quedó abandonada en un predio al aire libre. El proyecto, que pretendía facilitar el acceso a servicios de faena y mejorar las condiciones sanitarias, permaneció inactivo, frustrando a quienes esperaban un impulso en la producción local.

En Río Colorado, varios emprendimientos privados tuvieron que trasladar sus animales cientos de kilómetros para faenarlos, debido a la falta de un lugar seguro y habilitado en la localidad. La sala de faena, una de las pocas de su tipo en el país, fue instalada en un terreno cedido por el CET 24, con la esperanza de que también sirviera con fines pedagógicos. El equipamiento llegó en 2014, tras gestiones del ex ministro de Producción de Río Negro, Marcelo Martín, y una inversión provincial de 100.000 pesos para adecuarla según las normativas de Senasa.

No obstante, meses después de su inauguración, el predio permaneció cerrado, mientras la maleza invadía los corrales. A pesar de que estaba equipada para trabajar con diferentes especies, la sala no fue utilizada como se proyectó, incluso cuando había interesados en iniciar producciones porcinas.

Uso Limitado

Solo los alumnos del CET 24 han realizado prácticas con animales menores en la sala, detectando fallas en el equipamiento y limitaciones para trabajar con animales mayores a 100 kilos. La infraestructura destinada al tratamiento de efluentes cuenta con un sistema aprobado por el Departamento Provincial de Aguas (DPA), pero no ha sido plenamente aprovechada debido a la falta de organización estatal y de un listado de posibles usuarios.

En conclusión, aunque la sala de faena finalmente ha comenzado a operar, su historia refleja los desafíos y obstáculos enfrentados por los productores de la región en su búsqueda por mejorar la producción local y garantizar prácticas sanitarias adecuadas.

La sala de faena móvil de punto fijo en Colonia Juliá y Echarren se habia anunciado en 2018 que estaba casi lista para operar, pero sin lograr captar el interés de los pequeños productores porcinos locales. Su capacidad limitada para animales menores y la resistencia de los criaderos a formalizar su actividad han dificultado su plena utilización. Adquirida en 2014 por $1.500.000, la sala fue pensada como una solución innovadora para pequeños y medianos productores, pero enfrenta desafíos para cumplir con las expectativas debido a su limitada autonomía y las restricciones para faenar animales mayores a 100 kilos.

Actualmente, sólo unos pocos productores están habilitados por el SENASA para utilizar la sala, lo que limita aún más su operatividad. Además, la estructura podría funcionar solo dos o tres veces por semana debido a las restricciones de almacenamiento en la cámara de frío. Sin embargo, la sala cuenta con toda la infraestructura necesaria para un proceso de faena completo y con la habilitación provincial para operar en la región, aunque aún enfrenta desafíos en su implementación.

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