Violencia en el fútbol infantil: la agresión a un árbitro que acelera cambios estructurales en Neuquén

(NOTI-RIO) Tras el ataque sufrido por un juez en la Neuquén Cup, la Liga de Fútbol del Neuquén (LIFUNE) lanzó una nueva Escuela de Árbitros. Buscan profesionalizar las categorías formativas y exigen la aplicación efectiva de la Ley del Deporte para frenar la impunidad de los agresores.

La brutal agresión física sufrida por un árbitro durante una jornada del torneo infantil Neuquén Cup, en la cancha del club Maronese, volvió a exponer la vulnerabilidad de los trabajadores del deporte.

El juez, cuya identidad se preserva, debió ser trasladado y hospitalizado tras recibir golpes por parte de jugadores y adultos vinculados al Club La Esperanza.

Este hecho, aunque ocurrido en el marco de un torneo privado, generó una reacción inmediata en la Liga de Fútbol del Neuquén (LIFUNE). Gustavo Fassa, director de la flamante Escuela de Árbitros de la liga, calificó la situación como parte de un problema estructural que excede lo meramente organizativo.

Uno de los puntos más críticos señalados por la conducción arbitral es la impunidad con la que actúan los agresores, especialmente los adultos. Según Fassa, existe un agotamiento institucional ante la repetición de estos episodios.

Puntos del diagnóstico institucional:

  • Ineficacia de la Ley del Deporte: Aunque la Ley Nacional 20.655 establece un régimen penal para espectáculos deportivos, en la práctica las agresiones a árbitros en categorías menores suelen quedar sin consecuencias legales para los civiles involucrados.
  • Naturalización de la violencia: Desde la liga advierten que se ha vuelto “habitual” que padres o allegados agredan físicamente a quienes están trabajando en el campo de juego.
  • Impacto psicológico: El abandono de la carrera arbitral por parte de jóvenes promesas es la consecuencia directa de estos ataques, afectando la renovación del plantel de jueces en la región.

Reforma en LIFUNE: Mentores para las categorías formativas

Ante la crisis, la liga decidió reactivar su propia Escuela de Árbitros, la cual comenzó a funcionar este viernes con un plantel renovado. La estructura busca atacar la raíz del problema: la falta de experiencia en partidos de alta intensidad emocional como son los de las divisiones inferiores.

Detalles de la nueva estructura:

  • Recurso Humano: La escuela inicia con 30 aspirantes que se suman a los 62 árbitros ya activos en el plantel de la liga.
  • Cuerpo Docente: El proyecto está liderado por tres profesores y un preparador físico abocado exclusivamente al rendimiento de los jueces.
  • Sistema de Mentoría: Se implementará un cambio cultural clave. Los árbitros de mayor trayectoria, que habitualmente solo dirigían Primera o Tercera División, ahora deberán integrarse a las categorías formativas.

El objetivo de esta medida es que los árbitros experimentados actúen como amortiguadores de conflictos. Al detectar situaciones de tensión con las parcialidades o los cuerpos técnicos, el juez veterano podrá intervenir antes de que la situación derive en violencia física, algo que ya fue necesario aplicar recientemente en encuentros con el Club La Esperanza.

Antecedentes y contexto oficial

La violencia en el fútbol regional no es un dato aislado. Durante la última temporada, se registraron múltiples interrupciones de partidos por agresiones a ternas arbitrales en distintas canchas de la provincia. La creación de la Escuela de Árbitros propia es el primer paso de un plan que pretende elevar los estándares de seguridad y formación técnica.

“Poner árbitros sin experiencia en partidos que pueden ser muy intensos fue un diagnóstico de error que hoy buscamos corregir con presencia y capacitación”, concluyó Fassa.

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