
(NOTI-RIO) El momento no es casual. Mientras los técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recorren esta semana los valles rionegrinos, los productores del Valle Medio todavía cuentan las pérdidas del sexto episodio de granizo registrado en los últimos meses. La urgencia climática y la ambición productiva se cruzan en una misma agenda: la de transformar definitivamente la matriz agroindustrial de Río Negro.
La misión técnica comenzó el miércoles 25 de marzo y se extenderá hasta el viernes 27. La comitiva está encabezada por Pedro Martel, jefe de la División de Agricultura y Desarrollo Rural del BID, y Carmine Paolo De Salvo, jefe de proyecto. El objetivo declarado de la visita, según confirmó el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, es “terminar de cerrar los proyectos”.
No es la primera vez que el BID pone los ojos en la Patagonia norte. Una delegación del organismo ya había visitado la provincia en diciembre de 2025 para avanzar en el financiamiento de obras de riego e infraestructura eléctrica. En aquella ocasión, el secretario de Agricultura, Lucio Reinoso, destacó que desde el BID “valoraron la diversidad productiva de la provincia y el potencial de crecimiento de nuestras cadenas agrícolas y ganaderas”.
El proyecto: cuatro obras y 80 millones de dólares
El crédito en discusión asciende a 80 millones de dólares y apunta a financiar obras de riego y electrificación en las áreas productivas de Negro Muerto, Colonia Josefa y Guardia Mitre, además del canal Pomona-San Antonio Oeste.
En términos concretos, las cuatro obras centrales son: la electrificación de Negro Muerto (40 kilómetros), la electrificación de Guardia Mitre, el inicio del canal de Colonia Josefa, y la impermeabilización del canal Pomona-San Antonio.
El argumento productivo es contundente. Hoy, el Valle de Negro Muerto es una vasta zona que se extiende a lo largo de 90.000 hectáreas, con 65.000 hectáreas de suelos aptos para la agricultura y alto potencial productivo. Sin embargo, los productores trabajan con sistemas de bombeo a combustible para llevar agua del río Negro a sus campos, lo que dispara los costos.
A escala provincial, la brecha entre lo actual y lo posible es enorme. Banacloy lo resumió con precisión durante la presentación ante el BID: la provincia cuenta con unas 140.000 hectáreas bajo riego, pero el potencial del río Negro podría llegar a 400.000. Triplicar esa superficie requiere exactamente lo que se está negociando: infraestructura hídrica y energética.
El programa presentado ante el BID, denominado “Competitividad del sector agroindustrial de la Provincia de Río Negro”, contempla inversiones en nuevas áreas bajo riego —como Negro Muerto y Colonia Josefa— y la modernización de áreas existentes como el IDEVI, Conesa-Guardia Mitre, Margen Norte Valle Medio y San Antonio Oeste. También prevé infraestructura para la gestión del riesgo climático.
El granizo como argumento urgente
La negociación con el BID no ocurre en el vacío. Ocurre en una provincia que atraviesa una temporada agroclimática de pesadilla. El 19 de marzo de 2026, un violento temporal de granizo impactó en el Valle Medio de Río Negro, generando pérdidas millonarias en plena etapa de cosecha. Fue el sexto episodio de estas características registrado en los últimos meses.
Los técnicos provinciales relevaron afectaciones de entre el 50% y el 90% de la producción en unos 12 establecimientos visitados. En la zona de Lamarque, algunos cultivos hortícolas a campo registraron pérdidas cercanas al 100%.
La emergencia agropecuaria ya había sido declarada en diciembre de 2025 tras un combo de heladas, granizo e intensas lluvias. De las 482 declaraciones juradas presentadas en ese entonces, al menos 230 mostraron daños de hasta el 50% en sus fincas, con mermas proyectadas de entre el 35% y el 40% en la cosecha de manzanas.
Es en ese contexto donde las mallas antigranizo dejan de ser un lujo y se convierten en una necesidad estructural. El gobernador Alberto Weretilneck y el ministro Banacloy plantearon ante el BID la necesidad de avanzar en una línea de financiamiento específica para mallas antigranizo, y desde el organismo manifestaron la posibilidad de iniciar un trabajo técnico conjunto para canalizar esa demanda.
Una estrategia por etapas, con antecedentes internacionales
La búsqueda de financiamiento externo no es improvisada. Río Negro participó recientemente en una jornada en la sede de la CEPAL en Santiago, donde Banacloy compartió mesa con representantes de 17 provincias argentinas y organismos como el BID, la CAF, el BNDES y la FAO. En ese foro, el ministro afirmó que “Río Negro está en una etapa de expansión y transformación” y que “la articulación con organismos internacionales nos permite acelerar proyectos que tienen impacto directo en el desarrollo territorial”.
Además, según datos presentados en ese encuentro por la CEPAL sobre el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), Río Negro encabeza el ranking nacional en monto proyectado de inversión y empleo directo asociado a los proyectos aprobados.
En paralelo, la Unidad de Financiamiento Productivo (UFINPRO) ya ejecutó proyectos del Programa GIRSAR del Banco Mundial, entre ellos la finalización total del proyecto de modernización del sistema de riego del IDEVI y el 96% de avance en galpones ganaderos de la Región Sur.
La apuesta de fondo: soberanía alimentaria y arraigo
Detrás de los números técnicos hay una visión estratégica más amplia. El gobierno provincial insiste en que el riego no es solo producción primaria: es empleo rural, industria local, logística y servicios. Cada granizada que destruye una cosecha sacude toda esa cadena.
La estrategia, según señaló Banacloy, prevé una implementación por etapas, priorizando obras con resultados visibles en el corto plazo para recuperar la confianza del sector tras años de discontinuidades en las políticas de financiamiento. También apunta a reducir la dependencia de insumos externos para la ganadería y avanzar hacia una mayor autosuficiencia alimentaria regional.
Aunque el ministro evitó hablar de plazos concretos para el inicio de las obras, el objetivo de esta semana es avanzar en los aspectos técnicos, ecológicos y legales del crédito.
Lo que está en juego es mucho más que infraestructura: es la definición de si Río Negro podrá aprovechar el río más importante de la Patagonia antes de que el clima decida por ella.

