
(NOTI-RIO) La apicultura argentina vive un momento de expansión sin precedentes, con las abejas reinas como protagonistas de un creciente comercio internacional que fortalece la economía del sector. Lejos de limitarse a la producción de miel, el país ha consolidado un nicho estratégico: la cría y exportación de abejas reinas de alta calidad genética.
Los últimos registros oficiales muestran la evolución de este mercado. Entre 2019 y 2024, las exportaciones anuales variaron desde 25.756 unidades en 2019 hasta 22.958 en 2024, con fluctuaciones significativas como la caída del 24% en 2023 (18.148 unidades) y la recuperación del 27% en 2024.
De forma similar, el período enero-mayo también refleja estos cambios: en 2019 se exportaron 25.536 reinas, cifra que pasó a 34.218 en los primeros cinco meses de 2025, un notable incremento interanual del 54%. Este repunte confirma la consolidación del país como proveedor global de material genético apícola.
Un producto de alto valor agregado
Aunque representa un menor volumen frente a la miel, la exportación de abejas reinas aporta un valor unitario elevado, gracias a su rusticidad, adaptabilidad y productividad. Estas características las convierten en una opción muy demandada en mercados como Europa, Norteamérica y Sudamérica, donde los apicultores enfrentan problemas de pérdida de colmenas y buscan mejorar la genética de sus apiarios.
Factores de crecimiento y desafíos futuros
El éxito argentino se explica por la estabilidad sanitaria de sus colmenas, los avances en cría y selección genética, y la creciente conciencia internacional sobre la importancia de la polinización. Sin embargo, la competencia global, los costos logísticos y la necesidad de mantener estándares de calidad y certificaciones internacionales siguen siendo retos clave para el sector.
La apuesta por la investigación, la innovación genética y la trazabilidad serán determinantes para sostener este liderazgo a largo plazo y responder a la creciente demanda mundial.


