Las últimas declaraciones del senador nacional Miguel Pichetto en su carácter de titular del justicialismo rionegrino hicieron que muchos comprovincianos aficionados a la historia traerán sus memorias por unos instantes aquella célebre anécdota que se la atribuye a Napoleón Bonaparte oportunidad en que le habría explicado con algún lujo de detalles a su curioso valet, el cúmulo y origen las heridas que cubrían gran parte de su cuerpo de guerrero.
“Estas, dijo el célebre corso- que exhibo en el pecho me las infligieron mis enemigos, y estas otras que porto en la espalda me las hicieron mis amigos”. La brutal carga de sarcasmo que encierra el relato exime de mayores comentarios y hablan en general de la condición humana. Pero Pichetto en sus reiteradas y recientes apariciones públicas en la prensa no mencionó en ningún momento la palabra traición. Pero sí dio entender estar dolido por casos de falta de consecuencia y de juego limpio en los repliegues del peronismo con su postulación para la gobernación, aunque por supuesto que sabe que deberá confrontar con sus adversarios en las conversadas PASO que no parecen llegar nunca o en la confrontación interna al viejo estilo, una metodología electoral de alcance mas restringido que las primarias pero igualmente definitorias.
Pichetto, después del frustrado congreso partidario que nunca tuvo comienzo en Viedma, por la falta de seguridad imperante ante “la presencia de grupos violentos” de acuerdo a su diagnóstico y que se postergó indefinidamente no solo responsabilizó por ese fracaso al gobierno provincial, sino que además hizo otras acusaciones. Anunció una serie de minoritarios sectores que impulsan una maniobra destinada desgastar su autoridad partidaria y sabotear y su candidatura a gobernador “que se mantendrá con congreso o sin congreso”. “Me quieren limar” dijo el senador.
Según Pichetto, ante la sorpresa del mundillo político en general y de amplias franjas de la opinión pública puso énfasis en indicar que en el desarrollo de esa gimnasia, se encuentran sectores del oficialismo gobernante, lo que es algo natural a partir de la bifurcación de su camino con el gobernador Alberto Weret6ilneck, pero también incluyo a Martín Soria, el hijo del ex gobernador fallecido según crónica del diario “Río Negro” del miércoles l4 del mes en curso y a otros referentes del peronismo.
En este sentido aludió a grupos minoritarios que según subrayó “juegan para el gobierno, alineado con Sergio Massa en el Frente Renovador, para el intendente Soria de Roca, o para el funcionario nacional Osvaldo Nemirovsci a quien respalda para gobernador el ex senador Remo Costanzo”. Vale la pena destacar una cosa muy sabida como que las relaciones entre Soria y Pichetto transitan por momentos de alguna inestabilidad pero hasta el momento sus vínculos políticos son normales, tan normales como los que pueden mantener quienes aspiran a ocupar el mismo lugar.
Tampoco se puede negar que ambos dirigentes se miran de reojo, porque las aspiraciones de Soria a la gobernación fueron siempre ostensibles existiendo en torno a ese tema una prolongada indefinición que contribuye dificultar la convivencia en la cúpula del PJ, pese a los tremendos esfuerzos que se hacen para conservar los modales y las apariencias, para que nada se salga de madre.
Parece que la estrategia de Soria ha sido, con una alta dosis de arrebato y picardía juvenil, de hostigar a Pichetto mediante periódicas y regulares declaraciones a la prensa que después minimiza o desmiente, según la ocasión, apelando al ya famoso “me sacaron de contexto”, como ocurrió recientemente con una forzada comparación entre Pichetto y el ex candidato a gobernador radical Cesar Barbeito, que pudo haber contribuido a colmar la paciencia del presidente del partido.
No obstante, hasta ahora Pichetto cumplía un papel contemporalizador con el hijo del ex gobernador fallecido y ha reiterado en infinidad de veces, que está dispuesto a competir por la candidatura a gobernador en el 2015 para revelar definitivamente lo que hasta ahora es la mayor incógnita en el peronismo rionegrino. ¿Qué va hacer Martin Soria? ¿Permanecerá como jefe comunal o probará su proyección en las urnas?
Con respecto al caso Soria, el legislador Ariel Rivero, una de las primeras espadas de Pichetto y el que mas habla con el díscolo Martin, dirigió una fuerte critica por elevación contra el intendente de Roca también por intermedio del diario “Rio Negro”, al recordar lo ocurrido en el 2007 cuando Pichetto perdió con el radical Miguel Saiz, coyuntura donde muchos peronistas recuerdan todavía la extraña pasividad de Carlos Soria, ante ese compromiso.
