(NOTI-RIO) Las familias asentadas en el barrio “Esperanza” en la colonia fruticola de Juliá y Echárren, la cual está conformada por mas de 150 personas inclusive menores de edad, sufren discriminación y se sienten marginados por las autoridades, donde se encuentran consumiendo agua en muy mal estado, la cual proviene de una perforación contaminada, como del abastecimientos en tanques realizado por la comuna.
También la falta de planificación y de un adecuado trabajo en desagües provocan que el vecindario sufra constantes inundaciones cada vez que llueve, provocandoles pérdidas importantes en materiales y daños en la infraestructuras de sus viviendas.
La recolección de la basura se les realiza cada 15 o 20 días, en los terrenos baldíos es notorio la falta de limpieza, donde los pastizales “borraron” varias calles, entre otras desatenciones que son de quejas constantes.
El sector esta instalado en un predio a unos 18 kilómetros del casco urbano de la ciudad, en parcelas fruticolas, donde en la actualidad cuentan con unas 35 familias familias integradas por grupos de trabajadores rurales jornaleros, que fueron reconocidos como barrio 1 de mayo en 1993, en la gestión de Sigifredo Ibañez, (Hoy presidente del Concejo Deliberante por FpV) y estan reconocidos en la junta vecinal con el nombre de “Esperanza”
“Río Negro” recorrió la zona con varios vecinos quienes no ocultaron su mal humor con la gestión del mandatario comunal Carlos Pilotti “Durante la campania venía al barrio y comía asado todas la semanas y desde que asumió como intendente nunca mas volvió.” y agregaron “El secretario de obras públicas, que nos retó porque estábamos viviendo en esta parte de la colonia, lejos del pueblo, nos terminó haciendo un desastre con los desagües y se fue.” señalaron.
Los habitantes del lugar están sufriendo serios inconvenientes con el consumo del agua, desde hace décadas. Los domicilios se abastecen de un tanque con agua que proviene de una perforación, no apta para el consumo humano, inclusive Salud Pública de la provincia reconoció la gravedad de la situación. El liquido sólo puede ser utilizado para lavar ropa o para regar.
Los distintos análisis que se les practicaron recientemente volvieron arrojar valores que no están permitidos para el consumo, aunque la población del lugar continua utilizándola, que ha llegado a provocar problemas con la salud, que podrían ser producto del agua en mal estado.
“El municipio anuncio por todo lados la compra de un clorador, para el tanque del barrio Esperanza y la limpieza del tanque. Pero vinieron el año pasado lo instalaron y jamas volvieron. El equipo hace meses que no funciona y nunca se enteraron” comentó uno de los integrantes de la familia Perez.
El vecindario busca repuestas a los pedidos para finalizar con los problemas, porque la solución esta apenas a unos dos mil metros, donde pasa la red de agua potable.
La junta vecinal desde el año 2008, reclamaba una solución y el año pasado tras las demandas de todas las distintas juntas vecinales de la comunidad se compró y se instaló el equipo y se distribuyó tres tanque de mil litros en distintos puntos de la barriada donde es llenado por un camión cisterna del municipio “Esto era provisorio, nunca dijimos que era la solución” comentaba uno de los presentes muy enojado, mientras que repetía “Mirá lo turbia que es el agua que nos trajeron ayer, fíjate que en el fondo esta lleno de tierra, y de la cisterna el agua que queda en un balde a los dos días se pudre, ves que esto es una tomada de pelo”
Las familias que se encuentran viviendo manifiestan que “Somos gente que trabaja, nuca fuimos a golpear la puerta del municipio para que nos mantenga. Cuando asumió esta gestión, desde el concejo Deliberante nos declaró zona urbana, pero el municipio nos desconoce y esta confirmado por sus propios funcionarios. Nos están cobrando los impuestos como si viviéramos en el centro y acá no tenemos servicios”
Los mas molestos señalaban que el basurero en otras gestiones pasaban continuamente seguidos, cuando asumió la actual gestión dispusieron que el recolector pasara cada 15 o 20 días, debido a la lejanía del barrio que provocaba muchos gastos.
Las inundaciones que causan las lluvias son productos de una organización y construcción de canales de desagües por donde circule el agua. Los propietarios del lugar señalaron que se realizaron varias zanjas sin criterios que no están cumpliendo con el objetivo.
“El día de las fuerte tormentas, cuando pasaban los funcionarios, les hacíamos seña que pararan y que vean los problemas que teníamos y ellos nos saludaban desde arriba de la camioneta, nunca pararon.” comento José Perez.
La presidenta de la junta vecinal mencionó que la definición de la ONU, el barrio marginal es aquel que carece el acceso al agua potable, a la sanidad, al espacio habitable suficiente, y a una vivienda levantada con material sólido, donde “Debe haber un compromiso político en materia de vivienda y propiedad de la tierra, movilizar importantes recursos de sus propios presupuestos y enfrentar de inmediato el problema de la pobreza para la mejora y disminución de los sectores marginales”