Sonia Molina habló tras conocerse la sentencia contra la periodista Sonia Heit y su pareja, Jesús Olivera, por ser culpables de secuestro y abuso contra ella.
Dijo que esperaba “más años de condena” para ambos, aunque se mostró satisfecha.
Luego de la lectura del veredicto en el cual la Justicia condenó a 13 y 18 años de prisión a la pareja, Molina aseguró: “Hay tranquilidad desde que me escapé. Lo importante es que estas personas no estén sueltas. Estoy endeudada, con dos denuncias por estafa”.
“No siento nada por ellos. Entiendo que son dos personas totalmente enfermas. Tienen que estar presas sin ningún tipo de derecho a salir. Ahora soy más precavida a la hora de tratar a las personas. Esto no cierra, se queda para el costado. Mi fe en Dios es total”, afirmó la mujer.
A pesar de la sentencia, la pareja acusada fue sobreseída en el intento de homicidio, lo que criticó Molina, ya que, según su testimonio, “ellos iban a matarme, si no me escapaba lo hacían. El decía que me iba a matar, a mutilar y a enterrar en el patio”.
“Doy gracias a Dios que estoy viva. Le pedí a Dios que me diera fuerza para salir de ahí, ya me había intentando escapar varias veces”, contó la mujer
“Se hizo justicia. He dicho la verdad y si bien esperaba muchos años más de condena, igualmente estoy conforme”, dijo Molina en la sala de audiencias tras escuchar la lectura del veredicto.
La mujer sostuvo que siente “tranquilidad” desde que se escapó del cautiverio y que ha tratado de mantenerse “calma lo más posible”, aunque “obviamente que hay que aprender a vivir con este tipo de cosas, no es que algo que se olvide sino que se aprende a vivir con ello”.
“Voy a seguir en la lucha como siempre, tengo una hija que criar, tengo un montón de cosas por resolver, quiero capacitarme porque soy una persona capaz de hacerlo”, agregó Molina
Al ser consultada al respecto, afirmó que no siente “nada” sobre Olivera y Heit, y añadió que entiende “que son dos personas totalmente enfermas que tienen estar presas sin ningún beneficio”.
“Tienen cara de cínicos, es la cara que tienen; estuve tres meses encerrada con ellos, sé cómo se manejan y los gestos que están haciendo”, aseveró.
La víctima dijo también que a partir de ahora “no cierra” un capítulo en su vida, sino que “se corre a un costado”.
“Sigo creyendo, mi fe en Dios es óptima y no me estoy congregando”, expresó respecto a su vida religiosa.
“Yo creo en Dios y si de hecho que hoy estoy acá es gracias a él”, concluyó.