El ministro admitió que la inversión y las fuentes laborales están en riesgo, pero aclaró que se trata de una iniciativa estratégica que merece el máximo compromiso para mantenerla en pie. * “Estamos preocupados pero confiamos en que las soluciones lleguen de la mano del esfuerzo público y privado. Hay que sostenerla mediante el trabajo conjunto”, agregó. ADRIAN LUCIANI aluciani@lanueva.com.ar
No demasiado optimista, pero sin perder la confianza en una salida favorable para la continuidad del proyecto y el futuro de unos mil puestos de trabajo en la ciudad, se mostró el ministro bonaerense de la Producción, Ciencia y Tecnología, Cristian Breitenstein, tras las reuniones mantenidas con el gerente general de Vale en el país y con el embajador de Brasil en la Argentina.
Si bien dijo que la empresa no le pudo garantizar que se reanudarán las obras detenidas a fines de diciembre pasado, afirmó que se está en la mitad de un arduo proceso de negociaciones.
A continuación se detallan los principales tramos del diálogo mantenido con Breitenstein, mientras las obras locales y en Mendoza siguen paradas desde el 21 de diciembre pasado y todo hace prever que continuarán en esa situación hasta, por lo menos, marzo próximo.
–Bahía Blanca viene siguiendo con mucha preocupación el presente y futuro de una inversión que, en caso de caerse, tendrá importantes efectos negativos en el plano económico. ¿Cuál es su visión sobre el tema luego de haberse reunido con el embajador de Brasil y con el gerente general de Vale en el país?
–El embajador de Brasil, Enio Cordeiro, con quien tenemos una estrecha relación por los vínculos comerciales de nuestra provincia y su país, me dijo que se estaban intentando buscar soluciones, pero que por el momento no las había. Su visión fue prudente y esperanzadora de que llegue un acuerdo. Manifestó que estaban dialogando con los gobiernos provinciales y con el gobierno nacional. Cordeiro se mostró optimista, si bien consideró que la solución no parecía inminente.
–¿Quién debe haber sido menos diplomático a la hora de abordar la realidad del problema habrá sido el gerente general de Vale en el país, es así?
–El viernes me reuní con Sergio Leite, el principal CEO (chief executive officer) de Vale en Argentina, en las oficinas de la empresa. Tuvimos una charla cordial donde me manifestó esencialmente dos o tres cuestiones: una es que Vale es una empresa mayoritariamente privada, con una posición en el mercado global muy importante, pero que está padeciendo la crisis internacional como la pasan otras empresas en el esquema minero internacional.
También me dijo que la Argentina está teniendo algunos problemas de competitividad que hacen que una inversión original de 6.000 millones de dólares pase a ser de 10.000 millones y que si bien ha habido demandas de distintos sectores, tanto provincias como municipios, en eso ellos no han emitido ningún tipo de opinión, aunque sí lo hicieron con relación a la posibilidad de achicar su propia estructura de costos.
–La pregunta del millón, la que se hace todo el mundo, es si el proyecto sigue o se cae.
–Por el momento lo que puedo expresar es prudencia pero con preocupación, en virtud de que hasta el momento no hay una solución concreta. Se está analizando y trabajando en ella y todos coincidimos con Leite en que es una inversión estratégica y estructural, no especulativa, porque es una inversión que comienza en una mina, que desarrolla una trama logística a nivel ferroviario y portuario para finalizar en Bahía Blanca.
Se trata de una inversión que en la etapa constructiva empleará a más de 5.000 personas, que luego van a ser sustituidas porque por cada puesto directo se generan tres indirectos. Entonces, aquí hay una inversión que vino a dejar algo importante en la Argentina a través de infraestructura, empleo y tributos, tanto a nivel local, provincial como nacional.
–¿Ellos le plantearon al gobierno nacional la falta de competitividad de la Argentina, concretamente por su tipo de cambio?
–Sí. Hay un problema de competitividad, al que de alguna manera se le puede intentar buscar una solución. Plantearon el diferimiento fiscal del IVA por un lado y hoy se está analizando en Nación, tanto por el área comandada por Axel Kicillof como por otras del gobierno nacional.
–Dicen que inicialmente le dijeron que no….
