
(NOTI-RIO) La Cámara baja aprobó con 138 votos el proyecto estrella de Federico Sturzenegger para limpiar el digesto jurídico. Pero la oposición advirtió que entre “hojas secas” se esconden normas vivas sobre medicamentos, medios y soberanía cultural.
138 votos a favor | 96 en contra | 9 abstenciones | Próximo destino: Senado de la Nación
La Cámara de Diputados convirtió este miércoles 20 de mayo en media sanción la denominada “Ley Hojarasca”, el proyecto de desregulación impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. El resultado fue de 138 votos positivos, 96 negativos y 9 abstenciones, en una sesión que el oficialismo logró instalar una hora antes de la convocatoria opositora, que pretendía tratar interpelaciones y una posible moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Para el Gobierno de Javier Milei, el resultado no solo implica avanzar en su agenda desreguladora: también representa el primer triunfo legislativo relevante desde el estallido del escándalo que involucra al vocero presidencial. La Libertad Avanza contó con el acompañamiento del PRO, la UCR, el MID y los bloques provinciales de Misiones, Neuquén, Catamarca, San Juan, Tucumán y cinco diputados de Provincias Unidas.
¿Qué es la Ley Hojarasca y qué propone?
El nombre lo explica todo. “Hojarascas son las hojas que se caen y se desechan”, explicó el propio Sturzenegger. El proyecto, firmado por Milei, Sturzenegger y Adorni y enviado al Congreso el 26 de marzo pasado, propone la eliminación de legislación que el Poder Ejecutivo clasifica en seis categorías: leyes superadas por normas posteriores, normas obsoletas por el avance tecnológico, leyes que restringen libertades individuales, normas que generan burocracia innecesaria, leyes que crearon organismos hoy disueltos, y normas que remiten a procesos o instituciones inexistentes.
En su versión original, el proyecto llegó a proponer la derogación de 70 normas. Tras sucesivas negociaciones en comisión y en el recinto, el texto final aprobado contempla 59 derogaciones totales, más artículos específicos de otras tres leyes y dos decretos. Una de las bajas más llamativas fue la de la Ley 20.959, que garantiza el libre estacionamiento para diputados y senadores: el oficialismo la retiró como moneda de cambio para sumar votos.
El debate: entre lo absurdo y lo estratégico
La sesión estuvo marcada por una paradoja que atravesó todo el debate: algunas de las normas a derogar son efectivamente anacrónicas —como la que habilita las transmisiones de televisión en color (Ley 21.895) o la que creaba el “carnet de mochilero” (Ley 20.802)—, pero otras generaron encendidas defensas.
Bertie Benegas Lynch (LLA), presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, abrió el debate cuestionando décadas de producción legislativa. “Las regulaciones son para proteger la vida, la libertad y la propiedad. El derecho no es para cualquier cosa”, sostuvo, y definió el proyecto como un paso contra el “laberinto regulatorio” que afecta a los argentinos.
Desde la oposición, el massista Diego Giuliano fue lapidario: “Hojarasca es una ley que no ha sido el producto de un trabajo jurídico muy fino”. Advirtió que entre las normas a derogar hay algunas “importantes: la que limita el capital extranjero en los medios, la que promueve la música nacional, el fomento del cine, la producción de fertilizantes”. Y fue directo al nombrar al responsable: el proyecto refleja, dijo, “el trauma ideológico de un ministro que se vanagloria de ser un destructor del Estado”.
El punto más caliente: los medicamentos y la soberanía sanitaria
El eje más tenso del debate fue la derogación de la Ley 26.688, que declara de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos, vacunas y productos médicos. Para el oficialismo, la norma fue “declamatoria”: “Demoró tres años en reglamentarse, no creó ningún laboratorio, no asignó ningún fondo. No sirvió de nada”, argumentó el santafesino Nicolás Mayoraz.
El médico y diputado tucumano Pablo Yedlin respondió con contundencia: “No le hace mal a nadie. El mercado no va a producir vacunas contra la fiebre hemorrágica argentina. Argentina no puede resignar estas cosas”. Y cerró con una advertencia que sintetizó la postura opositora: “Cuidado con hojarasca, que en medio de varias hojitas secas cortamos varias raíces que todavía están verdes en el sistema sanitario argentino”.
La izquierda y la pregunta de fondo
Myriam Bregman (FIT-U) llevó la crítica al límite: “Hay que ser dipu-termo para votar esto”. Y cuestionó el contexto: “Con todas las urgencias que hay hoy, ¿por qué tenemos que venir a debatir esto? Esto sirve para no hablar de lo insoportable que se volvió la vida para las mayorías populares”. La legisladora también señaló que discutir salarios y jubilaciones “está prohibido para el Gobierno porque se lo pide el FMI”.
El presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, planteó una pregunta que quedó flotando en el recinto: “¿Quiénes definen la agenda parlamentaria del oficialismo? ¿El Gobierno, sus funcionarios, o son algunas corporaciones económicas que están fijando sesión por sesión la agenda de temas?”.
¿Qué pasa ahora?
Con la media sanción obtenida, el proyecto pasa al Senado de la Nación. Según fuentes parlamentarias, la intención del oficialismo es convertirla en ley antes del inicio del Mundial de Fútbol. Una carrera legislativa que se mide, simbólicamente, en hojas caídas y raíces que —dependiendo de a quién se le pregunte— todavía están verdes o hace décadas que están muertas.
