Un despliegue variado cumplió ayer el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, en Viedma. Alternó lo institucional con lo político y también distribuyó gestos entre su dirigencia y el gobernador Alberto Weretilneck.
La deserción electoral de Juntos agradó al gobierno nacional, después del enfado por la renuncia rionegrina a la central nuclear. El paso de Frigerio por la capital se enmarca en un movimiento de construcción, que fue correspondido por Weretilneck. Lo esperó en el aeropuerto, lo transportó a Casa de Gobierno y se reunieron por casi media hora.
Después Frigerio se concentró en el plan municipal y en la dirigencia de Cambiemos, liderada por el diputado Sergio Wisky. Su visita a Viedma concluyó con un almuerzo para apoyar las candidaturas de Lorena Matzen y Sergio Capozzi. Luego se trasladó a San Antonio para inaugurar la obra de acceso a esa ciudad.
Por encima de los gestos, Weretilneck apura el aval nacional para financiar el Plan Castello. Y el tema ocupó parte de la conversación de la víspera.
Ante la prensa, Frigerio admitió que el asunto fue abordado. Sin embargo, el gobernador minimizó su abordaje. Antes y después del cónclave, lo excluyó directamente. “No hay nada que conversar”, dijo a los periodistas. Algo más parecido a lo de Frigerio fueron sus declaraciones a la prensa oficial. “Se le informó del Plan Castello”, aclaró Weretilneck.
“Todo gestión”. Ahí sí coincidieron públicamente el gobernador y el ministro. Es cierto. No existió referencia a planes políticos conjuntos. Pero este período se circunscribe a consolidar el vínculo en favor de la construcción futura. La reunión de Casa de Gobierno mostró esa intención de las partes. Con Frigerio estuvo su segundo, Sebastián García De Luca, el histórico y arraigado nexo del gobierno rionegrino con Nación. Y Weretilneck sentó a su lado al vicegobernador, Pedro Pesatti, el ala peronista de Juntos, y al legislador Facundo López, continuo enlace político con el macrismo.
“No lo descartamos”, declaró Frigerio a la prensa cuando lo consultaron sobre acuerdos futuros con el gobernador, aunque rápidamente fomentó el peso propio de su fuerza. “Somos Cambiemos y vamos a seguir creciendo. Hoy somos el espacio más importante y por fortalecer para aportar a la gobernabilidad”, afirmó.
El resto perteneció a lo institucional, con recorridas de obras y lanzamiento de proyectos, siempre acompañado Frigerio por el intendente anfitrión, José Luis Foulkes, y su par maragato José Zara; el coordinador de Interior, Juan Martín; delegados nacionales y dirigentes radicales, entre ellos su presidente, Darío Berardi.
En la visita de Frigerio prevaleció lo político, en dirección a los candidatos propios para octubre y en la construcción por venir. La motivación por los anuncios quedó rápidamente devaluada al cruzarse lo formalizado para Viedma frente a lo conseguido por Patagones. La capital provincial recibió 11 millones para obras de pavimento y su vecina bonaerense llegó a los 110 millones para sus calles.