–Aparentemente esa habría sido la primera respuesta. Lo que manifiesta Leite es que hoy están abiertas las negociaciones y el diálogo, con la preocupación razonable que implica poner en riesgo una inversión ya generada, un proyecto estratégico a nivel global, el empleo existente y el empleo a generarse. Lo que se expresa fundamentalmente es el impacto en la balanza comercial de la Argentina y la relación de la balanza comercial con Brasil, que es importador del 90% del potasio.
–Usted se retiró de la reunión preocupado, ¿lo mismo sucedió con Leite?
–Ambos nos fuimos preocupados y ocupados. Ni bien me retiré concurrí a una reunión de gabinete con el gobernador Daniel Scioli, quien también me expresó su preocupación y me pidió que informara en el gabinete los resultados de la reunión porque está siguiendo detenidamente la cuestión. Reitero, el gobernador me ha pedido que nos pongamos a disposición, ya sea para dialogar con las autoridades nacionales y de la empresa para ver si requieren alguna medida específica por parte de la provincia que pudiera agilizar la cuestión. La provincia de Buenos Aires ha tomado una iniciativa muy fuerte de vinculación con Brasil, por muchas cuestiones, y este es un tema muy importante.
Ahora, en ese contexto, con una inversión que finaliza en la provincia de Buenos Aires, el gobernador no se hace el distraído, por el contrario, me ha pedido que intervenga directamente en el tema y la gente de Vale ha tenido este diálogo, que no va a ser el último.
–En síntesis, ¿cuál es su visión del tema?
–Estamos en el medio de una negociación que no ha terminado. Pienso que el objetivo final exitoso todavía no se ha cumplido, que están en riesgo las fuentes de trabajo y la inversión realizada y que hay que hacer todos los esfuerzos posibles y en todos los niveles del Estado, municipal, provincial y nacional, para que finalmente lleguemos a buen puerto.
–Recién hablaba de que están en riesgo las fuentes laborales y la inversión. En ese marco, si la situación actual se congela, es decir, si no se producen avances o mejoras de algún tipo, el proyecto de Vale se cae?
–No estoy en condiciones de responder esa pregunta. Supongo que la empresa analizará el camino a seguir. Le doy un dato que no es menor, la empresa es muy importante a nivel global, cotiza en Bolsa en los mercados internacionales, esto quiere decir que tampoco desea una salida que genere un impacto negativo porque esto se va a traducir en la cotización de sus propias acciones. Entonces, me parece que el único camino posible es el diálogo y la búsqueda de alternativas concretas que achiquen la brecha entre la inversión original y la inversión que termina haciendo esta última.
–En definitiva, Leite le anticipó entonces que las obras no se reanudan esta semana.
–En esta etapa de negociación no va a haber ningún tipo de medida distinta a las que se han tomado.
–¿Es decir que la obra depende mucho de lo que pueda obtener Vale a nivel nacional?
–Sí, pero obviamente todos debemos asumir la responsabilidad, no debemos ser comentaristas de la situación sino aportar lo que se requiere, ya sea para incorporar ideas para que sirvan en la búsqueda de soluciones, o incorporar soluciones donde Scioli y el ministerio que tengo a cargo estamos dispuestos a aportar lo que sea necesario. Acá hay algo esencial, nosotros deseamos que las inversiones privadas vengan a la provincia de Buenos Aires o la Argentina, que se mantengan y que se consoliden. Necesitamos inversiones privadas y para generar condiciones debemos demostrar claramente que estamos dispuestos a contribuir en todo lo que necesiten.
–¿El CEO de Vale le expresó en algún momento de la charla el malestar de la empresa por supuestas trabas o pedidos excesivos planteados por las provincias de Río Negro y Neuquén y los municipios por donde deberán pasar los trenes con potasio?
–No, en ningún momento puso énfasis en eso. En cuanto a la intimación de Mendoza, que les dio cinco días hábiles para reanudar las obras bajo amenaza de retirarles la concesión, me dijo que van a preparar un escrito en respuesta a esta cuestión.
–En definitiva, Leite no le pudo confirmar la finalización del proyecto.
–No.
–¿Es optimista con relación a todo este proceso?
