Nació en La Plata, Buenos Aires, el 14 de julio de 1923. Se recibió como médico en la Universidad Nacional de esa ciudad en 1949 y tiempo después partió hacia los Estados Unidos con la idea de perfeccionarse en cardiocirugía, especialidad en la que obtuvo sus mayores logros.
En los Estados Unidos, donde estuvo radicado durante diez años, desarrolló el trabajo fundamental de su carrera: la cirugía directa de revascularización miocárdica (bypass).
Favaloro trabajó en el desarrollo de diversas técnicas para lograr, mediante cirugía, la creación de un canal alternativo a la arteria taponada y así corregir la deficiente irrigación sanguínea del corazón. A estas técnicas de derivación del flujo sanguíneo se las denomina bypass.
Con una gran experiencia Favaloro regresó a la Argentina en 1971.
En 1980 la Universidad de Tel Aviv, de Israel, creó la Cátedra de Cirugía Cardiovascular que lleva su nombre.
Entre los numerosos premios nacionales e internacionales recibidos por el cardiocirujano argentino pueden contarse:
-Siete premios de la Academia Nacional de Medicina;
-Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE. UU.;
-The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation, 1987 (Toronto, Canadá)
-Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología en 1992.
Fue, además, nombrado Ciudadano Ilustre de Nueva Orleans (EE.UU.) y miembro honorario de la Asociación de Cirugía Torácica y Cardiovascular de Asia, de la Asociación Médica de Israel, las sociedades de cardiología de Ecuador, Perú, Bolivia, Panamá, México, Colombia, Uruguay, Argentina, República Dominicana y Chile, la Sociedad Argentina de Biongeniería y la Florida Society of Thoracic Cardiovascular surgends (EE.UU.).
Ha publicado Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis (1970), Recuerdos de un médico rural (1980), ¿Conoce usted a San Martín? (1987) y La Memoria de Guayaquil (1991), De la Pampa a los Estados Unidos (1992), además de trescientos cincuenta trabajos de su especialidad.
También es reconocida su labor como difusor de los conocimientos básicos para la prevención y el tratamiento de las enfermedades, a través de programas de televisión.
Más allá de su obra científica y médica, Favaloro es actualmente una de las personas más queridas por la opinión pública argentina, que reconoce su humildad permanente y una labor profesional siempre asentada en la solidaridad y la vocación de servicio.
El 29 de julio de 2000 debido a una depresión causada por los problemas económicos que tenía, se suicidó disparándose en el corazón.
Cartas de suicidio de Rene Favaloro
Nunca sobran sentimientos:
Este post reconstruye algunos de los momentos finales de la vida del médico y recorre los complejos motivos que lo llevaron a quitarse la vida con un disparo al corazón, el 29 de julio de 2000:
*No hubo , sino múltiples motivos de su decisión. Tenía 77 años. Había quedado viudo en 1998. Estaba deprimido por las deudas de su Fundación, donde había empezado a funcionar un comité de crisis. Acababa de ver la lista de personas que iban a ser despedidas. Se le había muerto un paciente el anterior.
*No fue una actitud intempestiva. A la novia, Diana Truden, 46 años menor, ya le había confesado sus deseos de matarse en enero de 2000. Luego, en abril, hizo el trámite para obtener el permiso de portación del revólver que finalmente usó y que Clarín hoy por primera vez.
*No sólo sintió ahogo por la corrupción en las obras sociales sindicales, sino también por trampas en clínicas privadas, a las que acusó de contar con “personal bien entrenado” para hacer negocios con la salud de la gente: “A docenas de cardiólogos —escribió en su adiós—, lo que más les interesa es el dinero”.
*La insinuación que lo terminó de demoler jamás fue aclarada por nadie hasta hoy. La desnudó él mismo, en su carta de despedida a amigos y familiares. Decía: “El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse. Hemos tenido reuniones con mis colaboradores más cercanos (…) me aconsejaban que, para salvar a la Fundación, debemos incorporarnos al ‘sistema’; sí, a los retornos; sí, al ‘ana-ana’, ‘pondremos gente a organizar todo’. Hay ‘especialistas’ que saben cómo hacerlo. Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado. En estos momentos, a esta edad, terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros, mis profesores, me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar. Prefiero desaparecer”.
