7 de Junio, Día del periodista

n Argentina el siete de junio es el Día del Periodista, porque nuestro más controvertido prócer, Mariano Moreno, creó hace exactos 2O4 años la Gazeta de Buenos Ayres, el primer diario argentino, nacido para difundir las actividades de la junta revolucionaria.

Para graficar nuestra profesión y el compromiso de los que hacemos Reconquista.com.ar basta con una cita de libro “Aguafuertes porteñas: cultura y política” de Roberto Arlt.

“Para nuestro hombre, el lugar común es una especie de lenguaje convencional, que le permite no decir un montón de cosas sin comprometerse a nada personalmente. Más aún, le diría que en ningún momento histórico se apeló con más insistencia al lugar común que en nuestros días. Casi podría afirmarse que la base de nuestra civilización de clases es el lugar común. Fíjese que esto es tan verdadero, que no existe una filología general, sino la filología de un idioma determinado. Si nosotros empezamos a estudiar lexicografía de los idiomas modernos y a componer una estadística de los vocablos de uso social más común, comprobaremos con asombro que las palabras más empleadas por los hombres en las situaciones serias, son las palabras que analizadas científicamente hoy, ya no expresan nada.

Cuando un hombre habla el idioma de su pasión, de su desorden, de su odio o de su iniquidad, involuntariamente hace estilo. Cuando un hombre hace estilo, agravia, también involuntariamente, la falta de estilo de otros hombres. ¿Por qué el estilo es un agravio? Porque debajo del léxico, como decía usted, se encuentra un determinado edificio espiritual o psicológico. La mayoría de los hombres llevan en su interior monstruosas arquitecturas de juicios, construidas con ladrillos amasados de barro de lugares comunes, y la grosera fábrica en la cual habitan intelectualmente, se les antoja lujoso palacio. Cuando otro hombre, cuyo idioma no está ensamblado de lugares comunes les expresa realidades espirituales o psicológicas diferentes a las que ellos están acostumbrados a reverenciar, se les antoja que están escuchando a un ladrador de injurias; y entonces, odian atrozmente al hombre que por no expresarse con frases hechas, ofende sus convicciones con la fortaleza del estilo”.

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