–Siempre soy optimista pero también debo ser realista y decir que estamos a mitad de camino. Hemos escuchado la versión oficial del Estado de Brasil, que es su embajada, y hemos escuchado la versión oficial de la empresa. Hoy no se pueda dar una buena noticia, porque sería imprudente, pero tampoco se puede dar una mala noticia. Hay que trabajar en encontrar soluciones concretas.
Si bien dijo que la empresa no le pudo garantizar que se reanudarán las obras detenidas a fines de diciembre pasado, afirmó que se está en la mitad de un arduo proceso de negociaciones.
A continuación se detallan los principales tramos del diálogo mantenido con Breitenstein, mientras las obras locales y en Mendoza siguen paradas desde el 21 de diciembre pasado y todo hace prever que continuarán en esa situación hasta, por lo menos, marzo próximo.
–Bahía Blanca viene siguiendo con mucha preocupación el presente y futuro de una inversión que, en caso de caerse, tendrá importantes efectos negativos en el plano económico. ¿Cuál es su visión sobre el tema luego de haberse reunido con el embajador de Brasil y con el gerente general de Vale en el país?
–El embajador de Brasil, Enio Cordeiro, con quien tenemos una estrecha relación por los vínculos comerciales de nuestra provincia y su país, me dijo que se estaban intentando buscar soluciones, pero que por el momento no las había. Su visión fue prudente y esperanzadora de que llegue un acuerdo. Manifestó que estaban dialogando con los gobiernos provinciales y con el gobierno nacional. Cordeiro se mostró optimista, si bien consideró que la solución no parecía inminente.
–¿Quién debe haber sido menos diplomático a la hora de abordar la realidad del problema habrá sido el gerente general de Vale en el país, es así?
–El viernes me reuní con Sergio Leite, el principal CEO (chief executive officer) de Vale en Argentina, en las oficinas de la empresa. Tuvimos una charla cordial donde me manifestó esencialmente dos o tres cuestiones: una es que Vale es una empresa mayoritariamente privada, con una posición en el mercado global muy importante, pero que está padeciendo la crisis internacional como la pasan otras empresas en el esquema minero internacional.
También me dijo que la Argentina está teniendo algunos problemas de competitividad que hacen que una inversión original de 6.000 millones de dólares pase a ser de 10.000 millones y que si bien ha habido demandas de distintos sectores, tanto provincias como municipios, en eso ellos no han emitido ningún tipo de opinión, aunque sí lo hicieron con relación a la posibilidad de achicar su propia estructura de costos.
–La pregunta del millón, la que se hace todo el mundo, es si el proyecto sigue o se cae.
–Por el momento lo que puedo expresar es prudencia pero con preocupación, en virtud de que hasta el momento no hay una solución concreta. Se está analizando y trabajando en ella y todos coincidimos con Leite en que es una inversión estratégica y estructural, no especulativa, porque es una inversión que comienza en una mina, que desarrolla una trama logística a nivel ferroviario y portuario para finalizar en Bahía Blanca.
Se trata de una inversión que en la etapa constructiva empleará a más de 5.000 personas, que luego van a ser sustituidas porque por cada puesto directo se generan tres indirectos. Entonces, aquí hay una inversión que vino a dejar algo importante en la Argentina a través de infraestructura, empleo y tributos, tanto a nivel local, provincial como nacional.
–¿Ellos le plantearon al gobierno nacional la falta de competitividad de la Argentina, concretamente por su tipo de cambio?
–Sí. Hay un problema de competitividad, al que de alguna manera se le puede intentar buscar una solución. Plantearon el diferimiento fiscal del IVA por un lado y hoy se está analizando en Nación, tanto por el área comandada por Axel Kicillof como por otras del gobierno nacional.
–Dicen que inicialmente le dijeron que no….
–Aparentemente esa habría sido la primera respuesta. Lo que manifiesta Leite es que hoy están abiertas las negociaciones y el diálogo, con la preocupación razonable que implica poner en riesgo una inversión ya generada, un proyecto estratégico a nivel global, el empleo existente y el empleo a generarse. Lo que se expresa fundamentalmente es el impacto en la balanza comercial de la Argentina y la relación de la balanza comercial con Brasil, que es importador del 90% del potasio.
