
(NOTI-RIO) Al mejor estilo “Air Force One”, el Presidente anunció desde el avión presidencial un nuevo esquema de incentivos que busca capturar inversiones en sectores de vanguardia. Inteligencia Artificial, Centros de Datos y Energía Avanzada son los pilares de un proyecto que pretende ir más allá de la extracción de recursos naturales.
En un anuncio con una fuerte impronta estética y comunicacional, que ya varios analistas comparan con las formas disruptivas de Donald Trump, el presidente Javier Milei utilizó su regreso de la gira por Los Ángeles para lanzar lo que será la piedra angular de su segunda etapa de reformas económicas: el “SÚPER RIGI”.
Si el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) original fue diseñado para destrabar proyectos mineros y energéticos de escala, este nuevo esquema apunta al “intangible” de alto valor: la economía del conocimiento y la soberanía tecnológica.
La génesis del proyecto no es casual. Durante su paso por el Milken Institute y sus sucesivas reuniones en California, Milei terminó de dar forma a una convicción que venía madurando tras sus encuentros con Sam Altman (OpenAI) y otros líderes tecnológicos.
La lectura del Ejecutivo es clara: Argentina posee ventajas comparativas que no están siendo explotadas por falta de un marco legal “blindado”. Estas son:
Talento humano especializado en software y tecnología.
Clima frío en zonas australes (ideal para el enfriamiento de Data Centers).
Abundancia de energía (potencialmente renovable y nuclear) para alimentar la voraz demanda de la Inteligencia Artificial.
¿Qué diferencia al “SÚPER RIGI” del esquema actual?
A diferencia del RIGI aprobado en la Ley Bases, que se centra en sectores maduros como el petróleo, el gas y la minería, el Súper RIGI busca crear un ecosistema para industrias que, en muchos casos, hoy tienen una presencia embrionaria o nula en el país.
Sectores Estratégicos:
Inteligencia Artificial (IA): Incentivos para el establecimiento de laboratorios de entrenamiento de modelos generativos.
Data Centers de Gran Escala: Beneficios impositivos y regulatorios para convertir a la Patagonia o zonas estratégicas en "granjas de datos" globales.
Energía Avanzada: Fomento a desarrollos de hidrógeno verde y reactores modulares para sostener la infraestructura digital.
Tecnología Aplicada: Un puente directo para que la industria tradicional se automatice con desarrollos locales.
"Buscamos empresas que no solo traigan dólares, sino que generen empleos de alta calificación y nos inserten en la cadena global de valor tecnológico", deslizaron fuentes oficiales que acompañaron al mandatario en el vuelo de regreso.
El impacto político: El sello “Trump”
El anuncio desde el avión no es solo una cuestión de logística, sino un mensaje de gestión permanente. Al igual que el expresidente estadounidense, Milei utiliza la mística del viaje internacional y la conexión directa con el “capital global” para presionar la agenda interna.
El Súper RIGI llega en un momento clave donde el Gobierno necesita demostrar que la estabilización macroeconómica comienza a derramar en la economía real. Al enfocarse en “sectores que no existían”, el oficialismo intenta eludir la crítica opositora sobre la “primarización” de la economía, ofreciendo a cambio una narrativa de modernidad y futuro digital.
Se espera que en las próximas semanas el Poder Ejecutivo envíe los lineamientos técnicos de este nuevo régimen al Congreso. El desafío no será menor: el Gobierno deberá convencer a las provincias de que este esquema no colisiona con las autonomías locales, sino que potenciará la creación de polos tecnológicos regionales.
Con el Súper RIGI, Milei no solo busca inversiones; busca que Argentina sea el “kilómetro cero” de la nueva economía digital en el Cono Sur. La moneda está en el aire y, esta vez, viene viajando a 10.000 metros de altura.

