Vuelven a promover el proyecto de trasvasar aguas del río Negro al Colorado

Recientemente los diarios “La Nueva Provincia” de Bahía Blanca y “La Arena” de Santa Rosa, La Pampa, volvieron a instalar el proyecto de trasvasar aguas del río Negro al Colorado. La iniciativa se intentó concretar durante los años de la dictadura, y ya en democracia, fue rechazada formalmente por la Legislatura de Río Negro, ya que afectaría los intereses de la provincia. Prima la opinión que las aguas del Negro se deben utilizar en la cuenca, no en beneficio de otra.
No es de exagerados ni de chauvinistas reconocer que sectores públicos y privados de las provincias de Buenos Aires y La Pampa preferentemente, saben perfectamente que tienen limitado su desarrollo o el de determinadas regiones, por la falta de agua. Y junto a esas necesidades, también hacen conocer sus pretensiones de echar mano a los recursos hídricos del Río Negro, alegando sin ningún prurito que es bueno utilizarlos antes de que se pierdan en el mar, como ocurre en la actualidad. Más allá de razones y sinrazones, los promotores de este viejo proyecto que data de 1930, de trasvasar aguas del río Negro al Colorado para regar áreas del norte del Partido de Patagones, zonas cercanas a Bahía Blanca y limítrofes con La Pampa, obedecen a las proyecciones y especulaciones del ingeniero Domingo Pronsato, formuladas cuando la actual provincia de Río Negro era un territorio nacional, donde presumiblemente cualquiera podría hacer aquí lo que le viniera en gana, y el río considerado un bien mostrenco.
Tampoco es de extrañar que hubiese habido un proyecto geopolítico de crear un nuevo estado con una capital como la ciudad de Bahía Blanca –allá por fines del siglo pasado- diagramado sobre áreas geográficas de río Negro y Neuquén. Precisamente “La Nueva Provincia”, aquella utopía que es el fundamento del nombre que lleva el más que centenario matutino que fundó y dirigió hasta su muerte D. Enrique Julio, uno de los principales inspiradores de aquella criatura.
Pero la avanzada más audaz de apropiarse de los recursos del río Negro –según consigna la agencia APP- se produjo durante el gobierno militar que culminó en 1983, y con una llamativa celeridad. A los pocos meses de 1976 se convocó una reunión de gobernadores de las provincias signatarios del tratado de la cuenca del Río Colorado y allí, precisamente, fuera del temario, se introdujo el tema del trasvasamiento del Negro al Colorado que suscribieron bajo presión los mandatarios, incorporando así violentamente este intento, que rechazó la opinión pública primero y después la legislatura de la provincia.
La difusión de lo ocurrido produjo una crisis en el gobierno del entonces gobernador Bachmann, quien apresuradamente tuvo que aceptar la renuncia de su ministro de obras públicas, el funcionario que suscribió esa insólita pretensión de despojo.
Pero no obstante quienes ambicionan las aguas del río Negro, y que no agotarán todos los recursos para lograr su cometido, incluso durante la vigencia del actual sistema democrático, continúan con su prédica, como si nada hubiera ocurrido, esperando el momento oportuno, y que la relación política de fuerzas los favorezcan. No es la primera vez que haya ocurrido y si no hay que revisar lo que le sucedió a la provincia de La Pampa, cuando Mendoza operó aguas arriba y dejó a la mitad de ese territorio convertida en una zona desértica.
Días pasados dos medios periodísticos extra-provinciales volvieron –como acostumbran, a menear el caso del trasvasamiento- uno de ellos “La Nueva Provincia” y el otro “La Arena”, de La Pampa, como para que no pierda presencia aquel antiguo objetivo.
El diario bahiense analiza la pérdida del caudal hídrico del Colorado en las altas cumbres, para concluir que todas estas variantes e incertidumbres se solucionarían con el trasvasamiento de los volúmenes del río Negro fuera de su cuenca. Incluso llega a afirmar que el trasvasamiento debe hacerse a la altura del Chelforó y las inversiones para los trabajos deberían hacerlas la nación con aportes de Buenos Aires y Río Negro. Realmente de no creer. Culmina el diario de la familia Massot diciendo que “el trasvasamiento tiene la importancia de un imperativo categórico”.
Por su parte “La Arena” da cuenta de una importante reunión de dirigentes políticos, técnicos y profesionales que se realizó en el marco de las Primeras Jornadas Pampeanas Sobre las Posibilidades Productivas del Río Colorado. Allí el cronista comenta “el urticante tema del trasvasamiento del Negro al Colorado”, contemplado en el tratado del año 1976 “que duerme el sueño de los justos”. Días después, nuevamente “La Arena” da cuenta de otra importante reunión en “La Agrícola-Ganadera” de La Pampa, donde también es exhumado el proyecto de trasvasamiento recordando aquello que ya decía el Ing. Pronsato, de poder regar así unas 85.000 hectáreas. Valen la pena estas referencias, para estar alertas porque la guerra por el agua no sólo se librará entre países, sino también entre estados limítrofes nacionales, donde los triunfadores no serán los que tengan las mejores razones, sino los que sepan movilizar los más poderosos intereses. Por lo tanto, como decían los romanos, “Si vis pacem para bellun” (Si quieres la paz, prepárate para la guerra).

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