Entre un 20 y un 30 por ciento de las peras quedaron en las chacras

Entre un 20 y un 30 por ciento de las peras quedaron en las chacras. El precio de expectativa no cumple expectativas y los contratos de compra venta son una especie en extinción. La situación de la industria. En su reciente paso por el Alto Valle de Río Negro, el ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yahuar, sostuvo que “”a la fruticultura regional le sobran más de 5 millones de kilos de fruta”.

Entre un 20 y un 30 por ciento de las peras Williams quedaron sin cosechar. Así lo informaron distintos productores y empacadores consultados. Muchos empaques ya cerraron el ingreso de esta variedad. Los pocos que la reciben lo hacen en función del día a día de las libras de presión de la pulpa.

En el inicio de la temporada, la cosecha se demoró unos días con la esperanza de que las temperaturas más elevadas y el riego mejoraran los calibres, pero no todas las chacras alcanzaron ese objetivo.

Quienes no hicieron las tareas culturales o no nutrieron lo suficiente, se encontraron con poco margen para la especulación. Por un lado, la presión permitida para el ingreso a empaques puso límite y por otro, como todos los años cuando la producción es importante, muchos empresarios compraron más fruta que la que podían procesar con la infraestructura que cuentan. Asumieron compromisos por kilos de frutas que luego no tomaron y, así, quedaron toneladas en excelentes condiciones en el monte.

Mala estrella

La pera Williams, la estrella del valle en Europa, la abanderada, para muchos pensadores de la fruticultura, no hizo más que significar pérdidas en las últimas temporadas. Las razones son múltiples. En el inicio de cosecha es la variedad que enfrenta los conflictos sociales; el precio que obtienen los productores independientes, muy pocas veces cubre el costo de producción; su cosecha se superpone con la de la manzana gala y sus clones y los que tienen muchas toneladas de producción no logran el equilibrio entre presión, calibres y la organización racional de la mano de obra. A ello se suma que es una pera poco apta para la conservación.

Cuidar el bin

En la línea fina en la que se desarrolla la cosecha, las empacadoras, con la entrega de bins, controlan lo que quieren retirar de cada chacra sin respetar lo pactado en la negociación; los precios que ofrece la industria en raras ocasiones cubren los costos de recolección. En definitiva, en la región, siempre se pierden muchas toneladas de frutas de esta variedad. También en varias localidades y por razones que se desconocen, y a pesar de las excelentes perspectivas de venta en los diferentes mercados, quedan chacras donde no se cosechó una sola pera.

Sin contratos

Estos problemas se dan en un escenario donde tanto para peras como para manzanas, prácticamente no se hicieron contratos de compra-venta y el “precio de expectativa”, supuesto acuerdo entre empresarios, gobierno provincial y con el aval de la infiltrada Federación, jugó en contra a la hora de negociar. El efecto “acta de Choele Choele” dejó su impronta en una temporada que, todo indica, será mejor que la del 2011.

Deseo cumplido

Sin dudas, se cumplirá el deseo del ministro de Agricultura de Nación, Norberto Yahuar, quien muy mal asesorado por sus empleados en la región, insistió en que “a la fruticultura regional le sobran más de 5 millones de kilos de fruta. Cuando se solucione ese problema el producto valdrá lo que tiene que valer”. Solamente con la Williams el deseo ya está cumplido. ¿Los resultados se verán en los precios? ¿Los productores que vendieron sin contrato y sin precio, recibirán entonces mejores valores?

Industria

Si bien las receptoras están cerradas, algunas industrias jugueras reciben pera de chacras y de empaques. La particularidad es que, en esta temporada, se está trabajando sin precio, pero las fuentes consultadas estiman que los valores serán inferiores al costo de recolección, aun sin considerar combustible para las maniobras dentro de la chacra y el transporte hasta las plantas de molienda.

En estas condiciones se observa que frente a la opción de cosechar a pérdida, la fruta se pierde en el monte. Por eso, la fruta que llega a industria es el descarte de empaque, una suerte de servicio de limpieza de los galpones. Si bien los empaques tampoco tienen precio, cuentan con el recurso de cobrar al productor independiente el “costo de clasificación”, por lo que su situación es menos dramática.

Según la cada vez más concentrada industria jugos concentrados, la imposibilidad de dar precio en esta temporada está relacionada con “el mercado”: Un inicio con tendencia negativa en noviembre, hasta la falta de ventas. Las fuentes consultadas expresan que no se están haciendo negocios con el jugo de pera. Explican que hay que tener en cuenta que este producto no es muy solicitado en el mercado. Generalmente se lo usa como edulcorante natural y puede ser reemplazado sin inconvenientes por alternativas más económicas.

En cuanto a las manzanas para industria, los rumores indician que la situación será un poco mejor que la de la pera, pero inferior a los valores con los que se comenzó en la temporada anterior. Se estima que este año las jugueras podrían comenzar pagando aproximadamente entre 30y 40 centavos de peso. También se sabe que tienen que cumplir compromisos comerciales y no perder mercados, pero esta temporada no hay daño por granizo ni otros inconvenientes de la temporada pasada.

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