El comercio minorista está sufriendo en carne propia la distorsión de precios como consecuencia del corrimiento de la barrera sanitaria al río Colorado y la falta de oferta de hacienda para faena. Esta semana, arrancó con una fuerte suba en todos los cortes disponibles promediando un 20% que en definitiva debe ser afrontado por los consumidores. Las pizarras de algunas bocas de expendio, sobre todo en zonas periféricas de esta capital, marcaron un tope máximo de 58 pesos por kilo para el asado. En otros lugares se pudieron constatar valores para este tradicional corte en 44 pesos. Las pulpas marcaron entre 58 y 62 pesos, mientras que la “picada” rondaba entre 36 y 37 pesos. Este volumen negociable tiene como base el procesamiento local. Uno de los referentes de los carniceros, Claudio Lambrecht, mostró a “Río Negro” las últimas facturas pagadas a los mayoristas del 27 de febrero (antes del anuncio del corrimiento) y del 9 de marzo, tras producirse la medida. La primera tiene como valor de la media res a 25,30 pesos el kilo con un volumen de entrega de entre 90 y 95 kilos de carne especial. La restante da cuenta del mismo kilaje con 29,09 pesos (casi cuatro pesos superior) y representando un 18% de incremento. Lambrecht reconoció un trabajo “al límite” y con necesidad para los carniceros de comercializar dos medias reses y mitad de cordero “como para mantener abierto el local cuando siempre que uno sea propietario”. El analista del sector, Horacio Galán, consideró que “esto del aumento de precios era sabido” tomando en cuenta como primer detalle que existe una falta de oferta de hacienda en pie en la región. Advirtió que antes del cierre, la comercialización quedaba disimulada, ya que antes a los vacunos locales se le adicionaba el ingreso de ganado del Norte”.