La Adela rinde homenaje a Saúl Huenchul con un monumento histórico

(NOTI-RIO) En una jornada cargada de emoción y tradición, la localidad de La Adela, en el departamento Caleu Caleu de La Pampa, rindió un merecido homenaje a Saúl Huenchul, el payador más convocante de la Patagonia Argentina.

El sábado, cientos de vecinos, funcionarios municipales, artistas y admiradores se congregaron a la vera de la ruta 22, para presenciar el descubrimiento de un monumento en su honor, obra del escultor Aldo Beroisa, ubicado en el acceso a la La Adela que lo vio nacer y crecer como artista.

La idea del monumento nació de una anécdota que el cantor y payador Adrián Maggi guardó durante años en su memoria.

Durante el acto de descubrimiento, Maggi relató con emoción cómo surgió la iniciativa que culminó con este histórico reconocimiento. “Hace muchos años, Saúl tuvo un accidente en Lincoln, me llaman para reemplazarlo. Era el otro día la actuación. Pero primero voy a pasar por el hospital a saludarlo”, comenzó diciendo Maggi ante el público congregado.

En aquel entonces, Maggi subió una foto del encuentro a las redes sociales, lo que generó una ola de llamados de radios de toda la región preguntando por el estado de salud del artista. “Una radio de La Adela me dice: ¿cómo está Saúl? Y ahí el periodista me dice: habría que hacerle un monumento a Saúl. Y le digo: ¿qué están esperando? Es un hombre grande, es momento de hacérselo ahora”, recordó Maggi, destacando que aquella conversación quedó grabada en su mente como una asignatura pendiente.

Pasaron los años, y la idea siguió dando vueltas en la cabeza del payador. Las conversaciones con amigos como Marcelo Mecina y Héctor Córdoba fueron tomando forma hasta que, en noviembre pasado, Maggi se reunió con el intendente de La Adela para proponerle el proyecto.

“Hablo con Martín Calí, mi amigo, Armamos la reunión con el intendente Federico Moro. Charlamos, tomamos un café, Y me dice: sí, sí, yo acompaño”, narró Maggi entre aplausos.

Una vida de película

Saúl Huenchul nació el 3 de noviembre de 1947 en la zona rural del Departamento Caleu Caleu, en la provincia de La Pampa, hijo de Ponciano Huenchul e Isabel Gatica. Su infancia estuvo marcada por el trabajo duro del campo pampeano: su padre lo envió a trabajar a los apenas 9 años a un puesto del sur pampeano, donde aprendió el oficio de peón rural entre caballos, lazos y boleadoras.

Fue en ese entorno agreste donde forjó su identidad de gaucho y trovador, cultivando la cultura del mestizo gaucho en la lucha diaria por la subsistencia.

Lo que hace aún más extraordinaria su trayectoria es que Huenchul nunca pudo ir a la escuela.

Sin embargo, su sed de conocimiento lo llevó a aprender por sí mismo a leer, escribir y tocar la guitarra, instrumento que se convertiría en su compañero de vida y en la voz de miles de historias de la Patagonia.

En una publicación del diario “Río Negro”, que le dedicó un extenso reportaje en 2019, Huenchul “le puso letra y música a la vida en el campo, esa que conocía tan bien sin que nadie se la contara”.

Con más de 50 discos grabados a lo largo de su carrera, Huenchul se convirtió en el artista criollo y payador que más discos vendió en Argentina, un logro notable considerando que, como señaló Maggi durante el homenaje: “Vivir del arte es más difícil que vivir del fútbol. En el fútbol hay 28 equipos en primera con 11 titulares que viven muy bien.”

Y agregó “Del arte payadoril y del arte del canto criollo seremos contados con los dedos de una mano los que podemos vivir de esto. Y don Saúl es uno de ellos porque él marcó el camino”.

El sabadao cuando la oscuridad comenzaba, el acceso a La Adela se convirtió en el escenario de un momento histórico.

El monumento, obra del reconocido escultor Aldo Beroisa, fue descubierto ante la presencia de los presentes que no querían perderse este reconocimiento sin precedentes a uno de los hijos más ilustres de la región.

