La Boleta Única gana consenso y vuelve al centro del debate político en Río Negro

(NOTI-RIO) La reforma del sistema electoral vuelve a ocupar un lugar central en la agenda política de Río Negro. La presentación de un nuevo proyecto para implementar la Boleta Única de Papel (BUP) reactivó un debate que atraviesa a oficialismo y oposición, y que comienza a mostrar señales de consenso transversal en la Legislatura provincial.

La iniciativa, impulsada por legisladores de Cambia Río Negro junto a representantes de otros espacios, propone dejar atrás el histórico sistema de boletas partidarias, señalado desde hace años por su complejidad operativa, sus altos costos y las desigualdades que genera entre las fuerzas políticas.

En su reemplazo, la Boleta Única aparece como una herramienta asociada a mayor equidad electoral, transparencia y simplificación del acto de votar.

El proyecto no surge en el vacío. Desde 2022, distintos bloques —PRO y UCR, entre otros— vienen insistiendo con propuestas similares, que fueron ganando volumen político a medida que la discusión sobre la calidad democrática se instaló en el debate público.

A este escenario se suma una señal clave: el vicegobernador Pedro Pesatti expresó públicamente que existen condiciones técnicas y políticas para avanzar en una reforma electoral de este tipo, un gesto que muchos interpretan como una apertura desde el corazón del poder provincial.

En términos sociales, la Boleta Única goza de una recepción mayormente positiva. Organizaciones civiles, sectores académicos y parte del electorado valoran la posibilidad de un sistema más claro, que reduzca prácticas como el arrastre de votos y facilite la fiscalización. La promesa de elecciones más ágiles y menos costosas también conecta con una ciudadanía cada vez más crítica del gasto público y del “desgaste democrático”.

Sin embargo, el debate no está cerrado. Existen sectores que advierten sobre la necesidad de campañas de capacitación ciudadana y de garantizar accesibilidad plena para todos los votantes.

Estas objeciones, lejos de frenar la discusión, forman parte del proceso de maduración de una reforma que ya dejó de ser marginal.

Así, la Boleta Única de Papel se consolida como una de las reformas institucionales con mayor proyección política en Río Negro, no solo por el número de proyectos presentados, sino por el clima social y político que comienza a acompañarla. El desafío ahora será transformar el consenso discursivo en una decisión legislativa concreta.

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