–Usted se retiró de la reunión preocupado, ¿lo mismo sucedió con Leite?
–Ambos nos fuimos preocupados y ocupados. Ni bien me retiré concurrí a una reunión de gabinete con el gobernador Daniel Scioli, quien también me expresó su preocupación y me pidió que informara en el gabinete los resultados de la reunión porque está siguiendo detenidamente la cuestión. Reitero, el gobernador me ha pedido que nos pongamos a disposición, ya sea para dialogar con las autoridades nacionales y de la empresa para ver si requieren alguna medida específica por parte de la provincia que pudiera agilizar la cuestión. La provincia de Buenos Aires ha tomado una iniciativa muy fuerte de vinculación con Brasil, por muchas cuestiones, y este es un tema muy importante.
Ahora, en ese contexto, con una inversión que finaliza en la provincia de Buenos Aires, el gobernador no se hace el distraído, por el contrario, me ha pedido que intervenga directamente en el tema y la gente de Vale ha tenido este diálogo, que no va a ser el último.
–En síntesis, ¿cuál es su visión del tema?
–Estamos en el medio de una negociación que no ha terminado. Pienso que el objetivo final exitoso todavía no se ha cumplido, que están en riesgo las fuentes de trabajo y la inversión realizada y que hay que hacer todos los esfuerzos posibles y en todos los niveles del Estado, municipal, provincial y nacional, para que finalmente lleguemos a buen puerto.
–Recién hablaba de que están en riesgo las fuentes laborales y la inversión. En ese marco, si la situación actual se congela, es decir, si no se producen avances o mejoras de algún tipo, el proyecto de Vale se cae?
–No estoy en condiciones de responder esa pregunta. Supongo que la empresa analizará el camino a seguir. Le doy un dato que no es menor, la empresa es muy importante a nivel global, cotiza en Bolsa en los mercados internacionales, esto quiere decir que tampoco desea una salida que genere un impacto negativo porque esto se va a traducir en la cotización de sus propias acciones. Entonces, me parece que el único camino posible es el diálogo y la búsqueda de alternativas concretas que achiquen la brecha entre la inversión original y la inversión que termina haciendo esta última.
–En definitiva, Leite le anticipó entonces que las obras no se reanudan esta semana.
–En esta etapa de negociación no va a haber ningún tipo de medida distinta a las que se han tomado.
–¿Es decir que la obra depende mucho de lo que pueda obtener Vale a nivel nacional?
–Sí, pero obviamente todos debemos asumir la responsabilidad, no debemos ser comentaristas de la situación sino aportar lo que se requiere, ya sea para incorporar ideas para que sirvan en la búsqueda de soluciones, o incorporar soluciones donde Scioli y el ministerio que tengo a cargo estamos dispuestos a aportar lo que sea necesario. Acá hay algo esencial, nosotros deseamos que las inversiones privadas vengan a la provincia de Buenos Aires o la Argentina, que se mantengan y que se consoliden. Necesitamos inversiones privadas y para generar condiciones debemos demostrar claramente que estamos dispuestos a contribuir en todo lo que necesiten.
–¿El CEO de Vale le expresó en algún momento de la charla el malestar de la empresa por supuestas trabas o pedidos excesivos planteados por las provincias de Río Negro y Neuquén y los municipios por donde deberán pasar los trenes con potasio?
–No, en ningún momento puso énfasis en eso. En cuanto a la intimación de Mendoza, que les dio cinco días hábiles para reanudar las obras bajo amenaza de retirarles la concesión, me dijo que van a preparar un escrito en respuesta a esta cuestión.
–En definitiva, Leite no le pudo confirmar la finalización del proyecto.
–No.
–¿Es optimista con relación a todo este proceso?
–Siempre soy optimista pero también debo ser realista y decir que estamos a mitad de camino. Hemos escuchado la versión oficial del Estado de Brasil, que es su embajada, y hemos escuchado la versión oficial de la empresa. Hoy no se pueda dar una buena noticia, porque sería imprudente, pero tampoco se puede dar una mala noticia. Hay que trabajar en encontrar soluciones concretas.
