
(NOTI-RIO) El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, ha decidido implementar un nuevo cambio en su administración, esta vez con un fuerte trasfondo político. La medida afecta al cargo de mayor relevancia provincial que ostentaba la Unión Cívica Radical (UCR), en el marco de su alianza con el oficialismo dentro del Gran Acuerdo Rionegrino.
Pedro Sánchez, presidente de la UCR provincial, dejará la conducción del Departamento Provincial de Aguas (DPA), un organismo clave para la gestión hídrica, el saneamiento y la regulación de concesiones. Este ente autárquico ejecutó un presupuesto cercano a los 32.000 millones de pesos en 2024, lo que resalta su importancia estratégica. La decisión ya está tomada, aunque su anuncio se retrasó debido a que las prioridades gubernamentales se centraron recientemente en la emergencia por los incendios en El Bolsón.
El limitado reparto de poder para la UCR en el gabinete
La salida de Sánchez marca un giro en la ya limitada presencia de la UCR dentro del gobierno de Weretilneck. Hasta ahora, Sánchez era uno de los pocos dirigentes radicales con acceso a una posición clave. Entre las restantes figuras de la UCR en la administración se encuentran Roberto Ferrero (Secretaría de Derechos Humanos), Daniel Balduini (Registro de la Propiedad Inmueble), Karina Gómez (Registro Civil), Juan Pablo Montelpare (Cultura) y Ariel Cárdenas (Trabajo). Sin embargo, la pata peronista de este entendimiento político, liderada por el senador Martín Doñate, ha tenido una participación menor, en parte por diferencias en la estrategia y el reparto de cargos.
Razones detrás del movimiento
Según fuentes cercanas al gobierno, la salida de Sánchez del DPA responde a motivos tanto políticos como operativos. Aunque no se han detallado públicamente, el contexto sugiere un reacomodamiento estratégico de Weretilneck, quien no ha integrado a muchos aliados en su equipo de gestión. De hecho, algunos nombramientos peronistas, como el de Daina Neri (actual subsecretaria de Enlaces con las Universidades), han ocurrido de forma individual y no en representación de bloques políticos.
Este cambio no solo revela tensiones dentro del Gran Acuerdo Rionegrino, sino que también podría ser un anticipo de futuros ajustes en la composición del gobierno provincial. Por ahora, resta esperar cómo afectará esta decisión el delicado equilibrio de alianzas en la provincia.
