
El Gobierno de Río Negro ya puso en marcha la maquinaria burocrática para no quedarse sin aire en 2026. A través del decreto 11, la gestión provincial formalizó la creación de un Programa de Letras del Tesoro que le permite salir al mercado a buscar hasta $120.000 millones, una cifra que equivale, aproximadamente, a una nómina salarial completa de la administración pública.
Aunque el número impacta, desde el Ministerio de Hacienda intentan bajar los decibeles. “Es un trámite para tener las Letras listas cuando se requieran; no será ahora ni en el primer semestre”, le aseguró el ministro Gabriel Sánchez a este diario. La estrategia es clara: tener el paracaídas listo antes de saltar, especialmente cuando el mercado financiero exige autorizaciones previas de Nación que suelen demorar.
Un salvavidas para el día a día
Las Letras no son deuda a largo plazo para grandes obras, sino una herramienta para tapar los “baches” de la caja diaria. Según el esquema oficial:
- Vencimiento: Deben cancelarse en un máximo de 365 días.
- Destino: Cubrir deficiencias estacionales (esos meses donde lo que entra por impuestos no alcanza para pagar lo que se debe).
- Antecedente: En diciembre pasado, la provincia usó esta vía para conseguir $50.000 millones. De ese monto, una parte fue para pagar deudas viejas y el resto para garantizar que los sueldos llegaran a los bolsillos de los estatales antes de fin de año.
El discurso del “desendeudamiento”
En su paso por la Legislatura, Sánchez sacó pecho con los números. Según los gráficos que llevó bajo el brazo, la Provincia está “más liviana” que hace dos años.
La clave está en el ratio deuda/ingresos: mientras que en 2023 la deuda representaba el 71% de lo que recaudaba Río Negro, al cierre de 2025 ese peso bajó al 20%. En la práctica, esto significa que el Estado rionegrino tiene hoy más margen de maniobra, aunque la dependencia de los permisos de Economía e Interior en Buenos Aires sigue siendo el cuello de botella para cualquier movimiento financiero.

