
(NOTI-RIO) La tensión política en la Legislatura de Río Negro sumó un capítulo de alto voltaje tras las declaraciones del legislador por los circuitos del Valle Medio y oriundo de Río Colorado, Juan “Juani” Murillo (PRO-Unión Republicana). En un escenario provincial marcado por realineamientos y fugas de dirigentes, el parlamentario rompió el silencio en medios regionales para lanzar duras críticas hacia la interna de su propio espacio, advirtiendo sobre el peligroso divorcio existente entre la agenda de la “rosca” partidaria y las urgencias reales de la ciudadanía.
Las definiciones de Murillo se dan en un momento bisagra a nivel administrativo e institucional, donde los municipios, se ven obligados a avanzar con herramientas de emergencia fiscal y modernización digital ante la crisis, mientras el debate en la capital provincial permanece empantanado en disputas de liderazgo.
El bloque de legisladores del PRO ha sufrido importantes desprendimientos en los últimos meses, siendo el más reciente el alejamiento de la parlamentaria barilochense Martina Lacour. Al evaluar esta sangría y la reconfiguración de la bancada opositora, Murillo fue categórico y apuntó de manera directa contra las ambiciones personales de quienes decidieron dar un paso al costado.
“Administrativamente seguimos siendo un bloque. Algunos legisladores se autoportan en otros espacios, pero nosotros seguimos trabajando por una educación, salud y seguridad de calidad”, disparó el legislador de Río Colorado, restándole dramatismo institucional a las bajas, pero evidenciando la fractura conceptual de la bancada.
Al profundizar en los motivos que detonaron las salidas de los dirigentes disidentes, Murillo no ahorró adjetivos y atribuyó las rupturas a una incapacidad para aceptar conducciones ajenas:
“Cuando no podés ser jefe, te vas. Esto es una opinión personal y lo considero una falta de humildad”.
Con este duro posicionamiento, el parlamentario respaldó explícitamente la conducción de Juan Martín al frente de la estructura del PRO en la provincia, recordando que el liderazgo de este fue ratificado democráticamente por la mayoría de los integrantes que componen el espacio orgánico.
Más allá de los pases de factura internos, Murillo denunció las dificultades metodológicas que enfrenta la oposición en el parlamento rionegrino bajo la actual gestión del oficialismo provincial. Según indicó, existe una estrategia deliberada por parte de la mayoría parlamentaria para frenar debates estructurales.
El legislador riocoloradense aseguró que muchos de los proyectos de ley impulsados desde su banca “quedan cajoneados” en las comisiones debido a que resultan “incómodos para el Poder Ejecutivo provincial” que conduce el gobernador Alberto Weretilneck. A pesar de este panorama adverso en el reparto de fuerzas, Murillo ratificó que el bloque mantendrá su agenda fiscalizadora mediante la presentación sistemática de nuevas iniciativas y pedidos de informes detallados.
“La gente quiere soluciones”: El impacto rumbo a 2027
Al ser consultado sobre el impacto político de estas divisiones y si el debilitamiento del bloque debilita o favorece las aspiraciones del exdiputado Aníbal Tortoriello con vistas a una eventual candidatura a la Gobernación en 2027, el legislador optó por relativizar el peso de la disputa de palacio.
Para Murillo, existe una desconexión total entre los armados electorales anticipados y el humor social de la calle:
- Distancia social: “La gente común ni se entera de estas cosas”, argumentó de forma tajante.
- Percepción de la política: “Cuando el ciudadano lee algo de esto, piensa que los políticos siguen ocupándose de peleas internas y no de los problemas reales”.
- Daño institucional: En ese sentido, el legislador remarcó que las disputas públicas por cartel o posicionamiento terminan esmerilando la legitimidad de toda la corporación política, acelerando el escepticismo y alejando definitivamente a la ciudadanía de las instituciones.
Finalmente, en lo que respecta estrictamente a la agenda y los plazos de la actividad parlamentaria en Viedma, el legislador provincial confirmó que los bloques aún no han sido convocados formalmente por la Presidencia de la Legislatura.
Si bien en los pasillos gubernamentales y comisiones circula con fuerza la versión de que el próximo debate en el recinto podría concretarse entre la primera y la segunda semana de junio, Murillo mantuvo la cautela: “Todavía no tenemos confirmación oficial”, concluyó.
Las declaraciones de Juan Murillo desnudan una realidad insoslayable en el tablero rionegrino. Mientras la dirigencia de base y los municipios operan contra reloj implementando moratorias excepcionales o reformas tecnológicas de shock para sostener la recaudación y dar respuestas administrativas —asumiendo el mandato de que “la gente quiere soluciones”—, la rosca política en la capital tiende a ralentizar el debate de fondo. La advertencia del legislador de Río Colorado resuena como un llamado de atención para su propio frente: en épocas de crisis, el electorado difícilmente premie a quienes prioricen la disputa interna por sobre la gestión de los problemas comunes.
