
(NOTI-RIO) La remolacha forrajera se está consolidando como una opción nutritiva y de alto rendimiento para la alimentación de rumiantes en la provincia de Río Negro. Desde 2017, especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) – Valle Inferior han desarrollado estudios con este cultivo, obteniendo resultados altamente prometedores en términos de productividad y aprovechamiento animal.
“Es una alternativa de alimentación para ovinos y bovinos. En el INTA Valle Inferior comenzamos a trabajar con este cultivo en 2017, en conjunto con la Agencia de Extensión de Luis Beltrán. Se trata de una especie bianual, aunque la utilizamos en un solo año, ya que se desarrolla en primavera y verano, y durante el invierno se aprovecha directamente con los animales”, explicó Juan José Gallego, representante del INTA, en diálogo con Noticias Net.
Alto aprovechamiento y beneficios productivos
Uno de los principales atributos de la remolacha forrajera es su alto nivel de aprovechamiento. Los animales pueden consumir toda la planta, incluyendo hojas y raíz, lo que permite una eficiencia superior al 90%. Además, la raíz sobresale más del 50% de la superficie del suelo, facilitando su ingesta por parte del ganado.
Los resultados obtenidos en estos ocho años de trabajo reflejan el potencial de este cultivo. A nivel experimental, se han registrado rendimientos superiores a las 30 toneladas de materia seca por hectárea, con una producción de carne que varía entre 1.300 y 3.000 kilogramos por hectárea.
“Hemos evaluado los resultados en terneros y terneras de más de 180 kilos, así como en la terminación de novillos y vaquillonas destinados a faena. Los animales han mostrado ganancias de peso significativas en pleno invierno, desde mayo hasta septiembre, con incrementos diarios de entre 700 gramos y 1,3 kilogramos”, destacó Gallego. Esta investigación es llevada adelante junto a Gabriela Garcilazo (INTA Valle Inferior) y Verónica Favere (INTA Luis Beltrán).
Expansión del cultivo y perspectivas futuras
El crecimiento del cultivo en los últimos años ha sido notable. Desde unas pocas hectáreas experimentales en 2017, la superficie cultivada se ha expandido a más de 2.000 hectáreas a nivel nacional. En la región de Viedma y el Valle Medio, se estima que actualmente hay alrededor de 100 hectáreas destinadas a este forraje.
Los productores que han adoptado la remolacha forrajera destacan sus beneficios tanto en la producción de carne como en la lechería, ya que también se está implementando en tambos para mejorar la calidad y cantidad de la producción de leche.
A pesar de los avances logrados, el trabajo de investigación y optimización del cultivo continúa. En colaboración con la empresa proveedora de semillas KWS, el INTA sigue generando información sobre el manejo agronómico, la calidad de la siembra, y el control de malezas e insectos.
“Nuestro objetivo es seguir difundiendo las ventajas de la remolacha forrajera y lograr que cada vez más productores la incorporen en sus esquemas productivos”, concluyó Gallego.
Con un potencial de crecimiento sostenido y resultados tangibles en la producción animal, la remolacha forrajera se posiciona como una alternativa clave para fortalecer el sector agropecuario en Río Negro y otras regiones del país.
