

(NOTI-RIO) La aparente calma en La Libertad Avanza (LLA) de Río Negro se quebró de manera definitiva cuando una denuncia por presuntas irregularidades financieras destapó una profunda crisis política y de liderazgo. El conflicto, que comenzó como un rumor interno, terminó exponiendo a la diputada Lorena Villaverde como el epicentro de una interna que combina sospechas contables, disputas de poder y desgaste político.
El detonante fue una factura por 73 millones de pesos, rechazada públicamente por el responsable económico-financiero del partido, Roberto Zgaib, quien la calificó como “una verdadera vergüenza”. Según denunció, el comprobante —emitido por Abel Calfin y avalado por Villaverde y su principal operador político, Julián Goinhex— no cumplía con la normativa electoral que exige detallar con precisión los gastos de publicidad.
Zgaib no solo se negó a pagarla, sino que decidió hacer pública la situación para “despegarse” de cualquier responsabilidad ante la Cámara Nacional Electoral. En un mensaje directo, cuestionó la contradicción entre el discurso libertario de transparencia y austeridad y prácticas que, a su entender, reproducen los vicios de la “casta” que Javier Milei prometió erradicar.
La interna escaló rápidamente. Zgaib comparó la situación de Villaverde con la salida de Diana Mondino del gabinete nacional y sostuvo que existen motivos suficientes para desplazar a la conducción actual. Aunque la factura fue finalmente anulada, la confianza interna quedó seriamente dañada.
En paralelo, la Justicia Federal con competencia electoral en Viedma puso la lupa sobre la rendición de cuentas del partido. Auditores de la Cámara Nacional Electoral observaron no solo la factura cuestionada, sino también gastos logísticos que no coinciden con la actividad territorial declarada. Además, se investiga si la empresa emisora tenía capacidad real para brindar servicios por ese monto.
El impacto político no tardó en reflejarse en la calle: encuestas internas muestran una caída de 12 puntos en la imagen positiva de Villaverde, mientras se registra una fuga de militancia joven, especialmente de quienes fiscalizaron sin cobrar en 2023. La contradicción entre el “no hay plata” y una factura millonaria sin respaldo golpeó el corazón del electorado libertario rionegrino.
El golpe institucional: Congreso partidario, recambio y pérdida de poder
La crisis financiera derivó rápidamente en un reordenamiento político. En un Congreso partidario clave, La Libertad Avanza de Río Negro avanzó en el desplazamiento del sector que responde a Lorena Villaverde de los principales órganos de conducción.
En una reunión virtual, las votaciones se definieron por amplias mayorías —15 votos contra cinco— y marcaron un punto de inflexión. Roberto Zgaib, el mismo dirigente que denunció las irregularidades, fue designado presidente de la Comisión Revisora de Cuentas, en una clara señal de cambio de rumbo. La presidencia del Congreso quedó en manos de Ignacio Viñals, titular del PAMI Río Negro, mientras que Julián Goinhex fue desplazado de la conducción.
La renovación es impulsada por el senador Enzo Fullone, quien asumió la banca tras la renuncia de Villaverde al Senado, y cuenta con el respaldo del vicepresidente partidario Damián Torres, abogado de Viedma y figura en ascenso dentro del armado libertario patagónico. Ambos promueven una apertura del partido, el fin de la conducción unipersonal y una recomposición de la credibilidad perdida.
El sector de Villaverde intentó frenar el avance solicitando la nulidad del Congreso, pero el planteo fue rechazado. Tampoco prosperaron sus propuestas para retener espacios clave, lo que dejó a la diputada cada vez más aislada políticamente.
El desgaste de Villaverde no es nuevo. Dentro del partido pesan cuestionamientos que van desde sus vínculos con empresarios investigados por narcotráfico hasta antecedentes judiciales en Estados Unidos y conflictos por negocios inmobiliarios en la costa rionegrina. Para los sectores renovadores, su figura se convirtió en un obstáculo para el crecimiento del espacio.
Mientras Villaverde se resiste a dejar la presidencia, la definición final quedó en manos de Karina Milei y Martín Menem, quienes evalúan una intervención partidaria que termine de sellar el recambio. De concretarse, LLA iniciaría una nueva etapa en Río Negro con una conducción renovada y el objetivo de llegar ordenada al calendario electoral de 2026 y 2027.
Fullone ya recorre la provincia con la misión de recomponer la militancia, suturar heridas internas y “volver al gimnasio”, como repiten los libertarios. El desafío es claro: reconstruir un partido golpeado por desmanejos financieros, personalismos y una interna que dejó al descubierto que la motosierra también puede cortar hacia adentro.