Malcorra resistió el hostigamiento en el Parque

(NOTI-RIO) El volante de Río Colorado, hoy referente de Independiente, vivió una noche de furia en su regreso a la ciudad santafesina. Los hinchas de Newell’s lo recibieron con palos, botellas y una hostilidad que obligó a detener el partido en tres oportunidades.

No era un partido más para Ignacio “Nacho” Malcorra. Cada vez que el “10” hoy del Rojo pisa el césped del Parque Independencia, el ambiente se espesa.

Pero lo ocurrido este martes por la segunda fecha del Torneo Apertura 2026 cruzó la frontera de lo deportivo para transformarse en un ataque sistemático contra el jugador nacido en Río Colorado.

Desde el calentamiento previo, el clima ya anunciaba tormenta. Sin embargo, el pico de tensión llegó a los 39 minutos del primer tiempo. Cuando Malcorra se disponía a ejecutar un córner frente a la popular local, una lluvia de proyectiles cayó sobre su humanidad. Entre los objetos recolectados por el juez de línea se divisaron encendedores, botellas con líquido y, lo más insólito, un palo de escoba que voló desde lo alto de la tribuna.

El encuentro estuvo demorado casi siete minutos. Mientras el árbitro Daniel Zamora amenazaba con la suspensión, los altoparlantes del estadio pedían una calma que nunca llegó. Malcorra, con la templanza que lo caracteriza, entregaba los objetos al árbitro con una sonrisa irónica, alimentando un duelo personal con la hinchada leprosa que lo tiene marcado desde sus épocas doradas en Rosario Central.

En el complemento, la situación no mejoró. El rionegrino tuvo que realizar su trabajo escoltado por tres efectivos policiales que desplegaron sus escudos para evitar que un proyectil impactara en su cabeza. Pese al hostigamiento, Malcorra fue el eje de un Independiente que ganaba con gol de Ávalos, aunque sobre el final Michael Hoyos rescató el empate para la Lepra.

Al salir del campo, el jugador de Río Colorado se retiró bajo una silbatina ensordecedora y respondió con un gesto desafiante hacia la platea, dejando en claro que, aunque le tiren de todo, su historia en Rosario sigue escribiendo capítulos de alto voltaje.

La pregunta que queda en el aire es: ¿Habrá sanciones de oficio para el estadio de Newell’s? Por ahora, la única certeza es que Malcorra salió ileso de una verdadera emboscada.

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