Río Negro: El PJ rumbo a Buenos Aires

Quienes mueven las palancas del poder político y partidario del justicialismo en el orden nacional, son eximios conocedores de las tribulaciones, y cuitas de lo que viene sucediendo con la dirigencia que maneja la estructura partidaria de Río Negro. Y eso sucede desde siempre.

Por lo menos a partir de la trágica y repentina muerte de Carlos Soria, ocasión en que hasta la presidenta Cristina Fernández de Kirchner debió intervenir para decidir la transición que se imponía como urgente. Donde también se jugaron posiciones e intereses encontrados y legítimas y no tan legítimas aspiraciones de quienes se consideraron entonces naturales sucesores del fallecido mandatario.
Tal vez por esa circunstancia, o alguna otra que hasta el momento se desconoce, la titular del Poder Ejecutivo aconsejó evitar la convocatoria a elecciones y cumplir las previsiones constitucionales de la carta magna rionegrina, que posibilitaron que el vice gobernador Alberto Weretilneck reemplazara a Carlos Soria.
Como consecuencia de ese gambito el ex intendente de Cipolletti accedió al centro del poder en aquellas desconcertantes jornadas de la política rionegrina, y el peronismo se vió despojado de ese lugar de vanguardia por el que había luchado infructuosamente durante casi 30 años, transitando el inhóspito camino de la oposición.
A partir de ese momento, los acontecimientos que se fueron sucediendo en Río Negro configuraron un verdadero “caso”, abonado con generosidad por la lucha entablada por lograr la homogeneidad del poder, cuyo protagonismo más importante lo ejercieron el senador nacional y presidente del Justicialismo, Miguel Angel Pichetto, y el flamante gobernador Alberto Weretilneck, cuya plena legitimidad siempre fue cuestionada por importantes sectores del justicialismo provinciano.
Las disidencias políticas entre ambos polos de poder ganaron las primeras planas de los diarios y los principales titulares de los medios de comunicación, y los alejamientos como las reconciliaciones, bajo la advocación de asegurar la gobernabilidad y otros valores, entre Pichetto y Weretilneck, también fueron objetos de recordadas catarsis en los despachos más importantes del nivel nacional, hasta la ruptura definitiva en el primer semestre del año en curso.
A esa altura de los acontecimientos Weretilneck “depuró” la administración, ubicando en los cargos claves a funcionarios de confianza, quienes bajo su conducción viene trabajando sin prisa y sin pausas para poner en marcha el proyecto político que está a la vista de todos los rionegrinos y que no es otro que el de conformar una nueva fuerza político partidaria destinada a sostener la reelección en el 2015 del actual gobernador.
La ubicación de Pichetto como pre candidato a gobernador por el Frente para la Victoria y virtual jefe de la oposición que es ejercida desde la legislatura a través de los bloques “Eva Perón” y “Néstor Kirchner”, cuya máxima expresión se apreció durante el tratamiento de los contratos petroleros, así como el ingreso en el año electoral y los acontecimientos que determinaron la imposibilidad de reunir el congreso partidario en Viedma, han generado una situación límite que no sorprendió a los estrategas nacionales del justicialismo que estaban observando atentamente la evolución de los hechos en estos pagos de la Norpatagonia.
La máxima nomenclatura de la Casa Rasada, entre ellos Jorge Capitanich, Aníbal Fernández y otros operadores de peso, quebraron su pasividad contemplativa y pasaron al terreno de la acción, porque también computan en este complejo panorama no sólo la tarea de “entrismo”, que el “Albertismo” ha concretado en el peronismo oficial, sino la situación irresuelta entre el propio Pichetto y Martín Soria, el jefe comunal de General Roca, que podría ser un competidor del senador nacional.
Precisamente esta posibilidad es la que habría encendido las luces rojas de alarma en los estrategas porteños, que por indicación de la presidenta Cristina deben evitar a toda costa .un debilitamiento del Frente para la Victoria ante la eventualidad de una división de la propia fuerza, razón por la que asumieron este rol de mediadores para buscar vías de entendimiento y evitar sangrías innecesarias
Los funcionarios no están actuando de oficio, sino motivados por los requerimientos de Pichetto, cuyo planteo en ese nivel fue la amenaza que representaba para el justicialismo un embate múltiple contra su candidatura a gobernador y su jerarquía de titular del partido. En definitiva un justicialismo al rojo vivo.
En esa especie de averno señalo varios frentes y le apuntó al ex legislador Osvaldo Nemirovsci, funcionario nacional que depende el ministro Julio de Vido que apareció como pre candidato a gobernador y que estaría siendo financiado por el gobierno provincial -tema que el aludido desmintió en recientes declaraciones periodísticas- y cuya acción calificó como funcional al oficialismo rionegrino enrolado tras la figura de Sergio Massa.
El informe de Pichetto se detuvo también en las responsabilidades que le atribuye al titular del gremio de la fruta Néstor López. Ratificó su calificación como sindicalista violento e irresponsable, no sólo por su conducta expuesta en los hechos de Viedma en oportunidad del frustrado congreso, sino en el “modus operandi” durante las distintas etapas del conflicto frutícola, como ideólogo de los cortes de rutas y ocupación de plantas de empaque.
El senador nacional también mencionó en los últimos días a “personajes que dicen que me apoyan, pero no me apoyan”, y a algunos intendentes que miran con indiferencias las zancadillas de que soy objeto e intentan desestabilizarme.
En otro orden, y para aportar un poco de humor a estas líneas, es conveniente referirse a un cuento que difundían “los gorilas,” antes e inmediatamente después del golpe de 1955 y que aludía a una experiencia que habría querido hacer Juan Domingo Perón, para constatar con algún grado de objetividad, cuánto había de honesto y de cierto, en aquellos cánticos que atronaban la Plaza de Mayo de….!La vida por Perón!…!La vida por Perón!. Al parecer el ex presidente optó por lanzar desde el balcón de la Casa Rosada un conjunto de plumas de cisne hacia la muchedumbre congregada allí, con la advertencia que los señalados por las plumas serían los elegidos para ofrecer la vida por el líder si llegaba la ocasión. Entonces el mítico general pudo observar como, a medida que se acercaban las plumas a sus destinatarios, estos continuaban con los canticos de…”La vida por Perón”, pero al mismo tiempo entre estribillo y estribillo soplaban para arriba cada vez con mayor ímpetu, para eximirse del mencionado sacrificio, que realmente tenía un sentido ritual y meramente declamativo.
Puede decirse, como en el comienzo de algunas películas, que “cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia”, pero es innegable que la política real ofrece a cada momento episodios similares. Por eso es importante el golpe de timón adoptado por Pichetto tendiendo a autenticar lo que está sucediendo en el peronismo rionegrino, que se busque la manera de poner las cosas en claro, y que por medio de las internas abiertas, si no hay PASO, la gente pueda elegir a sus dirigentes y consolidar liderazgos. Mientras tanto habrá que estar atentos a lo que suceda en Buenos Aires donde comenzará el peregrinar de dirigentes. Para tratar de resolver allá lo que debería haberse solucionado aquí, en el pago chico, con autonomía y sin tutelajes.

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