
(NOTI-RIO) A la espera de definiciones internacionales, se mantiene la barrera sanitaria que protege el estatus libre de fiebre aftosa sin vacunación
A menos de una semana del vencimiento del plazo estipulado por la Resolución 186/2025 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), el Gobierno nacional resolvió prorrogar por 60 días la suspensión del ingreso de carne con hueso a la Patagonia desde zonas del país donde se vacuna contra la fiebre aftosa. La medida busca ganar tiempo mientras se aguardan respuestas clave por parte de Chile y de los países miembros de la Unión Europea, quienes fueron formalmente consultados respecto al posible impacto sanitario y comercial que podría tener una flexibilización de la normativa vigente.
El anuncio, que había sido anticipado por distintos medios especializados, fue confirmado por fuentes cercanas a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Según detallaron, el SENASA solicitó esta extensión ante la falta de definiciones concretas por parte de los mercados internacionales, especialmente preocupados por el mantenimiento del estatus sanitario de la región patagónica.
La decisión se enmarca en la polémica desatada por la Resolución 180/2025, que en marzo había modificado las condiciones para el tránsito de productos cárnicos desde zonas con vacunación hacia la Patagonia, permitiendo el ingreso de carne con y sin hueso, productos cárnicos y material genético animal. La reacción no se hizo esperar: productores y frigoríficos del sur del país rechazaron de plano la medida, alertando sobre el riesgo de perder mercados internacionales construidos en base al estatus sanitario libre de fiebre aftosa sin vacunación que ostenta la región desde hace más de dos décadas.
Ante las críticas, el SENASA emitió la Resolución 186/2025, que suspendió la aplicación de la normativa por 90 días. Ese plazo vence el 16 de junio, y ahora, con la nueva prórroga, se extenderá hasta mediados de agosto.
“El objetivo es esperar las respuestas de los países con los que se hicieron consultas formales”, explicaron desde Agricultura. En ese sentido, el propio secretario del área, Sergio Iraeta, había señalado durante las Nacionales Ganaderas de Corrientes que se enviaron notas diplomáticas para evaluar si la medida podría generar algún tipo de conflicto comercial o afectar el tránsito de animales, especialmente desde Tierra del Fuego, que requiere atravesar territorio chileno para llegar a Santa Cruz.
Aunque desde el Gobierno aseguran haber recibido señales alentadoras por parte de Chile —“no habría inconvenientes”, afirman—, aún se aguarda una respuesta oficial de la Unión Europea, donde los estándares sanitarios son más exigentes y las implicancias de una flexibilización podrían traducirse en restricciones al comercio.
Rechazo patagónico y preocupaciones locales
Mientras tanto, en la Patagonia el rechazo sigue firme. Tanto la Cámara de Frigoríficos Ovinos y Bovinos de la región como distintas asociaciones rurales han manifestado su profunda preocupación. En un comunicado conjunto, sostuvieron que la Resolución 180/2025 representa “un retroceso sanitario y comercial” que pone en riesgo la continuidad de las exportaciones y podría derivar en consecuencias sociales y económicas graves, como el abandono de campos y la pérdida de soberanía en zonas de baja densidad poblacional.
Los productores también cuestionan la falta de diálogo previo con los países compradores y la omisión de los mecanismos habituales de consulta internacional. Asimismo, rechazan el argumento esgrimido por el Ejecutivo nacional de que la flexibilización busca aliviar el precio de la carne en la región.
En efecto, los datos disponibles muestran una marcada disparidad en los precios de la carne entre el norte y el sur del país. En marzo, mientras el kilo de asado en supermercados de la Ciudad de Buenos Aires se vendía a $8.200, en localidades del Alto Valle de Río Negro superaba los $20.000. Esta diferencia responde, entre otras causas, a la limitada oferta ganadera en la región patagónica, donde el stock vacuno ronda los 1,2 millones de cabezas, frente a una demanda que no deja de crecer.
Un tema sanitario y diplomático
Cabe recordar que la restricción al ingreso de carne con hueso a la Patagonia rige desde 2001, en respuesta a un brote de fiebre aftosa que obligó a implementar un estricto esquema de regionalización sanitaria. Desde entonces, la Patagonia ha mantenido con éxito su estatus libre de aftosa sin vacunación, accediendo así a mercados internacionales exigentes.
Cualquier modificación de esta política debe ser cuidadosamente evaluada, contemplando no solo los factores económicos locales, sino también las repercusiones sanitarias, comerciales y diplomáticas. Por ahora, la prórroga representa una pausa estratégica. Sin embargo, la tensión entre las autoridades nacionales y los productores patagónicos continúa, mientras la expectativa gira en torno a las respuestas que lleguen desde el exterior.