María Emilia Soria va por la gobernación de Río Negro

(NOTI-RIO) La intendenta de General Roca confirmó que será candidata en 2027. El peronismo provincial la abraza como su figura central mientras la oposición se apura a construir un frente amplio para frenarla.

La política rionegrina entró en modo electoral anticipado. Y hay un nombre que concentra la mayor parte de la energía de ese movimiento: María Emilia Soria. La intendenta de General Roca ya no deja margen para las especulaciones. “Voy a ser candidata”, dijo sin ambigüedades en declaraciones recientes, confirmando lo que el peronismo provincial venía insinuando desde hace meses.

Su objetivo es la gobernación, el mismo cargo que su padre, Carlos “el Gringo” Soria, alcanzó en 2011.

El apellido pesa, y ella lo sabe. Cuando le preguntan al respecto, responde sin esquivar: “Lo decís como si fuera una carga. No es para nada una carga, es una responsabilidad enorme. La vara es altísima, y eso nos empuja a superarnos todos los días.”

La definición resume, en pocas palabras, la particular posición que ocupa en la política patagónica: heredera de una tradición poderosa, pero con gestión propia, reelecta con el 60% de los votos en 2023 y con un discurso que apunta claramente más allá de Roca.

General Roca es el principal bastión peronista de la provincia y, al mismo tiempo, el territorio donde Juntos Somos Río Negro, el partido del gobernador Alberto Weretilneck, nunca logró consolidar una mayoría. Esa ecuación convierte a la ciudad en el epicentro del tablero político rionegrino.

Y Soria, que gobierna esa ciudad desde 2019 y que pertenece a una familia que la conduce de manera ininterrumpida desde 2003, eligió no esperar: decidió acelerar su construcción política y proyectarla hacia toda la provincia.

Su estrategia no se agota en el peronismo. La intendenta se reunió con Gustavo Gennuso, exintendente de Bariloche y figura con peso propio en el segundo centro urbano más importante de Río Negro.

Aunque el encuentro fue presentado oficialmente en clave de gestión, infraestructura, conectividad, economías regionales, en la política rionegrina nadie lo leyó en clave administrativa.

Una articulación entre las dos ciudades más grandes de la provincia podría redefinir el mapa de 2027. “Reunirme con María Emilia Soria, que tiene una mirada productivista de la provincia, es muy importante para intercambiar ideas”, reconoció el propio Gennuso, sin aventurarse a hablar de fórmulas pero dejando la puerta abierta.

La candidata también fue explícita sobre el tono de su campaña: “No quiero ser únicamente la candidata de un sector específico, sino la representante de todos los rionegrinos que comparten la visión de que Río Negro puede avanzar hacia un mejor futuro.” Una definición que suena a lanzamiento formal aunque todavía falten dos años para la elección.

El peronismo unido detrás de su nombre

El acto de Fuerza Patria en General Roca, donde el espacio lanzó sus candidatos para las legislativas de octubre pasado, terminó siendo también el escenario del primer lanzamiento simbólico de Soria para la gobernación.

Su hermano Martín, senador y principal articulador del peronismo rionegrino, fue directo: “María Emilia a Viedma.” La frase quedó resonando. Ella cerró su discurso con una promesa que el resto de los oradores repitió toda la noche: “En diciembre de 2027 vamos a volver a gobernar Río Negro.”

El proceso de unidad interna no fue sencillo. El peronismo rionegrino llegó dividido a 2023, con sectores que acompañaron a Weretilneck y otros que se le opusieron frontalmente.

Pero el resultado de las legislativas de octubre, tres bancas conquistadas entre el Senado y Diputados, funcionó como cemento.

Hoy el PJ provincial se presenta unificado, con Soria como figura central de cara a 2027, aunque debajo de esa superficie siguen existiendo tensiones sobre la sintonía fina: el reparto de lugares, el rol de La Cámpora y los espacios que exigen los referentes territoriales que quieren ser parte de la construcción.

La intendenta, en ese marco, traccionó activamente la unidad. “Todos los que estamos por esta unidad seremos los que vamos a llegar al gobierno de la Provincia en 2027”, declaró, llamando a los “enojados” a tener “apertura” y “empatía con el momento”.

El frente que se arma para detenerla

El anuncio de Soria no pasó desapercibido en el oficialismo provincial. La reacción fue inmediata: Weretilneck visitó Roca y abrió la posibilidad de conformar un “frente amplio” para enfrentar al sorismo en su propio territorio.

Con un gesto llamativo, el gobernador afirmó que Juntos Somos Río Negro no necesita liderar ese espacio ni imponer condiciones, y que está dispuesto a ceder el primer lugar a otras fuerzas, el PRO o La Libertad Avanza, si eso permite construir una alternativa electoral viable.

El presidente del PRO rionegrino, Juan Martín, confirmó que la posibilidad de esa alianza “es una idea en el universo de la alternancia.” Desde LLA, el senador Enzo Fullone emerge como un articulador territorial clave en Roca. Y la UCR también aparece como parte posible de esa convergencia.

Sin embargo, el “frente anti-Soria” enfrenta sus propias tensiones. Dentro del PRO subsisten diferencias sobre cómo vincularse con Weretilneck.

En LLA hay sectores que rechazan cualquier acuerdo con fuerzas tradicionales. Y el gobernador, según lecturas de analistas locales, podría estar jugando con la ambigüedad: ceder la conducción del frente como forma de no quedar pegado a una posible derrota, o como manera de licuar las identidades del PRO y LLA dentro de un armado donde el aparato provincial termine pesando más.

Lo cierto es que Roca, históricamente, ha visto intentos fallidos de construir una alternativa anti-Soria con identidad propia. El rechazo político al sorismo existió siempre. La candidatura sólida para canalizarlo, nunca.

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