*Mientras empuñaba ese revólver, una carta al presidente De la Rúa dormía en un cajón de la Casa Rosada. Nunca fue publicada en un diario. Decía:
Estimado Fernando:
“Te escribo estas líneas porque nuestra Fundación está al borde de la quiebra (…). Tenemos emergencias ineludibles que deben solucionarse en los próximos días. Necesitamos alrededor de seis millones de pesos.
No tengo conexiones con el empresariado argentino. (…) a veces choco con algunos ‘peces gordos’ como Amalita o Goyo Perez Companc. Por eso, uno de los pedidos que te hice en nuestra última charla era que utilizaras tu influencia para conseguir la ayuda que tanto necesitamos.
En fin, te ruego que influyas para conseguir una donación urgente, creo que es el camino más corto. Perdoname por el pedido. Te escribo desde la desesperación. Nunca en mi vida estuve tan deprimido. Con el afecto de siempre, René Favaloro”.*Despues de siete años, De la Rúa acepta que no leyó la carta a tiempo, pero rechaza las imputaciones sobre falta de apoyo oficial: “De ningún modo hubo abandono a Favaloro. Al contrario, estábamos encima. Teníamos una relación de mucho afecto y amistad. Fue mi asesor en la Nación y en la Ciudad”.
El ex presidente rompe el silencio sobre el plan ofrecido: “El buscaba una solución integral. Entonces, por indicación mía, se comenzó a evaluar con Héctor Lombardo (ministro de Salud) alguna forma de integración del Estado con la Fundación: “Ese podría ser uno de los problemas, pero no creo que para tomar una decisión tan fuerte”, dijo Lombardo. Según trascendió, en algunas de las cartas dirigidas a prestigiosos médicos de todo el mundo Favaloro pidió que ayudaran a conseguir fondos para el establecimiento.
Confirma esa estrategia Néstor Pérez Baliño, entonces subsecretario de Atención Primaria de la Salud y luego presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología: “Favaloro me dijo que el Presidente había entendido el problema. Ibamos a estudiar el posible acople y se pensó en crear una comisión de expertos, pero a la semana murió”.
La propuesta de De la Rúa sobrevuela un debate aún abierto sobre el papel que jugó el Estado frente al proyecto de Favaloro, quien renunció a ganar dos millones de dólares al año en Estados Unidos para intentar en la Argentina la medicina de excelencia, con atención gratuita de indigentes, desde una organización sin fines de lucro.
Favaloro se despidió derrotado: “Es indudable que ser honesto en nuestra sociedad corrupta tiene un precio. A la larga o a la corta te la hacen pagar”.
Favaloro, unos dias antes de morir, le manda una carta al presidente del diario Nacion, con fines personales. Hoy esta carta es revelada al publico, y dice mas o menos asi:
“.. como se me trata en el mundo en contraste con lo que sucede en mi país. Me refiero a aquellos vinculados al quehacer médico. La mayoría de las veces un empleado de muy baja categoría de una obra social gubernamental ni contesta mis llamados.”
“En este último tiempo me he transformado en un mendigo. Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir con nuestra tarea.”
Solo quiero decir que el final se acerca de a poco. No es para que te asustes, pero todo esta consumado, y siento que estoy solo en esta sociedad, realmente, de mierda.” Con mucho afecto, Rene Favaloro.Ahora es cuando me pregunto si vale la pena seguir viviendo. Cada dia que pasa me siento desepcionado del pais donde hago vale mi existencia, y pienso que nadie puede hacer nada al respecto, que nadie puede cambiar esta falta de respeto ante nosotros. Pero estoy muy confundido. Tanta mierda en la cabeza no me deja pensar. Solo puedo recordar a este tipo de gente que dio todo para tratar de cambiar el pais, y nosotros y el gobierno, y todos dejan pasar como si nada, dando un paso hacia adelante y tres hacia atras.
Cada vez que leo una de sus cartas se me escapa una lagrima de desepcion, y me doy cuenta que somos nada al lado de esta gente, que nos quejamos de boludeces y que estas cosas que le pasaron al Dr Favaloro son cosas para estar mal, para quejarse.
Alguna vez dijo Favaloro: “Es indudable que ser honesto en nuestra sociedad corrupta tiene un precio. A la larga o a la corta te la hacen pagar”. Pero entonces que tenemos que hacer? Ser todos unos corruptos y cagar al que esta delante mio, sin importar si es mi amigo o mi enemigo?
Y por ultimo, nunca olvidemos a gente como esta, que de estas hacen mucha falta