
Carina Bünter, enfermera de General Conesa y expareja de Hernán Taborda, jefe de la delegación de Anses en Río Colorado y referente de La Libertad Avanza, denunció públicamente los episodios de violencia de género que vivió durante su relación con el funcionario. A través de un desgarrador testimonio, Bünter narró los maltratos físicos, psicológicos y económicos que sufrió durante más de cuatro años. Pese a la denuncia y la formulación de cargos en su contra, Taborda sigue en funciones, algo que la denunciante considera inadmisible.
La denuncia penal fue presentada hace dos meses e incluye cargos por lesiones y amenazas agravadas por el vínculo, además de múltiples episodios de maltrato físico, psicológico y económico. “Viví insultos, maltrato verbal y físico. Y mucho daño psicológico. Estuve con ideas de autoagresión, depresión y angustia constante”, relató Carina en diálogo con Diario RÍO NEGRO.
El relato de la enfermera evidencia el calvario que atravesó durante la relación, desde el inicio de los maltratos hasta la culminación con una denuncia penal, luego de un grave episodio en el que Taborda la amenazó de muerte tras revisar su celular. En ese momento, Carina logró quitarle el arma que el hombre tenía en su casa, pero la agresión continuó, y ella tuvo que escapar y esconderse. “La policía constató que el arma estaba cargada y sin seguro. Pasé la noche entre psicólogos, asistentes sociales y dormí en el hospital”, recordó.
La situación legal de Taborda
El 16 de septiembre, el juez de Garantías de Choele Choel, Roberto Gaviña, imputó a Taborda por “lesiones doblemente calificadas por haber sido cometidas en un contexto de violencia de género” y amenazas. Se estableció un plazo de cuatro meses para la investigación y se impusieron medidas cautelares, como la prohibición de acercarse a Carina a menos de 100 metros y la abstención de realizar cualquier tipo de contacto o acto perturbador hacia ella.
Sin embargo, a pesar de las denuncias y la gravedad de los hechos, Taborda continúa en su cargo como jefe de Anses en Río Colorado. “Las jefaturas de Anses estuvieron al tanto de la denuncia desde el principio, pero Taborda sigue siendo un empleado protegido”, criticó la denunciante. Aunque se ha informado que desde el organismo tienen decidido removerlo de su puesto, las demoras en los procesos administrativos han permitido que siga en funciones.
El daño económico y las amenazas constantes
Además de los episodios de violencia física y psicológica, Carina denunció que Taborda la “estafó” en la compra de una casa en Las Grutas, que adquirieron en conjunto a la diputada provincial Lorena Villaverde. Según Carina, Taborda le pidió la cesión de bienes con la promesa de devolverle lo invertido, algo que nunca ocurrió. “En valores, eran 10.000 dólares que me costó mucho sacrificio tener”, explicó.
Las amenazas de muerte y el constante temor a que Taborda cumpliera con sus insinuaciones de homicidio y suicidio fueron una constante. “Siempre hacía insinuaciones de ‘Te mato y me mato’. Mis hijos sufrieron mucho al verme así”, contó Carina, quien hoy cuenta con un botón antipánico y está bajo custodia policial.
El proceso judicial avanza, pero para Carina, la remoción de Taborda de su cargo es imperativa. “No quiero que esto quede como un caso más. Que pague lo que tenga que pagar. Ya me ha hecho demasiado daño”,
El día que se desató la crisis que desembocó en la denuncia penal, Carina contó que Taborda la había amenazado de muerte tras revisarle el celular. Ella decidió sacarle el arma de fuego que el hombre tenía en la casa y que seguidamente él la agredió. Ella escapó y se quedó escondida. Pidió ayuda y terminó en la comisaría haciendo la denuncia policial.
«La policía constata que el arma (de Taborda) estaba cargada y sin seguro. Pasé la noche entre psicólogos, asistentes sociales y dormí en el hospital. A la mañana siguiente vuelvo a General Conesa en compañía de mi hija que fue a quien llamé esa noche porque era el único número de teléfono que recordaba”, contó la mujer.
