La minera Vale tomaría una decisión el lunes 11

La firma brasileña analiza su futuro, mientras el gobierno argentino no quiere concederle las ventajas impositivas y cambiarias solicitadas, para evitar un aluvión de pedidos similares.
     El presidente de Vale, Murilo Ferreira, dijo ayer que el consejo de dirección de la minera brasileña analizará el lunes 11 distintas alternativas sobre el futuro del proyecto Potasio Río Colorado, con el objetivo de tomar una decisión final acerca del rumbo a seguir, mientras sigue detenido el plan que pretende extraer cloruro de potasio en Malargüe (Mendoza) para luego ser trasladado a Ingeniero White, desde donde debería exportarse a Brasil.
“Hoy existe una brecha en Argentina en relación con el costo de los materiales, el costo de los recursos humanos y las tasas de cambio”, dijo durante una conferencia con analistas para discutir los resultados de la minera en el 2012.
Vale, que reportó el miércoles su primera pérdida trimestral en una década, está revisando todas sus inversiones para enfrentar la caída que sufrió el año pasado el precio del mineral de hierro, que representa un 90% de sus utilidades y es una fuente de capital para otros proyectos.
Según la agencia de noticias Reuters, al explicar las razones para la revisión, Ferreira dijo que varias provincias argentinas por donde deben pasar los convoyes ferroviarios cargados de potasio están pidiendo ayuda para proyectos no relacionados con Río Colorado.
La segunda mayor minera del planeta había condicionado la continuidad del proyecto a exoneraciones tributarias y una tasa de cambio más favorable que la oficial.
Sin embargo, el gobierno no quiere concederle esas ventajas impositivas y cambiarias porque cree que así desataría un aluvión de pedidos similares.
Consultado por analistas en otra conferencia realizada en la mañana de ayer, Ferreira dijo: “El proyecto precisa preservar lo atractivo y una previsibilidad de flujo de caja”.
Las obras están paradas desde hace ya dos meses y Vale dijo que no hay fecha prevista para retomarlas. El inicio de la producción estaba previsto para la segunda mitad del 2014, pero en el último reporte de resultados aparece ahora como “bajo revisión”.
Analistas y fuentes del mercado dicen que una inflación real del 25% anual, sumada a controles de cambio, dispararon los costos de las obras de Río Colorado de 6.000 a 10.000 millones de dólares.
La iniciativa permitirá transformar a nuestro país en uno de los mayores exportadores de potasa, una sal de potasio usada para producir fertilizantes.
La producción sería principalmente llevada a Brasil, una potencia agroindustrial que hoy importa el 90% de la potasa desde Canadá o Jordania.
Vale dice haber invertido 2.229 millones de dólares en Potasio Río Colorado, donde al cierre del 2012 había completado un 45% de las obras físicas, que además de la mina incluyen 800 kilómetros de vías ferroviarias y una terminal en el puerto de Bahía Blanca.

Plazo vencido. En tanto, ayer venció el plazo que le dio el gobierno provincial de Mendoza a Vale para que presente un plan de obras, luego de la prórroga pedida por la firma a principios de febrero.
De continuar la actual situación de parálisis –que se mantiene desde fines de diciembre– centenares de pequeñas y medianas empresas ligadas al proyecto, tanto en Mendoza como en nuestra ciudad, se verán afectadas en el pago de salarios.
“Las fechas que más tenemos en mente son las de los vencimientos de las cientos de pymes para abonar sueldos”, señaló Carlos Ferrer, presidente de la Cámara de Empresas Mineras, al tiempo que agregó que “no tenemos plazo cierto ni nada que se le parezca respecto de cómo evolucionará esto”.
Si bien la reunión entre las presidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseff, prevista para el jueves próximo, concentra expectativas, la agenda de ambas mandatarias es variada y tiene como prioridad número uno las quejas de Brasil sobre las restricciones a las exportaciones desde ese país.
El conflicto por Potasio Río Colorado estaría en la “agenda” de la reunión, pero nadie se anima a pronosticar si finalmente habrá un acuerdo. Sí especulan con que sea presentado allí el posible nuevo inversor que se sumaría al proyecto para inyectar dinero fresco.
En tal sentido se especula con capitales de origen árabe y también canadienses, sin descartar de plano a los chinos que fueron mencionados en una primera etapa.
La clave de esa negociación, explican los allegados a la empresa, es que Vale no quiere dejar de ser el operador de la mina y exige alguna señal de flexibilidad a las restricciones cambiarias y a la presión impositiva para avanzar.

Inversión
6.000 millones de dólares preveía invertir la compañía para empezar a producir y exportar. Según asegura ahora, los costos se dispararon a 10.000 millones de esa moneda.imagen-600x426

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