Zonia Gallego cruzó a Murillo y lo tildó de “mezquino”

(NOTI-RIO) El inicio de las campañas políticas en Río Negro sumó un capítulo de tensión en el circuito de Valle Medio. La viceintendenta de Río Colorado (JSRN) cruzó con dureza al legislador provincial Juan Murillo Ongaro (PRO), tildándolo de “mezquino” y acusándolo de montar un show para “rasguñar” visibilidad de cara a las urnas.

El termómetro político de la provincia empezó a levantar temperatura mucho antes de lo previsto, y el ring elegido para el primer round de peso no fue el recinto legislativo, sino la liturgia de los aniversarios locales.

La mecha la encendió el legislador provincial del PRO, Juan Murillo Ongaro, al fustigar con dureza el formato de los actos públicos oficiales. El parlamentario opositor no ahorró calificativos: catalogó a estas celebraciones de “espacios endogámicos” donde los políticos van exclusivamente a “aplaudirse entre ellos” e ironizó con que el oficialismo es capaz de montar puestas en escena monumentales “por la inauguración de un poste”.

Además, lanzó una acusación directa al asegurar que el gobierno provincial utiliza las entregas de personerías jurídicas y escrituras como un “anzuelo” clientelar para inflar la asistencia: “Si no se hicieran esas entregas, no va nadie”, sentenció, proponiendo a cambio un esquema minimalista y austero.

La réplica oficialista no tardó en llegar y tuvo la firma de Zonia Gallego. La viceintendenta de Río Colorado y referente de Juntos Somos Río Negro (JSRN) recogió el guante y salió al cruce con munición pesada, vinculando el repentino purismo protocolar del legislador con una desesperación estrictamente electoral.

Sin vuelta, Gallego desnudó lo que, a su criterio, es la verdadera motivación detrás del discurso de austeridad de la oposición.

“Creo que es un comentario de quienes buscan visibilizarse porque estamos en épocas de campaña. Estamos llegando a una elección y todos necesitan visibilidad. No está mal hacerlo, pero también hay que respetar”, disparó la funcionaria.

Para Gallego, la alta convocatoria que registran los aniversarios de localidades como Choele Choel o Río Colorado no responde a una manipulación partidaria o a un “anzuelo” estatal, sino a un profundo sentido de pertenencia e identidad comunitaria. “Habría que preocuparse si la gente no participara y si no fuera mucha gente a los actos”, retrucó, destacando que quienes desfilan y asisten son los bomberos voluntarios, las escuelas, las juntas vecinales y los propios vecinos. “No es una cuestión partidaria cuando estamos celebrando un aniversario, es una cuestión institucional que yo sigo celebrando porque significa que se está en el buen camino”, argumentó.

La chicana del bumerán: “Él también estaba ahí”

En el tramo más punzante de su descargo, la viceintendenta subió la apuesta, tachó de “individualista” la postura de Murillo Ongaro y le aplicó un correctivo político recordándole su propia participación en los palcos que ahora critica.

“En esto no tenemos que ser mezquinos. Somos todos funcionarios electos. Una vez que estamos como funcionarios, ya debemos dejar de lado las banderas partidarias y trabajar por el bien de todos. Me parece que por allí es algo mezquino pretender que la gente no pueda participar de manera numerosa”.

Acto seguido, llegó el golpe de gracia con una fuerte dosis de ironía: Gallego le recordó al legislador del PRO que él mismo estuvo presente en las celebraciones que ahora califica de “endogámicas”.

“No entiendo de qué se sorprende el legislador, que también estaba presente y también habrá recibido aplausos, seguro como funcionario por estar con el resto que ha llevado adelante gestiones”, chicaneó.

Más allá de la pirotecnia verbal y las chicanas de barricada, el cruce deja al descubierto un debate de fondo mucho más denso sobre la comunicación política y la gestión pública en el interior provincial.

¿Cuestionar los actos institucionales es una sana crítica a la “casta” o es menospreciar el reconocimiento de derechos? Reducir la entrega de una escritura que cambia la vida de una familia, el otorgamiento de una personería jurídica que formaliza a un club de barrio, o una obra pública esperada por años a la categoría de “un poste inaugurado” corre el riesgo de transformarse en un discurso tan vacío como el que se intenta combatir.

Con el calendario electoral en marcha y los discursos visiblemente polarizados, queda claro que la batalla por “los modos de hacer política” y la ocupación del espacio público será uno de los rings principales de la contienda en Río Negro. Las cartas ya están sobre la mesa, y el tablero local promete seguir sumando tensión.

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