
(NOTI-RIO) Los adultos mayores que residen en el hogar Próspero Tondelli protagonizaron una salida recreativa muy especial al visitar las instalaciones de la Fundación Aneley, ubicada en Río Colorado.
Lejos de la rutina habitual, la jornada los invitó a vivir una experiencia distinta: el contacto directo con caballos, la expresión artística y el encuentro genuino entre personas.
El corazón del día se vivió dentro del corral. Allí, los caballos se acercaron uno a uno a los visitantes, generando esos instantes difíciles de poner en palabras: miradas que se cruzan, manos que se extienden, silencios cargados de emoción.
Para muchos de los participantes, fue una experiencia inédita que los conectó con algo profundo y difícil de nombrar.
Pero la jornada no se agotó en el vínculo con los animales. También hubo espacio para el arte, para compartir historias y para el encuentro entre generaciones, en un marco que combina el trabajo con caballos con una propuesta de acompañamiento integral.
Este tipo de iniciativas pone de relieve algo que muchas veces queda en segundo plano: la importancia de seguir brindando a los adultos mayores experiencias que van más allá del cuidado cotidiano.
Actividades que recrean, sí, pero que también abrazan, acompañan y dejan huellas que no se borran fácilmente.
El encuentro fue posible gracias al compromiso del equipo que acompaña a los residentes día a día, y a la apertura de la Fundación Aneley, que sumó su espacio y su trabajo a esta propuesta.







