Finalmente, durante tres horas, el director del diario La Nueva Provincia, Vicente Massot, declaró ante la Justicia Federal, dando cumplimiento así a una orden de la Cámara de Apelaciones.
Bajo un estricto dispositivo de seguridad, Massot ingresó al edificio de calle Alsina 317 acompañado por su abogado Rubén Diskin. El arribo se produjo dos horas y media antes de las 10.15, hora fijada por el juez Coleffi para la “declaración espontánea”, y tuvo por objeto evitar cruzarse con los manifestantes que se habían convocado para repudiarlo.
Alsina fue cortada al tránsito y efectivos de la Policía Federal, Bonaerense y Prefectura custodiaron la cuadra. En ambas esquinas, se reunieron partidos políticos y agrupaciones de Derechos Humanos.
Massot expuso ante el magistrado y los fiscales por el lapso de tres horas. Tal como lo prevé la “declaración espontánea”, en los términos del artículo 279 del Código Procesal Penal, no hubo preguntas de ninguna de las partes.
El imputado se refirió a su función operativa dentro del diario durante la última dictadura militar. Y destacó que quien dirigía los medios de la empresa era su madre y su hermano Federico. Indicó que él estaba a cargo de una oficina en la Capital Federal.
Más allá de los dichos de Massot, los fiscales José Nebbia y Miguel Pallazani insistieron con el pedido de detención e indagatoria contra el empresario, algo que ya habían planteado el año pasado. Ahora será el juez quien deberá analizar la solicitud.
El trámite que se llevó adelante fue en cumplimiento a lo señalado por la Cámara de Apelaciones en diciembre cuando el acusado debía ser “oído” por un juez antes de que se resuelva los pedidos del Ministerio Público.
Massot se retiró del juzgado a bordo de un patrullero de la Federal y sin hacer declaraciones a la prensa. El vehículo pasó a través de un puñado de manifestantes que se agrupaban en Alsina y Lamadrid y que le hicieron notar su repudio.
LA “COMPLICIDAD” CIVIL CON LA DICTADURA
Los secretos de Massot
El director del diario La Nueva Provincia declaró durante dos horas ante el Juzgado Federal de Bahía Blanca acusado de ser parte de una “asociación ilícita” y coautor de homicidios y delitos de lesa humanidad en complicidad con la última dictadura militar. Por pedido de la defensa, el juez federal subrogante Alvaro Coleffi decretó el secreto de sumario.
Vicente Massot está acusado de integrar “junto con los mandos militares (Ejército y Armada) una asociación ilícita con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional”, para lo cual habría contribuido desde el multimedio actuando “de acuerdo a las normativas y directivas castrenses y en cumplimiento de tales”, señalaron los fiscales.
En ese contexto, el empresario fue imputado como coautor del homicidio de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, “instigándolo, determinándolo, prestando aportes indispensables para su concreción material y encubriendo a sus autores inmediatos”. También se le imputa haber efectuado “aportes esenciales”, que “consistieron en el ocultamiento deliberado de la verdad”, en los secuestros, torturas y homicidios de 35 personas.
Los familiares de Heinrich y Loyola se mostraron muy emocionados por la declaración del acusado. Angeles Loyola, hija de Miguel Angel, señaló a Télam que “tengo mucha emoción, estuvimos esperando este momento durante muchos años y ojalá se haga justicia”.
Por su parte, Jorge Molina, quien fue compañero de los obreros gráficos secuestrados y desaparecidos, afirmó: “Tengo una sensación de no indiferencia sino de descargar una bronca de tantos años, que hoy venga a declarar abre una luz para el futuro y que llegue una vez por todas las responsabilidades que tuvo no”. “Era el sueño de todo militante, durante 38 años estuvimos bregando por Justicia por la familia de Heinrich y Loyola, me parece que es un paso adelante”, agregó.
La audiencia se llevó a cabo en el edificio del Juzgado Federal ubicado en Alsina 317, en pleno centro de la ciudad. El empresario fue citado en cumplimiento de un fallo de la Cámara Federal local de noviembre del 2013, imputado por la Unidad Fiscal de Derechos Humanos como integrante de una “asociación criminal” con las fuerzas armadas
Tras la diligencia judicial, Massot, junto con su abogado abordaron pasadas las 13.20 un patrullero de la Policía Federal que se encontraba estacionado en el lugar con el fin de evitar la concentración que a pocos metros realizaban los organismos de Derechos Humanos y diversas agrupaciones partidarias.