“Estamos en el medio de una negociación que no ha terminado, pienso que el objetivo final exitoso todavía no se ha cumplido, que están en riesgo las fuentes de trabajo y la inversión realizada y que hay que hacer todos los esfuerzos posibles y en todos los niveles del Estado, municipal, provincial y nacional, para que finalmente lleguemos a buen puerto”. Cristian Breitenstein.
Una obra relevante
* Días atrás la minera comunicó su decisión de paralizar todos los trabajos en el país por tiempo indeterminado.
* El proyecto prevé la construcción de una mina en Malargüe (Mendoza) y el traslado del cloruro de potasio por vía férrea hasta Ingeniero White, desde donde será exportado a Brasil para ser usado como fertilizante.
* La inversión inicial rondaba los 6.000 millones de dólares, de los cuales se lleva invertido un tercio. Algunos aseguran que ahora la proyección trepó a 10.000 millones de dólares.
* La compañía atraviesa algunas dificultades que la obligan a seguir cortando activos no estratégicos y buscando socios para nuevos negocios con el objetivo de reducir gastos y garantizar la caja para seguir adelante con sus proyectos, aunque la falta de competitividad de la Argentina también constituye un obstáculo importante.
* El proyecto prevé la construcción de una mina en Malargüe (Mendoza) y el traslado del cloruro de potasio por vía férrea hasta Ingeniero White, desde donde será exportado a Brasil para ser usado como fertilizante.
* La inversión inicial rondaba los 6.000 millones de dólares, de los cuales se lleva invertido un tercio. Algunos aseguran que ahora la proyección trepó a 10.000 millones de dólares.
* La compañía atraviesa algunas dificultades que la obligan a seguir cortando activos no estratégicos y buscando socios para nuevos negocios con el objetivo de reducir gastos y garantizar la caja para seguir adelante con sus proyectos, aunque la falta de competitividad de la Argentina también constituye un obstáculo importante.
“Administrar bien también es reclamar lo que corresponde”
Breitenstein también se refirió a la polémica surgida con la Nación luego del reclamo de mayor coparticipación realizado por Daniel Scioli, quien pidió que las cifras vuelvan al valor histórico.
“La provincia tiene un atraso en la recepción del Fondo del Conurbano y, por otro lado, la coparticipación, que es una ley que requiere el apoyo de todas las provincias, también tiene un atraso”, dijo.
Según Breitenstein la Provincia ha hecho muchos esfuerzos para encontrar soluciones a su problema fiscal y ha encontrado recursos nuevos sobre la base de los que ya existían.
“Agradecemos el esfuerzo de los comerciantes, del pequeño y mediano empresario, de la gente de campo, de todos los que colaboraron, pero ahora es necesario que, por alguna vía, los fondos que la Nación originariamente destinó, puedan llegar nuevamente a la provincia.
“Entonces, para ser claros, el equivalente al problema de competitividad que tiene el sector privado, es el problema de la coparticipación de la provincia, con una faceta mucho más sensible que es la social: un tercio de la pobreza argentina está en la provincia de Buenos Aires, básicamente en el Conurbano”.
El ministro afirmó que la posición del la Provincia ha sido clara y abierta al diálogo y al debate.
“Estamos dispuestos a escuchar y discutir todos los mecanismos posibles o todas las vías que puedan ser útiles para recuperar lo perdido, pero está claro que en la Provincia, administrar bien también es pedir o solicitar lo que le corresponde”.
–¿Cuánto tiene que ver en esta cuestión la economía y cuánto tiene que ver la política?ó
–Obviamente que estamos en una situación económica distinta a la de otros años y eso hace que haya más escasez de recursos en todos los sectores públicos, y por eso la Provincia ha demostrado tener brazos muy importantes para cubrir con sus propios recursos la mayoría de los faltantes, pero si uno analiza que gracias a la vía de los fondos del Conurbano o de la Coparticipación se eliminaría el déficit actual, estamos hablando de un problema estructural que excede a la administración corriente de una Provincia.
“Acá tiene que haber un principio de justicia y de equidad, no es un privilegio lo que la Provincia reclama, es algo que le corresponde en un sistema federal que establece un sistema de reparto de recursos y, donde se descompensa, se generan injusticias. Entonces, administrar bien tiene que ver con generar recursos y reducir gastos, que es lo que estamos haciendo en todas las áreas, pero también tiene que ver con solicitar y requerir lo que corresponde.
