Cordero y Barda del Medio tienen a José Cofré a cargo de la intendencia por la licencia de Fabián Galli, actualmente presidente de Radio y Televisión Río Negro SE. Galli puede buscar un período más. “Todavía no lo tengo definido”, aseguró ante este diario.
En Fernández Oro el debate más reciente tiene que ver con la posible reforma de la Carta Orgánica. Ocurre que el intendente Juan Reggioni quiere ser legislador, pero podría tener un plan B y buscar un tercer mandato si esa meta máxima no se cumple.
En Cervantes Gilberto Montanaro dejará la intendencia, pero el traspaso que pretende quedará en familia. Quiere a su hija Claudia, actual secretaria de Gobierno, como sucesora.
En Chichinales Alberto Pacenti no definió su futuro. Cumple su primer mandato y está habilitado a una reelección. En declaraciones periodísticas dijo que está más cerca del sí que del no.
Carlos Pilotti prometió una sola gestión de cuatro años en Río Colorado y lo más probable es que no siga. Sin embargo, el panorama es dudoso porque el lugar lo seduce. De todas maneras, dentro del FpV se perfilan Martín Castro, exconcejal y actual secretario de Obras Públicas del municipio; Marcelo Lazota, empleado de la Anses, y posiblemente Mario Morbelli.
En Luis Beltrán Juan Carlos Apud lleva dos mandatos consecutivos y no puede repetir. Se especula que podría pelear por un lugar en la lista de diputados del Frente para la Victoria.
En Valcheta, Yamil Direne transita el segundo mandato pero tiene una chance de ser reelecto por modificación de Carta Orgánica. No descarta un período más, pero todo está en materia de análisis. Por eso tampoco cierra la puerta a una eventual candidatura a legislador.
En Los Menucos, Mabel Yauhar sigue de cerca la interna radical del 16 de este mes. Si gana Horacio Massaccesi, aspiraría a un cargo provincial.
Danilo Rojas dice que no tiene definida su reelección en Dina Huapi, pero también afirma que “hay una meta y cosas pendientes”. Por eso se cree que se presentaría por un nuevo mandato.
HUGO ALONSO halonso@rionegro.com.ar
Si usted está leyendo y es familiar directo de un intendente rionegrino, tenemos una mala noticia: ese hombre o esa mujer no tienen intenciones de volver a la tranquilidad del hogar en el 2015.
De los 38 jefes comunales de la provincia, la mitad ya decidió que buscarán la reelección.
Otros siete pusieron la mira en una banca legislativa de Viedma o Buenos Aires, uno quiere ser gobernador y 9 más aseguran “que lo están pensando”. Pero eso que “piensan” lejos está de un espíritu de alternancia sino más bien de un ánimo de reciclarse. No ofrecen definiciones tajantes porque aspiran a cargos provinciales y -en caso de no conseguirlos- buscarán retener el poder en sus ciudades.
Luego de un relevamiento de “Río Negro” ciudad por ciudad, los únicos que dijeron que abandonarán los espacios públicos el año próximo fueron los intendentes de Guardia Mitre, Miguel Demasi, y de Ñorquinco, José Mussa. Claro que en esos ejemplos tampoco hay que buscar a dirigentes proclives a la renovación. El primero cumplirá 24 años en el mismo despacho y el segundo 20. Se van por una cuestión de cansancio.
Rumbo a las elecciones del año próximo, el mapa de las intendencias rionegrinas es muy distinto al definido por las urnas en el 2011.
Ese año la predominancia del Frente para la Victoria fue abrumadora. Sólo ocho municipios (Viedma, Los Menucos, Maquinchao, Comallo, Valcheta, Huergo, Dina Huapi y Ñorquinco) no estaban alineados a la conducción política de Carlos Soria y Alberto Weretilneck.
Tres años después la dispersión es notoria y será más de uno el jefe comunal que verá amenazado su poder por aquellos con los que se abrazaba para las fotos en la primavera del 2011.
Las adhesiones al gobernador serán las que marcarán los límites. Donde haya un intendente albertista surgirá oposición pichettista o sorista, y viceversa. Y esa división es la que entusiasma al radicalismo, que confía en recuperar varias comunas, sin descartar tampoco alianzas con aquellos peronistas que militan en las ciudades para que el mandatario provincial siga en su cargo después de diciembre del año próximo.
Soria y sus dilemas
Entre los que quieren pegar el salto a otro cargo público, Martín Soria es el que se propuso el horizonte más lejano.
El intendente de Roca insiste públicamente en que competirá en las PASO para ser gobernador, desafiando a quienes pretendan “proscribirlo” interponiendo el inciso 1 del artículo 172 de la Constitución provincial. Ese texto reza que “no pueden ser elegidos gobernador o vicegobernador los cónyuges y parientes hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad del gobernador o vicegobernador, en el mismo período o en el siguiente al mandato ejercido”.
Soria puede presentarse a las primarias y si no resulta vencedor, buscar la reelección como intendente. ¿Se expondrá a una derrota?
Si decide reservarse para el 2019, también tiene varias preguntas para contestar. ¿Quién será su alfil en el gobierno provincial? Su hermana María Emilia no podría ser vicegobernadora, porque aun superando el escollo actual (algún juez debería afirmar para ello que el que vivimos no es el mandato de Carlos Soria), automáticamente inhabilitaría a todos sus familiares directos a gobernar en el período siguiente.
Por otra parte, debería confiar en la palabra del senador Miguel Pichetto de ser gobernador sólo por cuatro años y por si eso fuera poco, en el 2019 podrían aparecer otros competidores con aspiraciones legítimas, por caso su actual socia política María Eugenia Martini.
Un escenario complejo y con poco tiempo para mover las fichas en la dirección correcta.