El proceso de elecciones previsto para el 2019 incluye una multiplicidad de alternativas de fechas que ya algunos analistas plantean como una cadena interminable que amenaza a mantener a los ciudadanos en campaña política sin pausas.
Es que ya por anticipado la dirigencia efectúa las más disímiles suposiciones sobre las mesas de arena referidas a las políticas de alianzas, el rol de algunas figuras y sus movimientos estratégicos, la expectativa de la ciudadanía, los interrogante sobre la fecha de las elecciones y la posible llegada del balotaje en la provincia.
La única certeza por ahora son las elecciones nacionales, tanto las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) como generales, ambas previstas para los meses de agosto y octubre, respectivamente. ¿Y si hubiera balotage? Será en el mes de noviembre.
Es que este calendario para elegir presidente, senadores, y diputados nacionales condiciona las elecciones en los distintos distritos provinciales y/o municipales ¿Por qué razón?
Porque aquellos que quisieran ir en fecha diferente a la Nación de ninguna manera lo harán en septiembre -entre las PASO y las generales donde podría afectarlos el efecto de nacionalización del comicio-, y menos aún en noviembre a riesgo de un balotaje y/o un resultado “ya puesto” que pudiese condicionar a las fuerzas oficialistas locales, que son en definitiva las que tienen la potestad de realizar las convocatorias.
Es decir, que entre marzo y julio del 2019 se ubicarán aquellas provincias (o municipios), que determinen por propia autonomía separar su elección de los cargos nacionales.
Esta opción es la que adoptará Alberto Weretilneck -desafiando los criterios del gobierno nacional que propone la simultaneidad de los comicios-, y se comenta que la fecha de las elecciones en Río Negro sería convocada para mayo o junio.
Ya existen distritos provinciales que han expresado su decisión de ir en distintas fechas a las nacionales, e inclusive algunos municipios que lo están previendo.
Hay que tener en cuenta además, que algunas comunas y provincias poseen PASO, por lo que ese lapso (marzo-julio) se reduce y condiciona aun más las alternativas.
Podría darse el caso de ciudades con elecciones municipales, provinciales con PASO y generales, sumado a esto las primarias generales hasta balotaje presidencial, y donde habrá ciudadanos que podrían votar entre cuatro y hasta siete veces.
La institución del balotaje o segunda vuelta electoral, anticipada recientemente por el gobernador Weretilneck, chocaría con lo contemplado por la Constitución Provincial, que en su Articulo 175º expresa “… que el gobernador y el vice gobernador son elegidos directamente por el pueblo a simple pluralidad de sufragios, constituyendo la provincia un solo distrito electoral”, descartando toda otra variante.