–Si bien usted señala que la situación económica actual no es la de antes, también hay que señalar que antes no se conocían tan claramente las aspiraciones presidenciales de Daniel Scioli.
–Hay que separar las dos cosas, nadie puede pensar que porque el gobernador que obtuvo la mayor cantidad de votos en la historia de la provincia de Buenos Aires, que es un hombre conciliador, de respeto, haya expresado una idea a futuro, eso pueda perjudicar no a su gestión sino a los bonaerenses, porque esto implica reclamar por recursos que deben llegar a los bonaerenses y a las ciudades de la provincia, a sus hospitales, a sus escuelas, a sus empleados públicos y a sus policías.
“Entonces, estamos hablando de lo que ve todos los días el ciudadano común, incluso el vecino de Bahía. Si hay recursos para destinar directamente a los municipios, debería haber recursos para las obligaciones que tiene la Provincia con esos mismos vecinos que habitan su territorio”.
“La provincia tiene un atraso en la recepción del Fondo del Conurbano y, por otro lado, la coparticipación, que es una ley que requiere el apoyo de todas las provincias, también tiene un atraso”, dijo.
Según Breitenstein la Provincia ha hecho muchos esfuerzos para encontrar soluciones a su problema fiscal y ha encontrado recursos nuevos sobre la base de los que ya existían.
“Agradecemos el esfuerzo de los comerciantes, del pequeño y mediano empresario, de la gente de campo, de todos los que colaboraron, pero ahora es necesario que, por alguna vía, los fondos que la Nación originariamente destinó, puedan llegar nuevamente a la provincia.
“Entonces, para ser claros, el equivalente al problema de competitividad que tiene el sector privado, es el problema de la coparticipación de la provincia, con una faceta mucho más sensible que es la social: un tercio de la pobreza argentina está en la provincia de Buenos Aires, básicamente en el Conurbano”.
El ministro afirmó que la posición del la Provincia ha sido clara y abierta al diálogo y al debate.
“Estamos dispuestos a escuchar y discutir todos los mecanismos posibles o todas las vías que puedan ser útiles para recuperar lo perdido, pero está claro que en la Provincia, administrar bien también es pedir o solicitar lo que le corresponde”.
–¿Cuánto tiene que ver en esta cuestión la economía y cuánto tiene que ver la política?ó
–Obviamente que estamos en una situación económica distinta a la de otros años y eso hace que haya más escasez de recursos en todos los sectores públicos, y por eso la Provincia ha demostrado tener brazos muy importantes para cubrir con sus propios recursos la mayoría de los faltantes, pero si uno analiza que gracias a la vía de los fondos del Conurbano o de la Coparticipación se eliminaría el déficit actual, estamos hablando de un problema estructural que excede a la administración corriente de una Provincia.
“Acá tiene que haber un principio de justicia y de equidad, no es un privilegio lo que la Provincia reclama, es algo que le corresponde en un sistema federal que establece un sistema de reparto de recursos y, donde se descompensa, se generan injusticias. Entonces, administrar bien tiene que ver con generar recursos y reducir gastos, que es lo que estamos haciendo en todas las áreas, pero también tiene que ver con solicitar y requerir lo que corresponde.
–Si bien usted señala que la situación económica actual no es la de antes, también hay que señalar que antes no se conocían tan claramente las aspiraciones presidenciales de Daniel Scioli.
–Hay que separar las dos cosas, nadie puede pensar que porque el gobernador que obtuvo la mayor cantidad de votos en la historia de la provincia de Buenos Aires, que es un hombre conciliador, de respeto, haya expresado una idea a futuro, eso pueda perjudicar no a su gestión sino a los bonaerenses, porque esto implica reclamar por recursos que deben llegar a los bonaerenses y a las ciudades de la provincia, a sus hospitales, a sus escuelas, a sus empleados públicos y a sus policías.
“Entonces, estamos hablando de lo que ve todos los días el ciudadano común, incluso el vecino de Bahía. Si hay recursos para destinar directamente a los municipios, debería haber recursos para las obligaciones que tiene la Provincia con esos mismos vecinos que habitan su territorio”.
