
(NOTI-RIO) Desde hace más de dos décadas, la región patagónica de Argentina ha mantenido una barrera sanitaria que impide el ingreso de carne con hueso desde zonas libres de fiebre aftosa con vacunación. La restricción, establecida por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), tenía como objetivo preservar el estatus sanitario diferencial de la Patagonia, reconocida como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación.
Sin embargo, el Gobierno Nacional, mediante la Resolución 180/2025 publicada en el Boletín Oficial el 18 de marzo, modificó estas condiciones, permitiendo el ingreso de carne con hueso y otros productos cárnicos desde regiones libres de fiebre aftosa con vacunación. La decisión generó fuertes reacciones en los gobiernos provinciales y el sector productivo patagónico, lo que llevó a una postergación temporal de la medida por 90 días y a la apertura de una mesa de diálogo.
Puntos fundamentales de la Resolución 180/2025 La normativa establece las condiciones sanitarias para el ingreso de carnes y material reproductivo desde zonas libres de fiebre aftosa con vacunación hacia zonas sin vacunación, como la Patagonia. Entre sus aspectos clave se encuentran:
- La carne debe provenir de animales sacrificados en establecimientos habilitados por Senasa y que hayan pasado inspecciones sanitarias ante y post mortem.
- Se excluyen cabezas y ganglios linfáticos visibles en rumiantes.
- Se exige un proceso de maduración de al menos 24 horas a +2°C con un pH ≤ 5,9.
- Se establecen requisitos de empaque y rotulación para garantizar la bioseguridad.
- Para el material reproductivo, se establecen condiciones específicas de recolección, almacenamiento y control sanitario.
Reacciones y opiniones
Gobiernos provinciales de la Patagonia: Los mandatarios de Río Negro y Neuquén, Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa, expresaron su fuerte rechazo a la medida. Weretilneck aseguró que la apertura de la barrera sanitaria “destruye lo que miles de productores construyeron con esfuerzo durante dos décadas”. Por su parte, Figueroa consideró la resolución como “un retroceso en el posicionamiento internacional de la Patagonia” y “un avasallamiento al esfuerzo del sector público y privado”.
Productores y entidades rurales: La Sociedad Rural de Neuquén y otras organizaciones del sector manifestaron su preocupación por el impacto que podría tener la medida en la producción local y en la sanidad del ganado. Advierten que el ingreso de carne con hueso podría poner en riesgo el estatus sanitario de la región y afectar la competitividad de los productores patagónicos.
Gobierno Nacional y Senasa: Desde el Ejecutivo nacional sostienen que la actualización normativa se basa en recomendaciones de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y no representa un riesgo para la sanidad del país. Senasa argumenta que la ausencia de circulación viral de fiebre aftosa en Argentina y la implementación de estrictos controles sanitarios garantizan que la medida no compromete la seguridad del mercado interno ni las exportaciones.
Sector comercial y frigoríficos: Los comerciantes y frigoríficos de Neuquén y Río Negro han mostrado cautela frente a la decisión. Mientras algunos sectores ven con buenos ojos la posibilidad de reducir costos y mejorar la competitividad en precios, otros advierten que la medida podría alterar el equilibrio del mercado local.
Perspectivas y medidas futuras Ante el rechazo de los gobiernos patagónicos y la presión del sector productivo, el Gobierno Nacional decidió postergar la implementación de la medida por 90 días y establecer una mesa de diálogo con los gobernadores. Las provincias buscan que se analicen tres aspectos clave:
- El impacto en los productores y la economía regional.
- La necesidad de normas específicas para salvaguardar el estatus sanitario de la Patagonia.
- La coherencia en los precios para evitar distorsiones en el mercado.
En las próximas semanas, se espera que las negociaciones entre el Gobierno Nacional y las provincias patagónicas definan el futuro de la barrera sanitaria y el equilibrio entre sanidad animal, comercio y desarrollo productivo regional.
