Sigue la polemica por ruidos molestos en La Adela

(NOTI-RIO) La localidad de La Adela se ha visto sacudida por un enfrentamiento entre empresarios locales y el Municipio, tras la imposición de una multa millonaria de casi 10 millones de pesos por ruidos molestos y exceso de horario en un evento privado sobre fin de año. Mientras el salón de eventos Nirvana fue clausurado y su propietario debió pagar la sanción, el Municipio organizó días después la Fiesta de la Barda, también con ruidos excesivos y fuera del horario permitido, pero sin recibir ninguna penalización. Las denuncias señalan la doble vara, persecución personal y falta de justicia ha generado una ola de críticas contra la gestión del intendente Federico Moro.

Extraoficialmente, se supo que durante el fin de semana en el que se llevaron a cabo los festejos de la Fiesta de la Barda, un productor musical de Río Colorado, que participó en la organización del evento, recibió una multa por ruidos molestos, sumando un nuevo capítulo a la controversia en torno a la aplicación de sanciones en La Adela.

Una multa millonaria y acusaciones de trato desigual

Días atrás, Joaquín Peñagaricano, quien había alquilado el salón Nirvana, debió pagar una multa de 9.450.000 pesos a la Municipalidad de La Adela por excederse en el horario permitido y generar ruidos molestos durante una fiesta de fin de año. Según denunció, la sanción le fue impuesta para que el local pudiera levantar la clausura que había sido ordenada por las autoridades locales.

La polémica creció cuando, días después, el Municipio de La Adela, junto a un privado, organizó la Fiesta de la Barda al aire libre, con música a alto volumen hasta las 5 de la madrugada, superando el horario permitido. Sin embargo, en este caso, no hubo multas ni clausuras, lo que desató fuertes críticas y acusaciones de trato desigual.

Jorge Rivera: “Esto es una persecución personal”

Jorge “El Flaco” Rivera, dueño del emblemático salón de eventos conocido como “El Castillo”, ha manifestado su profundo malestar por lo que considera una persecución personal por parte del intendente Federico Moro y su equipo. Rivera aseguró que el salón, construido con mucho esfuerzo a lo largo de 30 años, se ha convertido en un referente turístico y cultural de La Adela, siendo sede de eventos de gran relevancia.

“Esto es un atropello a la razón”, declaró, visiblemente emocionado, al recordar cómo ha invertido su vida en hacer del salón un espacio destacado. Rivera lamenta que, pese a su trayectoria y las oportunidades laborales que genera cada evento, el Municipio haya decidido imponer sanciones que ponen en riesgo la continuidad del lugar.

La clausura del salón y el impacto económico

El empresario recordó que durante la pandemia ofreció su salón como posible centro de salud, en caso de ser necesario, y destacó la importancia económica del mismo para la comunidad. “En cada evento trabajan cerca de 100 personas del pueblo, y los visitantes se hospedan en hoteles locales, consumen en restaurantes y generan ingresos para el comercio local”, explicó Rivera.

Sin embargo, tras la clausura del salón y el pago de la multa millonaria, el empresario evalúa cerrar definitivamente el lugar. “Estamos terminando los compromisos y pensamos en cerrar. No quiero ayuda, solo quiero justicia”, expresó entre lágrimas, denunciando el daño emocional y económico que esta situación le ha causado.

El reclamo de Peñagaricano: “Doble vara y oportunismo político”

Por su parte, Joaquín Peñagaricano expresó su indignación en redes sociales, señalando la contradicción en la aplicación de las normativas municipales. “El día de hoy me cobraron 9.450.000 pesos de multa, pero luego el mismo municipio organiza un evento que infringe sus propias normativas y no hay sanciones”, escribió. Además, ironizó sobre la deuda del Municipio con la cooperativa local de energía: “Espero que al menos usen mi multa para pagar una parte de la factura de luz que deben”.

Una comunidad dividida y cuestionamientos a la gestión municipal

La polémica ha dejado en evidencia una comunidad dividida y crecientes cuestionamientos a la gestión del intendente Federico Moro. Mientras algunos defienden la aplicación de multas como medida de control, otros critican lo que consideran una persecución selectiva y arbitraria.

En las próximas semanas, se espera que las denuncias presentadas por los afectados lleguen a la Justicia, donde buscarán una revisión de las sanciones y medidas que garanticen un trato equitativo en la aplicación de las normativas municipales. Mientras tanto, La Adela sigue envuelta en un conflicto que amenaza con afectar no solo a empresarios y vecinos, sino también a la economía local

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