
(NOTI-RIO) En un país donde la economía marca el ritmo de la vida cotidiana, el estrés financiero se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los argentinos. Para los jóvenes, la incertidumbre laboral y el aumento constante del costo de vida han dejado huellas profundas en su bienestar emocional y físico.
Días atrás, Camila Espósito, la joven de Río Colorado, decidió abordar este fenómeno en su Trabajo de Integración Final (TIF) de Psicología en la Universidad Salesiana. Su investigación, titulada “Ansiedad económica y estrés crónico: una mirada integrativa para una problemática actual”, busca explicar cómo la crisis económica afecta la salud mental de los adultos jóvenes y propone herramientas para mitigar sus efectos.
Un problema que se hizo cotidiano.
La flamante licenciada en Psicología le contó a NOTI-RIO.com.ar la inquietud que luego se transformó en una idea para su trabajo final. Nació desde hace algún tiempo atrás, aunque su observación se profundizó durante la pandemia. Espósito notó en redes sociales un aumento de la preocupación por la economía. Al finalizar la emergencia sanitaria, el tema no desapareció, sino que se trasladó a la vida cotidiana. “Me llamaba la atención cómo en cualquier lugar, en la calle, en un comercio o incluso en un Uber, la gente hablaba sobre los aumentos y la incertidumbre laboral”, cuenta la autora.
El problema no es solo la dificultad de llegar a fin de mes, sino cómo la economía ha tomado el centro de la vida diaria. Espósito lo explica en su tesis con un concepto clave: el eje económico-laboral se ha vuelto el protagonista en la salud mental de los jóvenes.
Su investigación se centró en jóvenes de entre 25 y 30 años de Bahía Blanca, una ciudad donde los índices de desempleo y pobreza han ido en aumento. Mediante entrevistas en profundidad, Espósito buscó entender cómo la incertidumbre financiera afecta a las personas en distintos niveles.
El impacto del estrés financiero
Los resultados de su investigación revelaron que la ansiedad económica genera un estado de alerta constante. No se trata solo de una preocupación pasajera, sino de un factor que afecta el sueño, la alimentación, las relaciones sociales e incluso el sentido de la vida.
Entre los hallazgos más relevantes, Espósito identificó que quienes enfrentan mayores dificultades económicas tienden a experimentar:
- Rumiación excesiva: pensamientos constantes y obsesivos sobre la falta de dinero.
- Insomnio y fatiga: dificultad para conciliar el sueño debido a la preocupación.
- Irritabilidad y angustia: aumento de la sensibilidad emocional frente a situaciones cotidianas.
- Desmotivación: sensación de que los objetivos personales se vuelven inalcanzables.
Desde una mirada científica, Espósito abordó el problema desde la psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE), una disciplina que estudia la conexión entre el sistema nervioso, endocrino e inmune. Según este enfoque, el estrés crónico no solo impacta en la mente, sino también en el cuerpo, debilitando el sistema inmunológico y aumentando la vulnerabilidad a enfermedades.
“El cuerpo no distingue entre una amenaza real y una preocupación financiera. “El cerebro activa los mismos mecanismos de estrés, liberando cortisol de manera constante, lo que a largo plazo afecta la salud física y emocional”, explica Espósito en su trabajo.
Un fenómeno que afecta a toda una generación.
El estudio también aborda el impacto social del problema. La crisis económica no es solo una dificultad individual, sino un fenómeno colectivo que ha cambiado la forma en la que los jóvenes viven su adultez.
“Antes, la adultez temprana era una etapa de crecimiento y proyección. “Ahora, para muchos, es un momento de inestabilidad y angustia”, señala Espósito.
Los datos respaldan su análisis. Según estadísticas del INDEC y el Boletín de Estadísticas Laborales de Bahía Blanca, el 45% de la población local vive en la pobreza y el desempleo alcanzó el 7,5%. Además, los aumentos en la canasta básica y los servicios han sido exponenciales.
“Lo más preocupante es la sensación de incertidumbre. No se trata solo de que los precios suban, sino de que nadie sabe cuánto van a costar mañana. “Esa falta de previsibilidad genera un estrés constante”, advierte la investigadora a NOTI-RIO.com.ar
La joven de Río Colorado hija de Zonia Gallego y Darío Espósito
¿Cómo enfrentar la ansiedad financiera?
Más allá del diagnóstico, Espósito quería que su trabajo aportara soluciones. Su objetivo era que la psicología clínica no solo abordara el problema desde la conversación, sino que brindara herramientas concretas para enfrentar la ansiedad financiera.
Entre las estrategias que propone, destacan:
- Psicoeducación: comprender cómo funciona el estrés y cómo regularlo.
- Técnicas de afrontamiento: ejercicios de relajación, mindfulness y estrategias cognitivas para modificar la percepción del problema.
- Gestión emocional: aprender a diferenciar preocupaciones productivas de pensamientos rumiantes.
- Redes de apoyo: Fomentar espacios de contención que ayuden a mitigar la sensación de aislamiento.
El estudio de Espósito fue recibido con entusiasmo por sus docentes y jurados, quienes destacaron su capacidad para integrar una problemática social compleja con una mirada terapéutica aplicable. Incluso, le preguntaron si pensaba continuar investigando el tema en el futuro.
Un llamado a la acción
El trabajo de Camila Espósito es una alerta sobre una crisis silenciosa que atraviesa a miles de jóvenes argentinos. Más allá de los números de la economía, su investigación deja en claro que la incertidumbre financiera tiene consecuencias profundas en la salud mental y en la vida cotidiana.
Mientras la economía sigue siendo un factor impredecible, su estudio ofrece una alternativa: comprender el problema para encontrar herramientas que ayuden a sobrellevarlo. Porque, como bien señala Espósito, la clave no está solo en explicar lo que sucede, sino en encontrar qué hacer con lo que ya sabemos.






