Persiste la escasez de lluvia y nieve en la región

Los registros pluviométricos de las últimas tres décadas, tomados en Bariloche, Maquinchao y Neuquén capital, vienen a confirmar con rigor científico lo que empíricamente sostienen los productores agropecuarios y pobladores de amplios sectores de la región. El devastador fenómeno de la sequía permanece desde al menos hace seis años en la Región Sur y más aun en el Alto Valle, según puede advertirse en los gráficos que ilustran el análisis de los datos recopilados realizado por el meteorólogo de “Río Negro”, Enzo Campetella. De todas maneras, la situación en la actualidad muestra sus disparidades pues en los valles Medio e Inferior, en Río Colorado y en el sur bonaerense la falta de precipitaciones que castigó a los campos por varios años comenzó a revertirse en el 2010 o el 2011, con lo cual, créditos mediante también, se inició una muy paulatina recuperación de vientres. Sin embargo la Región Sur rionegrina, prácticamente desde la cordillera hasta la costa, vive una situación muy distinta ante un nuevo año de escasez de lluvia y sobre todo de nieve, que faltó a la cita en el invierno que pasó. La ceniza remanente del volcán Puyehue que hizo erupción en el 2011 aporta un agravante para la vida de los sufridos pobladores.

RÍO COLORADO

La falta de lluvias que perduró varios años y que castigó con dureza al departamento Pichi Mahuida, donde se llegó a perder cerca del 75 % del rodeo ovino, aún continúa por el camino de la reconstrucción. La recuperación en los pastizales se viene dando en forma paulatina tras los efectos de la sequía tan prolongada.

“Nuestra sobrevivencia no puede depender en un 100% de las lluvias. Tenemos que implementar programas para efectivizar lo que tenemos y estrategias que fortalezcan ante las inclemencias del tiempo” había manifestado tiempo atrás Gustavo San Román, presidente de la Rural de Río Colorado.

Para disminuir las posibles pérdidas que podría provocar una nueva escasez de lluvias, el sector comenzó a trabajar para ser más eficaz a la hora de producir, sea manejando un número menor de animales, con revisaciones clínicas de los reproductores y por medio de la división de los campos en cuadros para los pastoreos en forma rotativa, lo que permite que el suelo se pueda recuperar.

Las precipitaciones ocurridas desde el 2010 hasta lo que va del año han sido satisfactorias y oportunas para la mayor parte de la zona, a excepción de una porción en la franja oeste del departamento que aún continúa complicada. A pesar de la notable recomposición en la cantidad de animales, sigue siendo preocupante la pérdida de receptividad de los suelos por la falta de agua durante tantos años, al punto que un porcentaje alto de los campos poseen media carga de animales y no obstante se encuentran al límite de su capacidad.

enzo campetella

Los datos son importantes para establecer la conclusión. Buena parte de la región transita en los últimos años importantes períodos de sequía. Para poder comparar hemos analizado datos de lluvia en diferentes puntos.

En meteorología, a la hora de calificar climas por la cantidad de lluvia caída al año, se establece el valor de 200 milímetros como la barrera que separa a los climas desérticos de los semidesérticos.

Si bien climáticamente se pueden hacer análisis mucho más profundos; en función de los datos de lluvias acumuladas en los últimos 30 años, se puede concluir que algunos sectores de la línea Sur están transitando su sexto año de déficit de precipitaciones, mientras que en zonas del Alto Valle el faltante de lluvias respecto de los promedios alcanzó a 7 años en el 2011.

• Línea Sur. Para este caso accedimos a datos de lluvias acumuladas de Maquinchao. Antes que nada, de este análisis ha de tenerse en cuenta que toda una franja de territorio rionegrino sobre el centro de la provincia, al este de Maquinchao, tiene valores aún inferiores.

El promedio de lluvias de los últimos 30 años nos arroja un valor acumulado de 204 milímetros anuales. El último año que superó ese promedio fue 2008 con 226 milímetros.

Esa zona muestra que tuvo un máximo de lluvias en buena parte de la década de los 90, pero desde el 2000 se concentraron varios años con valores inferiores a los promedios, y los años que tuvieron excesos se debieron a precipitaciones de verano que concentraron muchos milímetros en pocos eventos.

En conclusión, una menor frecuencia de nevadas en invierno, dio lugar a un deterioro en los valores promedio generales. Paralelamente han aparecido fenómenos de tormentas de verano con mayor intensidad en la región.

De la serie de 30 años, el de menor lluvia acumulada resultó el año 1989 con 54 mm; mientras que 1997 con 371 mm fue el de mayor lluvia acumulada anual.

Yendo más atrás, y analizando datos de la década del 70 se observa un comportamiento de máximos y mínimos alternado. O sea, la década del 70 y la de los 90 arrojan valores superiores a los promedios. Mientras que en los 80 y la actual prevalecieron condiciones de sequía.

• Análisis de datos del Alto Valle. Para ello se pudo contar con los datos de lluvia acumulada anual desde 1980 a la actualidad registrados en el aeropuerto de Neuquén.

El promedio de lluvias acumuladas anuales tomando esa base de datos indica un total de 196 mm. Se observa claramente, como en la Línea Sur, que las décadas de los 80 y los años posteriores al 2000 resultan los años más secos.

Los excesos de lluvia del 2004 se deben a un único fenómeno intenso extraordinario ocurrido en el verano en un solo día pero, eliminándolo del análisis, ese año también resultaría muy seco.

En los últimos 10 años, 8 resultaron con acumulados anuales por debajo de los promedios climáticos; y los últimos 6 años resultaron también por debajo del promedio.

También el año 1989 resultó el de menor acumulación de lluvia de los últimos 30 años, con solo 66 mm anuales. Junto a 2011 con 87 mm anuales, son los únicos 2 años que no llegaron siquiera a superar la barrera de los 100 mm.

• Análisis de datos de Bariloche. La zona de Bariloche, representativa del clima andino, cuenta con un promedio de lluvia acumulada superior al resto de la región. Igualmente debe tenerse en cuenta que los datos disponibles son del aeropuerto, en zona de estepa, donde la cantidad de lluvia es menor a todo lo que anualmente cae hacia el oeste.

De todas formas, analizando esa información se obtiene que el promedio de los últimos 30 años indica un total anual de 815 mm. No se observan grandes diferencias en los totales de lluvia caída en los últimos 20 años, sí en gran parte de los 80 que resultaron sensiblemente más secos.

A la hora de buscar los extremos, el año con menor cantidad de lluvias resultó 1998 con 408 mm, y el más llovedor 1993 con 1.203 mm.

• El este de Río Negro. Del análisis de información se observa que en la zona de Viedma los totales anuales de precipitación resultan con grandes oscilaciones anuales. Los valores varían entre 350 y 400 milímetros anuales.

• Sí se nota un mayor índice de continentalidad en el comportamiento de lluvias en la zona de San Antonio Oeste. Allí los promedios van de 229 milímetros en la década de los 70, una de las más secas, a 319 milímetros anuales en los 90.

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