La ampliación del área libre de fiebre aftosa sin vacunación es una decisión de política sanitaria nacional resultado de un largo y consensuado trabajo técnico compartido con los sectores de la producción, de los gobiernos y de la industria patagónica que se inició hace más de diez años. De ninguna manera puede ser calificada de sorpresiva, intempestiva o apresurada, en función de que ya a principios de la década se había comenzado a trabajar en pos de este objetivo incorporando al área con el máximo estatus sanitario 14 millones de hectáreas, lo que equivale al 62% de la superficie de la provincia de Río Negro y casi el 90% de la del Neuquén.
En el 2007 el resultado fue el reconocimiento internacional de todo ese territorio (denominado Patagonia Norte B), tras lo cual el paso siguiente era completar el 100% de la región patagónica como área libre de fiebre aftosa sin vacunación, situación por la que estamos transitando con expectativas de obtener prontos resultados.
En relación con la consolidación de esta medida, es importante evaluar las variables productivas objetivas que, de acuerdo con datos oficiales, marcan, primero, una importante tendencia de retención de cabezas bovinas por parte de los productores locales en el primer semestre y en relación con períodos similares de años anteriores.
En este sentido, el egreso de hacienda bovina en pie fue un 70% inferior al registrado en el mismo lapso de tiempo del 2012 y un 87% menor desde que se tomó la decisión. En total se retuvieron 27.296 cabezas bovinas en relación con el mismo período del año anterior, animales que están en producción para la cadena cárnica regional y representan el 93% de los vacunos que ingresaron durante todo el 2012 para faena.
La cifra de egresos para invernada en el período 2005-2012 fue de 995.482 cabezas, o lo que es lo mismo, 124.435 por año antes del inicio del proceso de ampliación del área libre. De aquí que, de mantenerse la actual tendencia, se consolidaría una importante retención que incrementaría la cadena productiva local.
En segundo término, hay que considerar el ingreso a la región Patagonia Norte A de 9.667 toneladas de carnes deshuesadas, lo que significa un aumento del 45% respecto de las 6.666 toneladas de los primeros seis meses del año pasado.
En cuanto a la faena, antes que nada vale recordar que en el 2012 en la región Patagonia Norte A (Río Negro y Neuquén) alcanzó un total de 134.540 bovinos;de ellas, 109.012 (81%) correspondieron a los establecimientos de tránsito federal y el resto, 25.528 (19%), a los de tránsito regional.
Los frigoríficos habilitados ingresaron durante ese año 29.400 cabezas; para uno de ellos representó el 31% de la faena y para el otro, el 72%.
Un dato que cabe destacar es que desde la región salieron en ese mismo período para faena 16.568 cabezas, es decir un 57% de lo ingresado con la misma finalidad. Y, como información complementaria, hay que tener en cuenta que entre el 2005 y el 2012 egresaron 288.216 cabezas e ingresaron 289.248, lo que arroja un déficit de 1.032, es decir 129 cabezas por año.
En este marco, de acuerdo con las estadísticas oficiales, la faena en la primera mitad del 2013 fue de 49.427 cabezas para los frigoríficos habilitados con tránsito federal; es decir que se tiene, como resultado total, una disminución del 6,49% (3.428 cabezas) en relación con el mismo lapso del año anterior y un incremento del 7,78% (3.568 cabezas) en comparación con el 2011.
Al mismo tiempo, información de fuentes oficiales indica un importante incremento de la faena regional, apuntando, como ejemplo, que un establecimiento faenó en el primer semestre 2.992 cabezas, cantidad con la que casi se cubre la diferencia de los frigoríficos habilitados nacionales, y que algunos establecimientos están dando turno de faena a quince días.
De este modo, la información de la actividad productiva y de la industria de estos 120 días permite inferir, por un lado, un notable nivel de retención de hacienda, lo cual conlleva una mayor cantidad de animales en la zona, una importante recuperación de los stocks, más kilos producidos intrarregión, la puesta en marcha de un circuito virtuoso de engorde, mayor producción de forraje en los valles irrigados y más productores trabajando y, por otro lado, un normal abastecimiento de carne con un importante ingreso extra de carne deshuesada, que implica un real, injustificado y abusivo aprovechamiento de las circunstancias en la venta al público de ciertos cortes de esas características.
No obstante, se deben profundizar y expandir acciones en marcha para incrementar la oferta de forraje, la terminación de la hacienda y la producción de carne y para evitar distorsiones de precios que no se condicen con la situación actual de normal abastecimiento.
