El Senado argentino y la nueva polémica por el aumento de dietas

(NOTI-RIO) En medio del hermetismo generalizado y el clima político enrarecido, los senadores nacionales de Argentina verán incrementados sus ingresos mensuales a más de 9 millones de pesos brutos a partir del próximo mes, en un contexto de elevada sensibilidad social y económica.

Sin que mediara un debate público ni una votación formal, el congelamiento salarial que regía desde agosto pasado —prorrogado en enero por la vicepresidenta Victoria Villarruel— expiró el 31 de marzo. Desde entonces, el silencio ha sido la estrategia predominante entre los legisladores, evitando cualquier referencia formal al tema.

El sistema de remuneraciones del Senado se basa en el denominado “sistema de módulos”. Cada senador percibe 4000 módulos mensuales, repartidos en concepto de dieta, desarraigo y representación. Con la reciente actualización paritaria firmada por la Asociación del Personal Legislativo (APL), que elevó el valor del módulo de $2225,25 a $2285, el salario bruto de un senador asciende ahora a 9,1 millones de pesos.

En términos líquidos, descontados los aportes obligatorios, cada legislador recibirá entre 6,5 y 7 millones de pesos, es decir, más de un millón extra respecto al mes anterior. Esta cifra resulta especialmente llamativa si se compara con el salario mínimo vital y móvil, fijado en $296.832 en abril, o con la jubilación mínima (incluyendo bonos), que queda muy por debajo.

Recuadro Estadístico: Sueldos Senatoriales en Argentina (abril 2025)

ConceptoMonto mensual (bruto)Equivalencia
Salario senador nacional$9.140.00023 veces el salario mínimo
Salario mínimo vital y móvil$296.832
Jubilación mínima con bono$505.000 aprox.
Sueldo diputado nacional$5.700.00062% del sueldo de senador

Fuente: elaboración propia en base a datos oficiales.


Aunque algunos senadores reconocen en privado su preocupación por el creciente descontento social, justifican los elevados ingresos señalando el coste de vida en Buenos Aires y comparándose con ejecutivos privados o jueces federales.

La vicepresidenta Villarruel, quien inicialmente impulsó el congelamiento salarial, se ha desmarcado de esta nueva suba, subrayando que tras el vencimiento del plazo era responsabilidad exclusiva de los senadores intervenir, algo que hasta el momento no ha ocurrido.

La polémica por las dietas no es nueva: en abril de 2024 los senadores aprobaron un incremento que duplicó sus ingresos, incorporando además una “dieta extra” similar a un aguinaldo, medida que provocó un fuerte enfrentamiento con el Ejecutivo nacional y críticas que aún resuenan.

Mientras tanto, en las reuniones de Labor Parlamentaria, oficialismo y oposición coinciden en que discutir los salarios sería políticamente inviable. Sin embargo, la falta de acciones concretas alimenta el malestar ciudadano, en un país donde la desigualdad social y la inflación golpean cada vez más fuerte.

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