Se sigue invirtiendo dinero en mejorar el sexo

Llegar a casa después de una jornada laboral intensa y patear las cuentas que se acumulan detrás de la puerta no ha de ser un panorama para nada grato. Sin embargo, aún en la crisis, hay algo que amerita cierto desembolso de dinero: sí, el sexo.

En medio de una recesión económica significativa, con despidos y empleados trabajando jornadas reducidas. Con la inflación por las nubes, casi sin margen de ahorro y complicaciones para conseguir dólares, los gustos, uno se los da en la cama: el uso de juguetes sexuales se está volviendo habitual y hasta la venta de Viagra crece más que la de algunos analgésicos.

Dicen que hacer el amor apaga el dolor de cabeza y libera dopamina (la hormona del bienestar), por eso, qué mejor que invertir en un poco de placer. ¿Por qué? A los números me remito: de julio del año pasado a éste, la venta de algunos analgésicos no narcóticos tradicionales como la cafiaspirina cayeron más del 12%, según datos de la consultora IMS Health. En tanto, la venta de la pastillita azul creció más de 5%.

Por otro lado, se instala la figura de los “sex coachs”. “Hace diez años venían a verme por disfunciones eréctiles que se trataban con medicación; hoy, es común que vengan parejas a aprender juegos y técnicas para excitarse”, admite el sexólogo Walter Ghedin.

El interés por mantener la vida sexual con altos precios, llega también el amor a las cuponeras de descuentos: en Groupon se publicaba una oferta para contratar un turno de tres horas en un hotel alojamiento de Palermo con jacuzzi a $287 en lugar de $485. En Cupónica, se ofrecía un kit sexual (anillo vibrador para el pene, gel lubricante y preservativos) por $159.

Una de las encargadas del sex shop Buttman, Mariana Rincón, dice: “Aumentó la cantidad de sex locales y la venta online, hay más competencia, eso se nota mucha”. “No bajó la cantidad de gente que viene, pero notamos que preguntan más que antes y comparan precios. Muchas veces se llevan lo más barato, antes que lo de más calidad, que suele ser importado. Yo los cargo y les digo: ‘Estos no son productos de primera necesidad… Bueno, depende para quién’”, bromea.

Pero si sos de los que creen que no pueden disfrutar de la intimidad por estar pensando en los malabares que tiene que hacer para llegar a fin de año, Ghedin recomienda: “Hay que focalizar la atención en el juego previo. Hacer el amor no es solamente la presión por penetrar y eyacular. Cuanto más dure lo lúdico, mejor. Se trata de aumentar las sensaciones corporales y de prolongarlas. Esto quita la atención de otras preocupaciones”. Los problemas están, ahora, a librarse de ellos.

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