La escultura representa a Huenchul en su faceta de payador, eternizando su figura para las generaciones futuras.

La jornada continuó más tarde en el C.E.C.L.A. (Centro de Encuentros Culturales de La Adela) con un encuentro de payadores que contó con la participación de destacadas figuras del género. Junto a Saúl Huenchul compartieron escenario Pablo “Solo” Díaz, Marcelo Messina, Maximiliano Salas y Camilo Estigarraga, mientras que los cantores Germán Montes y el propio Adrián Maggi completaron el cartel de artistas que pusieron su voz y guitarra a esta noche inolvidable.

Las emocionadas palabras de Huenchul

Durante el homenaje sobre ruta 22, visiblemente conmovido, Saúl Huenchul tomó la palabra para agradecer el gesto de sus compañeros y amigos. Con la humildad que lo caracteriza, el payador comenzó diciendo: “Yo no tengo mucho para decir, porque todos lo han dicho los compañeros. Simplemente mi gran agradecimiento a este grupito de amigos que anda por ahí, Martín Calí, don Héctor Córdoba, que también tiene muchísimo que ver, porque cuando levantó la voz de Marcelo Mecina, Héctor Córdoba levantó la de él por acá. Y después llegó Adrián. Y entre todos habrán conformado esto, que realmente me contenta mucho el corazón”.

Huenchul también agradeció a los compañeros que viajaron desde distintos puntos de la región para acompañarlo: “Paulito Díaz de allá, con Lucho que anda por ahí, el otro compañero Jorge, y el Marcelo Mecina que viene del lado del gobernador Costa, y el Marcelo Córdoba, el Masi Sala con Camilo, que viene de Picún Leufú, Araceli que viene de cualquier lado porque también anda por el mundo”. Mencionó especialmente a “Soco”, a quien definió como “uno de los compañeros que yo admiro siempre”.

Pero fue al final de sus palabras cuando Huenchul demostró por qué es considerado un maestro de la improvisación. Como broche de oro, el payador cerró su discurso con un verso improvisado que resume su arte y su agradecimiento:

“Voy a despedirme en rima,

y al Gaucho Adrián le agradezco este arte payadoresco,

tiene bajo y tiene cima,

y aunque no suena la prima, algo les quiero decir:

la vida es ir y venir,

y en un momento preciso como este es un compromiso,

gracias, gracias que les quiero decir.”

Un legado que trasciende generaciones

Adrián Maggi cerró su alocución con una reflexión que resume el sentido profundo de este homenaje: “¿Por qué el homenaje? Porque es un ejemplo para la generación que está atrás de él. Hay que respetar y honrar a la generación que nos precedió.

Maggi destacó que no hay que esperar para reconocer a los grandes maestros mientras están vivos: “Estamos esperando para homenajear a los abuelos”.

El payador también subrayó la importancia de figuras como Huenchul como embajadores culturales de sus pueblos: “Yo no sé si ustedes se dan cuenta lo que significa tener un artista que muchas veces el pueblo es conocido por el artista. Es un embajador, más allá de ser la voz de la Patagonia”. Sus palabras resonaron con fuerza en el público presente, muchos de los cuales viajaron desde localidades vecinas para ser parte de este momento histórico.

El monumento a Saúl Huenchul no solo representa un reconocimiento a su trayectoria artística, sino también un testimonio perdurable de que la cultura del payador sigue viva y vigente en la Patagonia. Como señaló Maggi con admiración: “Él marcó el camino. Es uno de los abuelos que marcó el camino. Nos dijo: es por acá. Y nosotros tenemos que honrarlos. Seguir ese camino”.

Al finalizar la jornada, el público despidió a Saúl Huenchul con una ovación de pie y el grito unísono de “¡Gracias, Saúl!”. El payador y su sombrero calado, sonrió como quien sabe que la vida es ir y venir, pero que algunos momentos, como este homenaje en su tierra, quedan grabados para siempre en el corazón de la Patagonia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *