
(NOTI-RIO) El Partido Justicialista de Río Negro inicia una nueva etapa en su reordenamiento interno. Con la carrera a la Gobernación tomando velocidad bastante antes de lo previsto, el presidente partidario e intendente de Lamarque, Sergio Hernández, confirmó que el próximo 6 de junio tendrá lugar una reunión de dirigentes clave del espacio para delinear la estrategia electoral de cara a los comicios provinciales de 2027, que se presentan como una de las disputas más reñidas de los últimos ciclos políticos en la Patagonia.
El encuentro no apunta a ser un acto masivo ni una puesta en escena pública, sino una instancia de organización interna. “La idea es juntarnos, hablar, mirarnos la cara y ver de qué forma nos repartimos la tarea”, explicó Hernández, quien subrayó que el partido se encuentra en “óptimas condiciones administrativas” para encarar el proceso. Participarán intendentes, legisladores provinciales, diputados nacionales y senadores, en lo que el referente peronista describió como el primer paso para darle volumen político a la construcción electoral.
Soria, candidata confirmada: un peronismo que mira 2027 con expectativa
El eje central de la convocatoria es la candidatura a gobernadora de María Emilia Soria, intendenta de General Roca y figura con mayor proyección dentro del peronismo provincial.
La dirigente, que gobierna el principal bastión justicialista de Río Negro, ciudad donde la familia Soria lleva más de dos décadas de hegemonía política, comenzó a tejer en las últimas semanas una red de contactos que excede los límites tradicionales del partido: mantuvo encuentros con dirigentes radicales, con el ex intendente de Bariloche Gustavo Gennuso, y según trascendió también prepara una reunión con el vicegobernador Pedro Pesatti, distanciado del gobernador Alberto Weretilneck tras fracturas internas en Juntos Somos Río Negro.
Hernández describió a Soria como alguien que transmite “mucha fuerza, firmeza y convicción”, y sostuvo que existe “una oportunidad histórica” para que el peronismo vuelva a disputar con posibilidades reales la conducción provincial.
La intendenta roquense ya no evita el tema: en declaraciones recientes blanqueó su intención de ser candidata a gobernadora y afirmó que su objetivo es no ser simplemente la candidata de un sector, sino de una construcción más amplia.
En ese sentido, Hernández adelantó que probablemente emerja de la reunión del 6 de junio una comisión de acción política destinada a coordinar el trabajo territorial en toda la provincia. La apuesta del PJ pasa por ampliar la base de sustentación más allá de los cuadros propios: “Tenemos que ir en busca de ampliar el sustento político y sumar brazos para transitar este momento”, sintetizó el titular del partido, aunque aclaró que la apertura se hará “dentro de un esquema de coincidencias programáticas”.
El escenario de 2027 se configura, según el análisis de consultoras y analistas políticos de la región, como una elección de tres tercios: el gobernador Weretilneck intentará defender un ciclo de más de 15 años en el poder, el diputado nacional Aníbal Tortoriello, que se consolidó como opositor con estructura propia tras un fuerte resultado en las legislativas de 2025, aspira a capitalizar el voto antioficialista, y Soria busca representar una alternativa desde el peronismo con vocación de gobierno amplio.
Coparticipación: una disputa que no da tregua
Detrás del armado electoral, el peronismo también libra una batalla paralela en el terreno fiscal. La discusión sobre la reforma del régimen de coparticipación provincial, un sistema que no fue actualizado en décadas y que el gobierno de Weretilneck intentó reformar con datos del Censo 2022, sigue abierta y sin resolución a la vista.
A principios de año, el Ejecutivo provincial convocó a los 39 intendentes para debatir el nuevo esquema: la simulación oficial arrojó que 25 municipios perderían recursos, 12 los mejorarían y 2 quedarían sin cambios, lo que encendió alertas en los jefes comunales con posiciones más frágiles.
Hernández fue uno de los que salió a cuestionar los tiempos y la forma en que se buscó avanzar. “No se puede poner un tema tan sensible a discutir y pretender resolverlo en un mes”, advirtió. Su postura no es aislada: intendentes peronistas de distintas localidades, desde General Enrique Godoy hasta Ingeniero Huergo, comenzaron a articular reuniones propias para construir una posición común frente a la reforma impulsada desde la Casa de Gobierno en Viedma.
El propio Weretilneck reconoció en los últimos días que los tiempos se demoraron más de lo previsto y prometió “apurar los trámites”. El mandatario insistió en que cualquier cambio se hará de forma consensuada y descartó decisiones unilaterales, aunque la complejidad política del debate complica cualquier solución rápida.
Hernández fue más allá de la crítica técnica al proceso. Cuestionó la “discrecionalidad” en la distribución de obras públicas y recursos provinciales hacia los municipios, y trazó una línea directa entre esa situación y el caso de Lamarque, localidad que no ha recibido acompañamiento oficial en inversiones durante los últimos meses. “No hay rionegrinos de primera y de segunda”, planteó. Aunque cuidó las formas, dejó en claro la distancia: “No me peleo con nadie, pero evidentemente no estamos en la misma sintonía”.
Un peronismo que dice haber superado sus fracturas
El PJ rionegrino cargó durante años con el peso de sus divisiones internas. Las elecciones de 2023 dejaron expuestas tensiones significativas: el partido institucional se apartó del sorismo y se alió con JSRN, mientras Soria compitió desde una lista propia y arrasó en las elecciones municipales de General Roca con una diferencia de más de 30 puntos. En las legislativas de 2025, el frente Fuerza Patria logró consolidar candidaturas conjuntas y cerró esa herida con resultados que el peronismo considera auspiciosos de cara a la disputa provincial.
“El peronismo ya zanjó esa cuestión”, aseguró Hernández al ser consultado sobre los conflictos anteriores. La afirmación refleja el estado de ánimo del espacio, aunque también hay voces dentro del mismo partido que advierten que la unidad alcanzada hasta ahora es más frágil de lo que parece, y que el momento más difícil llegará cuando se definan roles y candidaturas concretas para la boleta de 2027.
Por ahora, el reloj del PJ rionegrino marca una fecha: el 6 de junio. Lo que surja de esa reunión empezará a definir si el peronismo patagónico logra convertir su expectativa en una maquinaria electoral capaz de competir por el Ejecutivo provincial por primera vez en más de una década.