Sin dudas cuando se agitan estas evocaciones los peronistas de buena memoria también recuerdan otros episodios ocurridos fronteras adentro del espacio partidario. Y especialmente en lo que sucedió en el ultimo intento de Remo Costanzo de acceder a la gobernación rionegrina, cuando el ex mandatario Mario Franco llamó en forma directa y sin eufemismos a que los “compañeros” votaron a favor del radical Pablo Verani, contribuyendo a que el candidato viedmense del PJ estuviera finalmente a 300 o 400 votos de distancia de acceder a la casa de gobierno.
Para mucho todavía hoy la moraleja es que a veces”no hay peor astilla que la del mismo palo” y que ese tipo de “vendetta”, por cuestiones personales más que políticas hizo que durante 30 años y con la reiteración de esas conductas con distintos protagonistas el peronismo tuvo que resignarse al papel de opositor dejando la cancha libre por tres décadas a los gobernantes radicales.
Esa mecánica consagró aquello, casi patológico de que “para un peronista no hay nada peor que otro peronista”, contraviniendo lo que decía Juan Perón después de su primer retorno en 1972 y con la experiencia de 18 años de exilio, que “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”, y que “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”.
Pichetto se mostró convencido de que ha llegado la hora de las definiciones y se deben dejar a tras las medias tintas y tuvo además referencias inquietantes hacia sus propios seguidores al hablar de “algunos personajes que dicen que me apoyan pero no me apoyan, que hablan con los enemigos para desgastarme “y hasta se acordó de algunos intendentes sobre los que no hizo nombres, pero que “guardan silencio ante las zancadillas que tratan de hacerme trastabillar”.
Esta crítica publicas, de un Pichetto inusual en este sentido, parece haber tenido el efecto de un shock eléctrico recorriendo todo los circuitos del oficialismo justicialista y llegado hasta el último y recóndito lugar del partido. En este sentido llamó la atención que Pichetto informara exhaustivamente de este diagnostico sobre la realidad actualidad del PJ rionegrino ante Eduardo Fellner, Jorge Capitanich, Aníbal Fernández y el inoxidable operador Juan Carlos Mazzón, requiriendo soluciones del nivel nacional para enmendar el problema.
Si bien sobre el tema hay un riguroso hermetismo, ignorándose el detalle de los temas abordados, Pichetto afirmó que “tengo que conseguir acciones concretas aquí y ahora para que no se siga destruyendo el partido”. Pero si se sabe por otros informantes, que en el más alto nivel del gobierno nacional nadie quiere alteraciones en el “status quo” de las situaciones políticas provinciales en el PJ, sobre todo en estos sensibles tiempos electorales y no se descarta, no sería este el caso de Río Negro, que se podría llegar hasta la intervención federal en los caso que correspondiere.
Aunque lo diga seguramente, no le habrán faltado ganas a Pichetto en esas series de conciliábulos que mantuvo en la Casa Rosada, de reclamar ahora desde el vértice del poder el apoyo que no tuvo en el 2007, cuando a la defección de algunos de sus propios asociados de causa se le sumó la actitud del ex presidente Néstor Kirchner que en aquel momento tenia fijado como objetivo en Río Negro consolidar la denominada “concertación plural “con el gobierno del radical Miguel Saiz, como pate de una estrategia de mayor amplitud y de alcance nacional.
De todas maneras Pichetto logró sacarse las ganas porque este “ entripado” lo aclaró con el fallecido jefe de estado y mucha veces lo abordó con su esposa la presidente de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, quien ahora tendrá mucho que ver en lo pase de aquí en mas en el justicialismo de la provincia.
Mientras tanto no puede afirmarse que sobrevuela sobre rio negro el fantasma de la intervención partidaria porque sería una exageración. Si bien es muy difícil que se reúna el congreso partidario reiteradamente postergado y que fracasó en Viedma “ la plana mayor del “pichettismo“ afirma que no sería necesario convocar al congreso nuevamente, con el argumento de que loa congresales fueron elegidos en una compulsa interna en la que triunfo el actual oficialismo partidario y que la mesa chica del cuerpo colegiado podría convocar a elecciones internas ante las crecientes dudas que están surgiendo sobre si habrá realmente elecciones primarias en Rio Negro.
Una de las decisiones mas importante de los últimos días adoptadas por Pichetto es realizar la convocatoria a elecciones internas, con el agregado de que “si gano yo conduciré el proceso”.
Seguramente será esa la clave para superar esta coyuntura, para salir del laberinto, que lo tiene como principal protagonista y ejecutor. (Por Omar N. Livigni)